Toda escritura es una búsqueda, pero sólo algunas son un hallazgo. Como ésta de El Libro de Aisha, de Sylvia Aguilar Zéleny, dotada de belleza, inteligencia y profunda humanidad.» Gabriela Cabezón Cámara
«El Libro de Aisha documenta las cotidianas y minúsculas catástrofes que una ausencia irreparable ocasiona al interior de una familia cuando uno de sus miembros se transforma en un desconocido. ¿En quién nos convertimos nosotros cuando somos el testigo que sobrevive para contar la historia de cómo perdimos la presencia tan íntima y cercana de una hermana o una hija?
La protagonista de esta novela hurga en su pasado y memoria, pero también en la de esos otros que presenciaron cómo su hermana dejó de ser su hermana, para poder reconstruir su propia identidad a través de una apropiación escritural y especular de los rastros que, como migas, Aisha va dejando tras de sí en su continua huida. "Hablar de ella es abrir una herida", escribe Aguilar Zéleny en esta poderosa y entrañable novela híbrida que tiende direcciones de sentido hacia lo autobiográfico y la crónica, ensamblada a partir de conversaciones, cartas, diálogos, correos, apuntes, entrevistas y recortes bibliográficos que nos confrontan con la idea del yo y el amor como abismos.» Sara Uribe
Ya lo he dicho antes pero por si no sabían, yo no suelo calificar este tipo de historias. El simple hecho de dar una calificación a algo tan natural y personal me parece erróneo, así que solo vengo a compartir el cómo me sentí mientras conocía la vida de Aisha.
La narrativa de Sylvia ayuda a que se te vayan volando las páginas, es una cosa que no puedes dejar hasta que ya la terminaste por completo.
En el medio de todo, es una historia que te deja con las mismas dudas que nuestra autora parece tener. La diferencia entre Patricia y Aisha junto a el camino que eligieron vivir, la manera en que ocurrió y lo que esto simbolizó en la vida de aquellos que conocían a la primera pero nunca a la segunda.
Creo que de nada sirve preguntarnos el por qué, la respuesta nunca nos brindará la satisfacción que buscamos pues este tipo de cambios radicales a veces solo suceden. Las cosas que se hacen y logran por amor siempre son así, inexplicables. Y creo que este libro explora esa incertidumbre de una buena manera.
A veces cuando un familiar desaparece, cambia, se marcha o simplemente deja de buscarte la única forma de resolver su ausencia es con la escritura. Eso sucede en El libro de Aisha de Sylvia Aguilar Zéleny, entre la ficción y la autobiografía, la autora nos describe cómo la familia enfrenta el extraordinario cambio de su hermana y cómo ella queriendo escribir de su hermana para conocerla termina conociéndose a sí misma. Y también escribiendo sobre la violencia hacia las mujeres, el mutismo de quienes la presencian y las heridas que deja en el psique de los familiares. Un libro que se lee rapidísimo porque una como lectora tiene la esperanza de que en las páginas finales todo cambie. Si lo leen me cuentan.
¿Cuantas formas existen para que una persona desaparezca? Que muera, que de alguna forma no puedas encontrarla por ningún lugar, que cambie radicalmente todo su ser hasta dejar de ser quien era… Que espléndido proceso el de Sylvia al haber escrito este libro, hace apenas unos días termine de leer Basura, otro de sus libros y me lleno el corazón su forma de escribir tan bien fundada. En estas memorias que construyen El libro de Aisha me inundaron las emociones, en cada uno de los personajes pude sentir su enojo, su desesperación, su tristeza. No entraré en detalles sobre la lectura por respeto a los demás lectores pero si mencionaré que últimamente me encuentro preguntandome casi a diario ¿como las religiones han venido a arrebatarnos tanto de lo que hace décadas era ya una ganancia en nuestra autonomía? A estas alturas seguimos siendo minimizadas, vulneradas y suprimidas y casi siempre es en nombre de las religiones.
Es la primera vez que leo algo de Sylvia, no la conocía y me quedé maravillada con su escritura tan exacta, precisa y sin rodeos ni palabras rimbobantes. No le busca sinónimos al dolor ni a la ausencia que le significa su hermana Patricia ahora llamada Aisha.
