Cuando Marco Aurelio se convirtió en emperador de Roma en el 161 con 39 años, su pensamiento filosófico de tendencia estoica estaba firmemente asentado.El estoicismo se mantuvo firme hasta el siglo II, logrando su apogeo en la Roma imperial, con Séneca, Cicerón y el emperador Marco Aurelio. A pesar del carácter pagano de esta filosofía, se propagó incluso entre los cristianos, ya que muchos de los principios morales estoicos eran fácilmente asumibles por el cristianismo.Las “Meditaciones” de Marco Aurelio están constituidas por una serie de reflexiones que parecen recorrer los últimos años de la vida interior de este emperador. El objetivo que parece perseguir Marco Aurelio con su obra es realizar un diálogo íntimo consigo mismo al ver cercanos los últimos días de su existencia. Sus ideas siguen teniendo gran actualidad y nos pueden proporcionar una gran ayuda para nuestra vida.
He estudiado mucho a Marco Aurelio en la carrera, aunque principalmente a nivel político, por lo que escogí este libro para ver sus pensamientos y meditaciones más allá de los hechos históricos.
El libro como tal no es del todo malo, más aún entendiendo que lo escribió un hombre hace miles de años, y que su lenguaje, y pensamiento es completamente distinto al nuestro. Aún así, no me llegó a transmitir prácticamente nada. Es un libro bastante vacío, en el que no llegué a aprender mucho sobre estoicismo ni sobre Marco Aurelio. Había muchas meditaciones personales que no me transmitían nada. No llegué a terminarlo. Considero que se ha puesto muy de moda por este neoestoicismo moderno que nos invade con los gurús.
Es un libro corto, rápido de leer por la forma en que está organizado, extrañamente contemporáneo para los años que tiene. Marco Aurelio reflexiona sobre todo y sorprende ver que tras siglos los problemas, anhelos y deseos de las personas no han cambiado. La idea de la muerte y la falta de trascendencia de la misma está muy presente, al comienzo es un poco depresivo pero termina con una reflexión bastante reconfortante sobre la misma. Definitivamente estos textos nos hablan de una persona excepcional, altruista, un real estadista, el último de la gloriosa Paz romana.
No me gustan ni coincido con las reflexiones de este señor, pero supongo que porque vivo en el siglo XXI y soy una intensa, bastante opuesta a lo que viene siendo el estoicismo. Igual me iría bien aplicarme algunas de sus frases, también tengo que admitirlo.