A pesar de ser un feroz anticomunista y de cierto revisionismo que linda en ocasiones con la exculpación de muchos de los crímenes del nazismo, no deja de ser interesante. Narra las crisis diplomáticas que desembocaron en el estallido de la guerra con un gran pulso, haciendo al lector partícipe de aquellos episodios. Por cierto, aun con el desfavorable papel que asigna a la URSS y a su líder, justifica sus actuaciones por la inminencia de la guerra y desmitifica el Pacto Ribbentrop-Mólotov como lo que verdaderamente fue, un cálculo que permitió a Moscú entrar en la guerra en posiciones más ventajosas y no una alianza producto de la ceguera y el embelesamiento de Stalin hacia Hitler.