No sé qué puedo decir, es un libro profundamente doloroso, lleno de crueldad y sufrimiento; tuve nauseas mientras lo leía. Pero también es un libro necesario, un grito desesperado por una transformación. Duele ver que este país no cambia.
Un libro excepcional que nos cuenta la vida de Tránsito en la época de la violencia bipartidista y haciendo una gran referencia al Bogotazo. Ideal para conocer un poco sobre nuestra historia.
Tengo una relación bastante complicada con este texto y no pienso hacer una review, sólo escribiré una serie de intuiciones aleatorias que tuve, y que descubrí gracias a mi clase, sobre este texto:
Primero que todo debo recalcar que el título de este libro es magnífico: el día del odio. Directo y contundente. Este libro fácilmente se podría haber llamado “Las tragedias de Tránsito” pero no, “el día de odio” te invita a pensar en algo más grande y crudo que el melodrama de una empleada de servicio bogotana.
¿De qué va la trama? Sobre el Bogotazo podría ser la respuesta más directa, pero hay más. El libro es una reconstrucción de cómo diferentes gotas de violencia fueron llenando el vaso, poco a poco hasta que se derramó.
Aunque seguimos la vida de Tránsito y sus tragedias desde que comienza a trabajar como empleada de servicio hasta el 9 de abril, en el fondo, tanto ella como el resto de personajes solo son "partes" de un protagonista más grande: el Pueblo. Este artificio literario utilizado durante la novela es bastante interesante.
Si soy muy sincera, al principio yo no odiaba a Tránsito, es más le tenía bastante empatía a comparación de otros compañeros de clase que también leyeron la novela, pero es que con el paso de las paginas tanto ella como toda su situación resulta TAN TERRIBLE que llega al punto que uno mismo se siente indiferente ante todo lo malo que le pasa; el mismo lector espera otra tragedia antes de que acabe la que está leyendo.
Hay ciertas partes de la novela que dejan de ser narrativas y que toman un tono más ensayístico, algunos lectores podrían considerarlas relleno para que el autor siga vendiendo todo lo que está mal en la sociedad bogotana, no obstante, yo disfruté algunas, se me hacían un respiro de las tragedias de Tránsito.
Con respecto al final de la novela, era bastante obvio como iba a acabar, sin embargo, creo que fue bastante acertado porque es la culminación del 9 de abril como símbolo en la novela.
El registro del habla coloquial en la novela está bien empleado en los personajes y la novela se lee muy rápido pese a que está cargada temas y situaciones bastante pesada.
Y tengo que mencionar a Olmos, me encanta Olmos. Sí, solo es un personaje que está para unir a las dos clases sociales en la novela y para traer la parte de Gaitán a la trama, no obstante, disfrute bastante de lo poco que nos contaron de su pasado, sus diálogos y su papel.
Ah, también es súper inverosímil ciertas transformaciones de personajes súper Deux ex machina como por ejemplo la del Alacrán.
Una historia realmente desgarradora, que logró sacarme unas cuantas lagrimas, digna de una pesadilla post apocalíptica o un cuento de terror, pero se conoce que el autor; tenía plena conciencia de lo que sucedía por esos años y década tras década se repite. Sobretodo de lo cruel que fue la vida con una pobre inocente cómo Transitó, y lo que esta misma la condujo a hacer para poder sobrevivir hasta donde pudo, como si fuese confinada a vivir, en una ciudad de canibales donde la injusticia de las clases sociales y la opresión que ejerce la autoridad reina en un país repleto de corrupción y muerte.
El día 9 de septiembre de 2020 se perpetró en Bogotá, una de las masacres más infames y dolorosas de la historia capitalina perpetradas por agentes del Estado, una ciudad con focos de violencia desbordada a causa de la brutalidad policial y la injusticia social. Hoy más que nunca, tiene validez este gran libro de Jose Antonio Osorio, sus letras contienen gran contenido social que refleja la Bogotá de finales de la década de los cincuenta, es lamentable que la situación de injusticia, corrupción y desigualdad social hoy en día se mantenga a más de 60 años de publicado El Día del Odio, cuándo el lector se adentra en la lectura se sorprenderá que no mucho ha cambiado en la actualidad nacional y que en cualquier época en que se lea este gran libro, vera reflejada una realidad que no dista de la de los tiempos de Jorge Eliecer Gaitán, se aproximan tiempos de combustión social, que el Estado Colombiano se ha encargado de alimentar desdé su burbuja de supuesta inmunidad.
Qué absoluta porquería de panfleto. El autor quiso hacer una novela de denuncia (sobre experiencias que él personalmente nunca vivió) y terminó haciendo una pornomiseria que da pena ajena de lo desastrosamente mal escrita que está. A cada rato interrumpe la narración para embutir ensayos que al final no tienen nada que ver con la trama porque lo único que importa es que a la protagonista le tiene que ir mal. El mundo es horrible, pasan cosas feas, fin. De verdad, ahórrense el fastidio de leer esta basura.
Tras la historia de una campesina arrollada en su inocencia por una sociedad que ve al pobre, al que no tiene oportunidades por no nacer en una familia de la alta, como un delincuente, como alguien que no tiene derechos de reclamar y ademas no tiene nada que aportar, el relato se enmarca en la época de la violencia en Colombia y el Bogotazo. Por momentos un poco exagerado, pero presenta una verdad sobre la discriminación que se repite aun hoy, de muy diversas maneras.
Lo describiría como una novela histórica necesaria. Hay momentos en los que la narración se torna muy reflexiva pero, por lo demás, expresa muy bien parte de las costumbres y vida de la época.
Demasiado crudo y triste. Odié mucho el sistema, la injusticia, el gobierno y a las élites. Es increíble ver la transformación de Tránsito como personaje y el 9 de abril narrado desde esa perspectiva
Este libro muestra los sufrimientos de las clases bajas en Colombia, y el abuso de las fuerzas de policia que se ensañan contra los más humildes en una actitud totalmente equivocada