Este libro se escribe desde la búsqueda, desde el tratar de entender quién era su hermana y por qué un día se fue para siempre. Patricia es un fantasma muy vivo que le voltea la vida a Sylvia que necesita saber por qué su hermana tomó esa decisión que rompió a su familia para siempre. Una decisión extrema tomada desde el amor que Sylvia no alcanza a entender por qué no los eligió a ellos y se pasa mucha parte de su vida adulta buscando respuestas en cartas, en testimonios, en fotografías búscando a Aisha.
El tema me parecía interesantísimo y digno de hacer un libro de 300 páginas, pero al terminarlo entendí que Sylvia no podía escribir más cosas y detalles de su hermana porque no las sabía, porque un día se cansó de inventar la vida de Aisha tan lejana y tan distante que hasta parecía absurda.
Es una novelita chiquita y tan bien hecha que no puedes dejar de leerla, es de esas historias que te llegan a la médula espinal y que, si tienes una hermana, no hay manera de que esto no duela. No quiero extenderme porque tendría que dar un spoiler del por qué la hermana se fue y dónde está y no le quiero arruinar la experiencia a nadie que quiera leerlo ya que es un libro tan lindo y tan exacto que puedo recomendarlo ampliamente.
Repito, la literatura de nuestras autoras contemporáneas sigue siendo un descubrimiento increíble que no quiero detener.
Trístísimo. Me pasé todo el libro yendo y viniendo entre tristeza y enojo. Y el final no me dio un cierre, al contrario, sentí todos los vacíos y todo lo inconcluso con más profundidad. La autora hace un gran trabajo de investigación y narrativo par contar esta historia. Me gustó mucho sentir que conocí mucho más a Sylvia que a Aisha.
yo no sé bien qué me sucede cuando leo libros como éste pero se me alteran las neuronas, me emociono mucho y se me ensancha el corazón por la finura de las letras por la complejidad de las emociones por la sencillez con que me saca una sonrisa por la perfección con la que acomoda cada palabra por el buen tino de las elecciones que hace la narradora para contar su historia por la franqueza de contar lo íntimo, lo de uno por la valentía de exponerse
quizá tiene que ver también con un anhelo de contar mi historia familiar tan bien como lo hace la autora de hacer sentir al lector lo que ella me provoca
me gusta mucho mucho esta lectura, me duele, me enternece, me enoja y me acongoja, pero por sobre todo, admiro la pulcritud y la originalidad de la autora, que veo que no es cualquier mujer (lo imagino porque en sus agradecimientos aparecen nombres de grandes autoras, grandes para mi, que conozco y he leído y admiro).
el final da para tres libros más, quiero saber cómo fue lo que al final cuenta
¡Uf con esta necedad nuestra de contar nuestra historia y de quererlo hacer por medio de la buena literatura!
Pff que narrativa tan maravillosa, he quedado con el corazón echo pedazos leyendo cada una de las páginas de este libro. Que doloroso para Sylvia vivir, transcribir y transmitir ese dolor tan grande de día a día ir perdiendo a una hermana aún siguiendo con vida.
“Nunca nadie hizo jamás buena literatura con historias familiares” dice la autora haciendo referencia a Piglia, pero creo que esta es con mucho una excepción, qué libro tan maravilloso, me llegó tan profundo que me hizo llorar, encierra tanto en tan pocas páginas. Había leído Basura recientemente y alguien a quien aprecio mucho por sus buenas recomendaciones me dijo que tenía que leer este libro y agradezco infinitamente esta recomendación, me gusta mucho la manera sencilla de escribir de esta autora y lo mucho que transmite. Esta es una historia muy personal de Sylvia,pero que narra la realidad de muchas mujeres, de muchas familias que pasan por esta difícil situación.
Este libro se lo regalé a mi hermana y además me gustaría regalárselo a toda mi familia -mujeres y hombres-.Me parece un libro feminista, también desconcertante y doloroso. Muy sensible y fluído, me lo leí de un sentón. Pareciera que no hay nada qué hacer cuando la idea del amor se mezcla con el fanatismo religioso y la violencia. Su hermana es tantas mujeres en México y todas partes, y sí no existieran libros como este pareciera que seguiremos así: sin nada qué hacer. Se abre otra conversación. Totalmente recomiendo.
