El gato en el congelador -que da su nombre al libro- es un cuento sobre la vida en un edificio de departamentos donde las confianzas son escasas y los vecinos colaboran en ello... Cuento que atrapan con sus guiños para dejarnos una mezcla de sabores contradictorios, pero sabrosos, como Latinoamérica.
Son cinco cuentos muy extraños, desde el punto de vista de la diversidad del autor para crear mundos literarios, un par de ellos muy bien logrados, con una narrativa ágil. Temas como el odio, la introspección, la imaginación, la poesía, la santería, la educación y la vejez aparecen en estos relatos. Los recomiendo. Se van a sorprender.
El cuento o relato que da título al libro es motivo suficiente para recomendar de inmediato el libro entero. Hace mucho tiempo no me calaba tanto un relato. En este aparece el escritor como protagonista -una tónica del libro donde Maxwell profesa el ensayo, la crónica, el ejercicio literario de forma indisoluble en cada título-, que es presa de fuerzas sobrenaturales. México aparece de forma reiterada como un lugar de esperanzas, ternura y una violencia intersticial que lo desborda todo continuamente. La escritura se evidencia como una estrategia de supervivencia, de mantener la respiración.
Tuve la suerte de recibir este libro firmado por el propio autor hace cerca de un mes en el Parque Cultural Ex Cárcel de Valparaíso. Llegamos al lugar por la música y decidimos acercarnos aún más por el vino que se estaba comenzando a servir. Laurence fue muy amigable y me mostró también su libro “Un paso al Frente: Habla el Comandante Ramiro del FPMR”. Yo me decanté por la ficción. Lamentablemente me lo robaron hace unas semanas junto a mi mochila y documentos. Finales similares son también los que trae "El gato en el congelador", abruptos. La ficción como un exceso de realidad que es posible constatar al buscar en Google "Laurence Maxwell detención México" y volver a leer uno de los primeros relatos que dan vida al libro. Pienso en Paul Ricoeur "Sin ficción la vida sería mera biología".