La novela arranca con un hecho crucial: un comerciante musulmán, viajando en una caravana, es asesinado en la Ruta de la Seda y sus papeles, perdidos misteriosamente. Este incidente repercute en la trama entera, el mercader musulmán al final resulta no serlo: en realidad es un consumado espía británico sospechoso de llevar una información de vital importancia: el paso del Yasmina.
De forma paralela, transcurre una historia totalmente opuesta: Emma Wyncliffe, una joven independiente, libre y con ideas propias, vive en Delhi con su madre y su hermano David. Su padre, famoso por su interés y estudios de la cultura y la historia de la India, murió en su última expedición al Himalaya. David, del servicio militar, pierde la casa en una apuesta a las cartas y Emma trata de llegar a un acuerdo con el ganador: el insoportable y arrogante Damien Granville. Damien se niega en redondo a aceptar cualquier alternativa propuesta por Emma, ella intenta arreglar la situación pero sólo encuentra la salida que éste le ofrece: casarse con él para así anular la deuda.
En un principio las dos tramas transcurren de forma paralela pero sin cruzarse, no encontramos relación alguna entre ambas historias, pero, cada una por su lado, nos mantienen en contante tensión: la historia de Emma, casada con un hombre al que apenas conoce y con el que mantiene una fría y distante relación, y la de las intrigas políticas y el espionaje: militares rusos, políticos chinos y diplomáticos británicos en la India, todos en contante acción para desarrollar sus facultades, sus armas, apoderarse de los territorios más estratégicos, ideando planes de invasión, de defensa, de alianza, de traición... es el periodo de grandes tensiones entre las potencias mundiales, la Paz Armada, 1890, los grandes imperios se disputan todos los recursos a su alcance, el conjunto de tensiones entre los países se complica en unas subtramas locales, con los mismos personajes y el desarrollo y cruce de estas tramas, que coinciden y luego se separan, estableciéndose así una cadena de causas y efectos, pues las acciones de unos repercuten en las de otros, los misterios de la política y el prestigio, el dinero y la codicia, la fama y el poder.
La historia de tramas e intrigas políticas no parece tener relación alguna con la historia principal, pero poco a poco vamos descubriendo sus detalles y se nos abren nuevas puertas, posibilidades, opciones, hechos. Hasta llegar a un punto en el cual no sólo se cruzan sino que además las dos historias se complementan, se entrelazan, formando un conjunto que no sólo se sostiene, sino que además mantiene una atención constante.
Emma Wyncliffe, en contra de su voluntad, se casa a regañadientes con Damien Granville para anular la deuda de su hermano, está convencida de que Damien obligó a su hermano David a apostar de forma tan arriesgada y, desde el principio su relación se caracteriza por un tira y afloja constante, miradas frías, contestaciones irónicas, furia congelada y un rencor que no se molestan en ocultar. Damien es un hombre distante y solitario, lo que no ayuda a la convivencia entre ambos y pronto su relación llega a un punto muerto que se desarrollará a lo largo de la novela. Tengo que añadir que en contadas ocasiones aparece Damien, siempre está en sus misteriosos viajes de negocios y, cuando llega a Shalimar, tampoco es que revele mucho de sus aventuras. Ante su silencio, Emma decide investigar por su cuenta, en busca de cualquier información que pueda desenmascarar algún detalle de su pasado, conocerle mejor, saber más de él, de su marido, el terrateniente Damien Granville, por el cual va desarrollando unos sentimientos que van desde la ira y el odio, el rencor, el respeto, la compasión y... ¿el amor?
Es una historia que me ha mantenido en vilo a lo largo de las páginas, hay un equilibrio perfecto entre las intrigas y la historia de amor, la historia de amor muy light, por cierto, los sentimientos progresan de manera gradual, de forma muy creíble y bien desarrollada, es lo que más me ha gustado del libro: la maduración de los sentimientos de la protagonista, Emma, un personaje que me llegó a caer muy pero que muy bien: independiente, valiente, decidida, inteligente, perspicaz, fiel a sus pensamientos, cariñosa con los suyos... su fuerza de carácter pone a prueba a Damien, el cual también trae de cabeza a Emma: tal para cual.
Shalimar es una finca situada en el valle de Cachemira, un hermoso lugar con el panorama de las montañas en el horizonte, un lago con “casas flotantes” en sus orillas, y campos prósperos y hermosos, la naturaleza idílica, el paraíso. Es la finca de Damien, lo único en lo que cree, poco le importa la situación de Inglaterra o Rusia si con ello Shalimar está a salvo, en sus manos. Un lugar cuya actividad más floreciente es la confección de chales, que todos los años provocan la admiración de la reina Victoria al recibirlos como dádivas.
Es el primer libro que leo de Rebecca Ryman y me he quedado impresionada, me ha gustado mucho cómo ha desarrollado la historia de amor, una historia condenada a fracasar desde el principio, porque ella se siente atada y chantajeada y él, aparentemente, no hace nada para llevar la situación a buen puerto. Pero no, la autora lo describe perfectamente, sabe muy bien por dónde va y cómo va la cosa. Los pensamientos, sospechas y sentimientos de Emma atrapan al lector. Lo único que cambiaría es el hecho de que me hubiera gustado que la historia de amor entre ambos se hubiera desarrollado un poco más al final, para mí la reconciliación no ha alcanzado las expectativas que tenía puestas en ella. Pero en conjunto, magnífico.
Esta autora, a mi parecer, promete y mucho, tiene varias novelas escritas pero por ahora sólo he encontrado esta. Me pregunto cómo será “Olivia y Jai”.