Luis llega a Los Ángeles a pasar sus vacaciones de verano con sus tíos, a quienes apenas conoce. Desde su llegada se entiende bien con su primo Teo, quien lo introduce en su mundo de pankrocker, con fiestas interminables en las que abunda cerveza, hierba y algo más, y con chicos que bailan lanzándose unos contra otros creando remolinos tan violentos como los que se forman en la cabeza de Luis cada vez que piensa en Sofía.
Ha pasado medio año desde la última vez que la vio, pero el azar vuelve a ponérsela enfrente, justo ahí, en Los Ángeles. Después de todas las malaventuras que han compartido, Luis sabe que seguirla es suicida, pero el imán que es Sofía lo atrae de nuevo y pronto se ve envuelto en persecuciones, crímenes, desapariciones y, lo peor, frente al tipo que había jurado matarlos hace años: el Ojo de Vidrio.
Antonio Ortuño Sahagún (n. Guadalajara; 1976) es un escritor mexicano que pertenece a la "Generación inexistente".
Es autor de las novelas El buscador de cabezas (Joaquín Mortiz, 2006) y Recursos humanos, Anagrama, 2007), así como de los libros de cuentos El jardín japonés (Páginas de Espuma, 2007) y La Señora Rojo (Páginas de Espuma, 2010). El periódico Reforma eligió su primera novela como mejor debut en la literatura mexicana de 2006. Sus libros se han traducido al francés, al rumano y al italiano. La crítica ha elogiado su humor negro, la agilidad y precisión de su prosa y su capacidad para explorar las contradicciones de sus personajes.
El buscador de cabezas narra la historia de un joven fascista renegado, enamorado de una fotógrafa punk, que se debate entre lealtades cruzadas cuando un grupo fascista llega al poder en su país. Con mayor malicia incluso, Recursos humanos aborda la lucha de un empleado de oficina por derrocar a su jefe, recurriendo incluso a tácticas terroristas.
En octubre de 2010 fue elegido por la revista británica "Granta" como parte de su listado de los mejores escritores jóvenes en lengua española y la edición mexicana de la revista "GQ" lo eligió como escritor del año. En noviembre de 2010 apareció en España y México su segundo libro de relatos "La Señora Rojo" (Páginas de Espuma). En el 2013 publica su cuarta novela, La fila india
Esta y "El Rastro" son un hit. Serían como para el mercado YA, ¿no? Algo así. Novela de aventuras. En todo caso me gusta mucho que a pesar de ser algo 'ligero' no deje de mencionar un tema que vienen a la mente cuando uno piensa en nuestro México, a saber, eso de desaparecer gente. Me gusta también lo de la temporalidad de la acción. Que llamaría como "pretérito nostálgico" o algo así. Porque creo que nunca deja claro un intervalo de tiempo concreto en el que transcurre la acción. Y esto es a propósito porque nos quiere mostrar a una persona rememorando sobre "los viejos tiempos", entonces hacer que fuera antes de los celulares y el internet pero que también hubiera punk y ska (que no creo que hayan pegado al mismo tiempo) y el paso del vinil al casete y al cd nos pone en "el pasado". ¿Cuál? Pues no sé, como eran antes las cosas. Para terminar reitero que es un hit.
El principio y el final se entrelazan de una manera ingeniosa: ante la misma situación, pero con cambios y conocimientos que el protagonista ha adquirido. Y hace lo que no te esperas, e incluso puede disgustar a varios lectores, pero que seguramente haríamos lo mismo en su posición. La extraña relación con el Ojo es inquietante, y es que el personaje no es uno con quién te gustaría cruzarte. Aún así, hay algunos detalles que dejan esta historia en cuatro estrellas, por lo menos para mí. Al principio el protagonista explica que es de Guadalajara, así como hace mención de lugares y costumbres tapatías. Eso está genial, sobre todo si eres o has vivido en la ciudad, PERO, a lo largo del libro, el personaje no deja de recordarnos que es de Guadalajara de maneras que llegan a ser cansadas, pues lo repite y lo repite, en sus pensamientos. Puede ser una manera de dar a entender que el protagonista ama en esos momentos su lugar de origen (o por lo menos lo extraña, aunque sea por el confort y seguridad que le da conocerlo), pero sí llega a cansar. Pasando a otra característica del libro, los personajes, sus diálogos y su evolución son buenos, y te los imaginas a la perfección con tonos y acentos. Lo que más me gustó y llamó la atención, es que toca el tema de delincuencia, corrupción y trata de personas, asuntos que aquejan a México desde hace muchísimo tiempo. Lo va visibilizando poco a poco, hasta que te ves en medio de todo aquello.
Esta es la historia de Luis quien vive con su tía y su gato en Guadalajara, en vacaciones de verano visita a sus tíos en Los Ángeles y su primo Teo lo lleva a fiestas, le enseña la ciudad y le cuida mientras los dos disfrutan bastante las vacaciones, pero pronto todo se descontrolara cuando aparezca Sofía, la ex de Luis a la que no puede decirle que no a nada de lo que ella propone y también aparecerá el Ojo de Vidrio, un hombre muy peligroso del cual ellos ya habían huido y de nuevo les encontró.
Este libro sin duda me sorprendió pues la pluma del autor es muy adictiva, desde el comienzo te sumerge en la historia con descripciones exactas aunque sencillas por lo que puedes imaginar sin problema los lugares a los que te lleva, también maneja de manera interesante los giros que va dando la historia sorprendiendo bastante.
Los personajes están muy bien estructurados y se sienten bastante reales, si bien Luis pareciera que no influye en los giros que toma la trama en realidad esta en medio de todo, incluso los personajes secundarios que se muestran son interesantes a su manera.
En general es un libro corto, se lee muy rápido y mas porque te atrapa pronto y sin duda un final bastante correcto para esta historia, un libro muy recomendado si quieres algo sencillo y rápido de leer.
"A lo lejos se veía un lago. Algunos patos nadaban plácidamente por la superficie. Otros retozaban en la orilla. La vida seguía, para los demás."
Algo en Antonio Ortuño no termina de convencerme. Me parece que la construcción tanto de sus espacios como de los personajes siempre se queda en un intento de conectarse con el pueblo, claramente sin conseguirlo.
La personalidad del protagonista es ambigua, puesto que él funciona más que como un protagonista, como un testigo de una historia que le pasa por en frente y que podría haber funcionado sin él. Solamente reacciona a cada situación, son realmente influir en la consecución de la historia. Quizá por esa razón en esta novela no se logra conectar del todo ni con los personajes ni con el contexto.
Me gustó conocer la literatura para adolescentes de Ortuño. Me di cuenta al final que es la parte dos de su otra novela El rastro, de cualquier forma la disfruté mucho y sobre todo sus referencias a la querida GDL.
Un buen cierre para una meh historia. Desde El rastro, los personajes de Ortuño se me hicieron medio enclenques, pero crecen y se desarrollan como realmente son hasta esta segunda parte. El cierre fue cíclico y entiendo porqué no cupo en un solo libro.
Al principio me conflictuó un poco que todos los personajes se volvieran a encontrar en otro país casi como por azar, me pareció muy forzada esa coincidencia, pero al final lo disfruté, un buen libro de acción que desgraciadamente no hace olvidar la realidad que vivimos sino que la acentúa: secuestros, trata de personas, corrupción, ... y quizá por eso es que dejo a éste libro y al primero de la saga, "El rastro", libres, porque aunque es buena literatura juvenil son demasiada realidad para mi gusto.