En este libro, Louise nos cuenta los antecedentes, los sucesos durante la Comuna y su aniquilación por parte de la burguesía francesa, desde su perspectiva. Termina Louise con su exilio en Nueva Caledonia.
A grandes rasgos, la Comuna surge con la caída del imperio napoleónico, cuando Napoleón III es capturado por las tropas prusianas, estableciéndose un gobierno provisional en Francia. Este gobierno decide abandonar París y refugiarse en Versalles, dejando al pueblo a merced de las tropas de Bismarck, dispuestas a saquear la capital. Es entonces, cuando este pueblo, compuesto por una incipiente clase proletaria, campesinos, artesanos, pensadores, etcétera, deciden organizarse democráticamente, formar un gobierno municipalista, autónomo y asambleario, con tal éxito, que pudieron contener los ímpetus de las tropas prusianas, y fundar una sociedad sin clases sociales, con pleno empleo y desarticulando la propiedad privada. Otras ciudades, como Orleans, Marsella, Lyon, Toulouse y hasta las colonias como Argelia, comenzaron a imitar la rebeldía de la Comuna contra el gobierno provisional de la Tercera República, formando las suyas propias. El repudio a este gobierno provisional, aunque sostenía ser una república, se debía a que estaba constituido por quienes ya estaban en el poder durante el imperio de Napoleón III. Es decir, no significaba ningún cambio real en las condiciones de los trabajadores franceses.
La Comuna de París se convirtió, por tanto, en un peligro para la clase dominante en Francia, y Thiers, presidente provisional de la Tercera República, decide aplastarla. Aunque la Comuna se defendió valientemente, tanto por las armas como contra la propaganda reaccionaria (no hay nada nuevo bajo el sol), finalmente fueron derrotados, llevándose a cabo fusilamientos en masa contra casi toda la población de París. Louise tuvo suerte, y no fue fusilada de manera extrajudicial como tantos otros, sino que se le llevó a juicio y fue exiliada al otro lado del mundo, hasta Nueva Caledonia, donde permaneció siete años, hasta que se le fue otorgada una amnistía parcial.
Fueron tantos los horrores cometidos por la reacción contra el pueblo parisino, que la burguesía francesa decidió edificar una hermosísima iglesia, allí donde la defensa de la Comuna fue más ardua y férrea: la basílica de Sacré-Cœur, en Montmartre, y acallar así sus propias consciencias.
La Comuna de París sirvió como ejemplo e inspiración para Marx, quién vio en ella el surgimiento de la consciencia proletaria, consecuencia de las mismas contradicciones del sistema capitalista, que da cuenta de su condición, de su poder, su auto-determinación y decide "tomar el cielo por asalto".