Un libro que a mí pensar es de abandono y búsqueda, me llevó de la tristeza al enojo, a la reflexión y al querer saber más sobre una cultura de la que se habla y sabemos poco, el tratar de entender el porque. Una novela que me gustó y si recomiendo leer y conocer más sobre la escritora.
Estaría bien dejar de ligar el islam con la violencia hacia las mujeres, pero bueno. La historia y el libro tienen un potencial que, a mi modo de ver, no se materializan.
Éste es un libro que lees en unas horas. La historia está contada muy sencilla y durante toda la lectura es imposible que no sientas el dolor de la autora.
Me la pase con un nudo en la garganta y queriendo saber que más.
Me hubiera encantado que fuera una historia de muchas más páginas pero no me queda debiendo nada.
Mi trovo a scrivere questa recensione quasi per caso. Il mio piano iniziale era leggere Spazzatura, sempre di Sylvia Aguilar Zéleny, ma confrontandomi con la traduttrice Serena Bianchi è emerso che Il libro di Aisha non era affatto ciò che immaginavo. Il motivo per cui lo evitavo, insomma, aveva ben poco senso. E, infatti, mi sono dovuta ricredere. Ma veniamo al libro.
A metà tra autofiction e memoir, Zéleny racconta la storia di una perdita: quella dell’amata sorella che, no, non è morta, ma ha scelto volontariamente di sparire dalla vita della sua famiglia. L’ultima volta che la vedono è coperta da capo a piedi dall’hijab; non la riconoscono più. Non è più Patricia, è Aisha. E l’autrice si domanda: “Cos’è che ti stanno portando via, quando ti portano via il nome?”. Non dà una risposta diretta, ma riecheggia quella che gli altri si danno: l’identità, sé stessa. Con questa scelta, Aisha/Patricia ha cambiato non solo la sua vita, ma irrimediabilmente anche quella dell’intera famiglia. Ha strappato le foto che la ritraevano, cancellato quasi ogni traccia della sua presenza.
Come si racconta un’assenza? I perché si rincorrono. Zéleny ripercorre quei momenti intrecciando ricordi, riflessioni e domande. Si assiste al dissesto della famiglia, ma anche all’incontrollato tentativo di non perderne il senso. Grazie a un’estrema onestà, l’autrice esplora paradossi e contraddizioni, offrendo una testimonianza dolorosa e intimamente ispirata. Non si limita a indagare il fanatismo e l’estremismo religioso: ciò che emerge è una polifonia del dolore che si innesta nella mente del lettore senza mai scadere nello stigma o nel giudizio. La narrazione è struggente, attraversata da ferite intime. Attorno a Sylvia si muove una folla di personaggi, ognuno portatore di un frammento di verità e il racconto si fa corale: chiede alle persone che hanno fatto parte della vita di Patricia di raccontarla. Tassello dopo tassello, conosciamo chi era e quanto Aisha abbia preso il suo posto. Tra le voci che emergono, quella di Sahure — sorella di Sayyib — risuona con particolare forza. Ne nasce un percorso emotivo - più esperienziale che morale - che sfocia talvolta in una forma di catarsi. Sylvia scrive della sorella, ma inevitabilmente anche di sé, perché ha dovuto impersonare il ruolo della figlia “che non pesa” sulla famiglia. Ora però si sente smarrita, non sa più chi sia davvero né quale sia il suo posto. A un certo punto, l’autrice si chiede persino se non sia vittima dei compiacimenti della nostalgia, mentre ricostruisce piano piano, davanti ai suoi occhi, questo ritratto in forma di lessico familiare.
Questo libro è un viaggio che entra sottopelle. Una biografia stordente e profondamente umana, che rifiuta di ancorarsi a date precise. Al centro rimane la dignità femminile, trattata con una delicatezza che commuove senza mai scivolare nella retorica. E poi c’è la copertina: quegli occhi magnetici che catturano e avvinghiano, proprio come fa la storia narrata. Il libro di Aisha è una lettura intensa, che restituisce corpo e vita con discrezione. Commuove fuori da ogni retorica ed è impossibile da ignorare.
