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Conjunto de relatos de sesgo biográfico en cuanto a la propia experiencia del autor, todos narran de alguna manera distintos acontecimientos de su infancia y adolescencia, y algunos su primera juventud. Se puede entender que el protagonista en todos ellos sea el propio autor, si bien las circunstancias que se narran no son biográficas'*, sino adaptadas a la ficción que va creando en cada relato.
Todos son breves, lo suficiente para captar la esencia que trata de mostrar en cada relato, muy bien contextualizados todos ellos. Se puede sentir perfectamente el entorno familiar y social en casi todos ellos con muy pocas pinceladas, y especialmente el contexto histórico en equilibrio entre tradición y modernidad.
Me ha gustado mucho el estilo del autor, muy claro, directo, realista, sin artificios innecesarios, resulta muy natural. El ritmo es ágil, influenciado por la brevedad de los relatos. Tiene un tono melancólico, coherente con casi todos los relatos que captan detalles concretos en distintos momentos de la infancia, en apariencia cotidianos aunque en realidad relevantes, y a veces el tono es también sarcástico, como narrador muestra una gran ironía que usa como crítica para poner de manifiesto la doble moral en muchos aspectos sociales y su confrontación en la esfera más íntima.
Aunque es cierto que muestra un cuestionamiento de los roles tradicionales, no es para nada una literatura provocadora que enfatice aspectos sexuales de una manera cruda, todo lo contrario, las pocas referencias son veladas, algunas reprimidas, y siempre relatadas con gran naturalidad, no hay nada escabroso, si acaso algo en los dos últimos relatos. Tal vez se ganó esa imagen en la sociedad griega de entonces.
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De los relatos en sí, aunque se pueden leer como un todo, los que más me han gustado son los primeros. Todos los relatos se basan en un momento simbólico trascendente. Daría cinco estrellas a los cinco primeros relatos. “El cambio” que da título al conjunto, “por seis o siete céntimos” que reflejan la perspectiva infantil en la relación con la abuela, partícipe ella en casi todos los relatos. Es ella quien justifica como “Cuestión de temperamento” los problemas de aritmética del nieto, y quien descubre en “Un producto moderno” que no parece brillantina lo que lleva el niño en el pelo. En el cuarto relato, “Una visita”, abuela y nieto visitan a la vecina y conocen a los compañeros de mili del hijo de la vecina. Y en el quinto también está ella cuando el tío, a quien el sobrino no debe querer nada, y con motivo, regala al niño “Un barco en tierra”.
Los demás son más o menos ingeniosos y todos originales en cuanto a la propia percepción personal del narrador.
En total mis valoraciones por relato sumarían 51/13=3,92
Voy a “redondear”> subir a sobresaliente porque me ha parecido un conjunto muy coherente y honesto en esa voz propia que se infiere de los diversos relatos, en los que hace un retrato psicológico espectacular de sí mismo y su familia (incluso cambiándola)
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En el relato “Mi padre y los zapatos” el autor se muestra como un narrador honesto para explicar que en cada relato “adapta” la ficción de lo que quiere narrar cambiando las circunstancias. El niño vive en muchos relatos con la abuela, unas veces con su madre, en otros relatos con su padre, y en alguno la madre ha muerto…. De ahí que no sean necesariamente biográficos aunque narren experiencias vitales.
Admite que cuando recurre a experiencias personales, “nunca dice toda la verdad”
“No por falta de sinceridad, claro está, sino porque así lo dictan necesidades puramente psicológicas y estéticas. Las experiencias personales sirven solo como un punto de partida. Pero, desde el momento en el que comienzas a escribir, el texto adquiere una existencia autónoma, una «verdad» propia, que, por lo general, no tiene mucha relación con la tuya, cuando no la contradice directamente. Esto es algo que entienden muy bien quienes escriben, y que explica por qué, cuando aparece un padre en mis escritos, en uno es un modesto empleado municipal, en otro un contable, y en un tercero —como en el relato que ustedes acaban de leer— un abogado.”