Fiel a su poética, que hace de cada libro el testimonio de un tiempo vivido, de un periodo vital, el poeta sugiere en La vida, con un lenguaje cristalino y como sin proponérselo, una sutil y matizada reflexión sobre el tiempo y el recuerdo, una recreación estética de la experiencia intransferible de madurar, rememorar y envejecer. Sabemos de la plenitud de la vida cuando ya forma parte del pasado, y sólo el eco de su fulgor nos redime de la abrumada incertidumbre con que nos cargan los años.
Este libro era lectura obligada hace unos años para los estudiantes de Bachillerato en la Región de Murcia ("casualidades de la vida", lugar natal del autor). Por aquel entonces, a mis 16 años, y con poca poesía entre mis lecturas, ya me pareció malo. Hoy, a mis 33, lo he reencontrado en casa de mis padres y he decidido reevaluarlo. Una basura. Insultante que esto fuera lectura obligatoria con la inmensa cantidad de maravillas que tiene la poesía española de tantas épocas. El ámbito académico del autor ha debido ayudar en su publicación, y su obligatoriedad para nosotros, sufridos estudiantes de bachillerato en su momento, a que pasara de una primera edición que ya me parece excesiva. No perdáis el tiempo.