Me terminé este libro en una sentada, cautivada por la historia de Aisha y ansiosa por descubrir más de su dura vida.
Me quede con ganas de saber más de Aisha, pero al final entendí que al escribir este libro la autora busca encontrarse a sí misma a través de reconstruir la historia de la partida y de la ausencia de su hermana.
¿Cuánto tiempo y cuánta vida tiene que transcurrir para que los padres no reconozcan a sus hijos? 💔
Un libro emotivo, lleno de memorias y de preguntas que a veces no tienen respuesta sobre una hermana que ya no está, que ha cambiado de nombre, de religión, de cultura y de país por causa del amor.
Me ha gustado mucho la manera en la que fue contando la historia de su hermana Aisha y también la suya, tratando de encontrar alguna respuesta al cambio de vida que eligió su hermana. Es un libro muy especial y profundiza en el dolor, el recuerdo y la tristeza de alguien que se fue pero que sigue viva. Un libro doloroso y a veces esperanzador. 💭
A partir de la aparentemente abrupta conversión de Aisha/Patricia, su hermana mayor, al Islam, Sylvia comienza a tratar de juntar las piezas del rompecabezas que le permitan entender quién es esta persona que en su casa conocieron como Patricia y que ahora no reconoce y no entiende. Las piezas son los recuerdos de la niña Sylvia que creció con Patricia, de la joven Sylvia que vio a sus padres sufrir por la ausencia de su primogénita y de la adulta Sylvia que vivió un tanto por inercia y un mucho con la obsesión de entender quién es Aisha. También, la voz de los padres, los hermanos, la cuñada de Aisha, su casera mientras estudiaba lejos de la casa materna y hasta el amoroso amante de Sylvia.
En el prólogo, Sylvia advierte que inició el libro pensando que se trataría de la historia de su hermana, pero que terminó escribiendo la suya (el momento en el que atestiguamos cómo se da cuenta de esto es muy potente), a pesar de la resistencia que también enuncia en algún momento. Y sí, si bien es una historia que parte de hechos reales específicos, la manera en que Sylvia la convierte en una exploración de sí misma, en casi una confesión o epifanía psicológica, es hermosa. Porque siempre tratamos de entendernos a través de los demás, de nuestra familia más cercana y de los eventos que más nos impactaron, a pesar de que casi nunca tengamos injerencia en algo de esto.
"El libro de Aisha" es la crónica de una reconstrucción y de una búsqueda, ¡qué dicha haberla encontrado!
"Casas, la gente abandona casas y lo que hay dentro de ellas. Mi hermana ha abandonado casas y muebles ropa y hermanos novios y ciudades países y nombres con todo y apellido. No se planea así. No creo que mi hermana haya amanecido un día para decirse: hoy voy a abandonarlo todo. Eso es algo que simplemente sucede. Circunstancias que obligan a tomar decisiones, decisiones que obligan a abandonarlo todo. Me pregunto si se lamenta. Otras veces pienso que ella siempre estaría dispuesta a hacerlo de nuevo y dejar casas o muebles hermanos o gatos lo que sea que esté a su alrededor. Abandonarlo todo."
Un libro, una búsqueda, o al revés. Pero también un encuentro, una confrontación, un agradecimiento. Escribir sobre la familia no es gran literatura dice la narradora (parafraseando) y sin embargo, muchas veces escribir sobre la familia es tender un puente, es abrir puertas y memorias y palabras, y eso es literatura. Un libro entrañable, lloré moco tendido porque las hijas a veces nos extraviamos incluso de nosotras mismas y la madre, el padre siempre como punto de referencia. Quiero seguir leyendo a Sylvia.
¿Qué ocurría si tu hermana "por amor " se vuelve invisible? Tu hermana,luchadora, rebelde en su juventud, jovial... Tras su matrimonio abandona a tu familia, y os rechaza a causa de una nueva religión adquirida...
Esto es lo que Sylvia Águila Zéleny nos cuenta en "El libro de Aisha". En esta novela de mezcla entre ficción y autobiografía, Sylvia, narra la paulatina pérdida de contacto con su hermana tras el matrimonio de ésta y su consiguiente transformación al islam. El libro de Aisha es también el libro de Sylvia, principalmente, pero también el de una familia rota y entristecida a causa del fundamentalismo religioso.
A través de sus páginas seremos testigos de la casi obsesión de Sylvia por llegar a comprender el porqué de ese cambio en Patricia, ya que cuando ésta pasó a ser Aisha, ella contaba con tan sólo 7 años de edad.
"El libro de Aisha" la crónica de una paulatina desaparición narrada a través de diversos testimonios, tanto de familia como de conocidos, que la propia Sylvia fue reuniendo a lo largo de los años.
En esta obra descubrimos a Patricia, a Aisha, a Sylvia y a su gran herida tras la pérdida de su hermana oculta bajo un velo negro, oprimida por su marido y la familia de éste hasta casi hacerla desaparecer.
"El libro de Aisha" es una lectura breve, intensa, llena de sentimientos y tremendamente necesaria que nos hará plantearnos muchas cuestiones y reflexionar acerca de ciertas creencias religiosas y es que nada, llevado a un extremo, es bueno.
Acho que me obcequei junto com esta autora mexicana na tentativa de entender porque a sua irmã mais velha, independente e de personalidade forte, volta do período de estudos na Europa convertida em esposa muçulmana submissa, apenas para cortar todo o relacionamento com a família “pagã.” Que buraco que o não saber, o não entender pode causar. E como conviver com ele, apesar de tudo. Achei um livro bem interessante!
Terminé este libro, a propósito del país invitado de este año a la Filbo. Me gustó, es un libro en el que la misma autora cuenta una parte de su historia con algo de ficción y logra transmitir tanto sentimiento que uno se mete en la historia misma🤓. Una búsqueda de historia y explicaciones que a veces es mejor dejar de forzar.
¿De cuántas maneras podemos perder a alguien preciado? Desde un principio este libro me toca de cerca, porque justamente estoy atravesando algo similar a la protagonista.
No solo es rápido de leer y corto, sino que, a medida que avanzo por sus páginas, resulta que la escritura se va puliendo. Sin embargo, tengo un gran problema con este libro y es la falta de respuestas que me genera. Ese cierre fue tan antinatural, arruinó totalmente mi experiencia.
He leído reseñas criticando la falta de acercamiento a la religión (no hay mucho detalle, es cierto), pero justamente se trata de una biografía en la cual la persona decidió no investigar en su momento; qué se puede hacer al respecto. Con el mismo argumento, debato a aquellos que critican la subjetividad de la protagonista; es su punto de vista, por supuesto que no será objetivo (aunque uno puede estar o no en desacuerdo).
Mi calificación se redondea para arriba porque he disfrutado casi toda mi lectura. Aun así, me voy insatisfecha.
Me sorprende la idea que narra este pequeño libro de 165 páginas que me obligó a retomar el dolor, la pérdida y el abandono que dejó mi hermano al desaparecer de nuestra familia de una manera tan abrupta y en plena pandemia. No, no ha muerto y ese es el gran consuelo. Sin embargo, sí ha pasado por ser el actor masculino de la obra de Silvia Aguilar Zéleny que nos cuenta la historia de su hermana, Patricia, que de la noche a la mañana, transformó toda su vida a cambio de nada.
En la historia nos encontraremos un dolor no mostrado y que duele fuerte: la separación de un hermano de la familia. Patricia regresa de un viaje del extranjero y su familia se encuentra con que es musulmana y está casada con un hombre extraño. No hablan español, y ella se ha cambiado el nombre, cubre su cabeza con un velo y ha dejado de ser la mujer que era para convertirse en quien sabe qué cosa.
Viajaremos por diversos sitios en la vida de ambas hermanas y las relaciones entre su familia y los otros. Una investigación se prolongará hasta que una de las dos puede redescubrirse y perdonar.