«Unas manos pueden acariciar, pueden aplaudir, unas manos pueden abrazar, trabajar, partir el pan. Unas manos pueden también pegar, arañar, estrangular, apuñalar, despellejar. Unas manos pueden dar y pueden quitar, unas manos se pueden equivocar, quitarte lo que te dieron, incluso, lo que nunca fue suyo y, algunas veces (pocas) devolverte lo quitado.
También pueden escribir. Y escribir algo tan terrible y bello como Las Manos de Sara Olivas. Una poeta que recoge el testigo de la mejor poesía confesional y la lleva hacia el común con la frialdad de un bisturí, la ligereza de una pluma y la gravedad de una lágrima. Una poeta que con su primer libro hace todo un ejercicio de exordio, de limpia familiar, que denuncia el maltrato heteropatriarcal desde la afectación y pone en cada verso el cuerpo, la carne, sus manos, estas manos que, como tú ahora, son capaces de sostener uno de los mejores libros que leerás en este año». David Trashumante
Sara Olivas García (Valencia, España, 1993). Es periodista, gestora cultural, poeta y agente de igualdad. Y, además, una de las creadoras de Revista Impasible. Ha participado y gestionado eventos poéticos en València como Versillos a la Mar, Versat i Fet, De andar por casa y A pies de página. Ganadora del Certamen de Relatos Beatriu Civera del Ayuntamiento de València (2020), de la Segunda Edición del Certamen de Vídeopoemas Poemágenes (2019) y galardonada por el mejor texto teatral con el monólogo Una mujer que no soy yo en el certamen Quítate la máscara de la Universitat de València. Cofundadora de proyectos culturales como Revista Impasible, una revista que trata de visibilizar la alta sensibilidad a través del arte y la literatura; y Proyecto Venus, un espacio fotográfico y audiovisual para visibilizar el talento artístico femenino y valenciano. Las manos es su primer poemario publicado por la editorial Valparaíso Ediciones (2021) y Machete al forajido es su última obra literaria, un wéstern feminista editado por Proyecto Estefanía.
¿Cómo escribir una reseña de un libro cargado de hermosura y dolor? El primer poemario publicado de Sara Olivas nos abre la puerta para conocer a su abuela, ese ser cargado de amor que sabe cuándo va a caer una lágrima y te acerca un pañuelo. Unas manos pueden hacer muchas cosas, desde cobijar hasta infringir dolor, pero Sara ha usado sus manos para abrirse en canal, contarnos un poquito sobre el dolor y otro sobre el amor y, creo yo, también para encontrarse a ella en medio de todo eso (porque yo creo que llegamos a ser quien somos gestionando ese amor y ese dolor que nos es dado). Poco puedo aportar como crítica, solo que tenía muchas ganas de llamar a mi yaya para decirle que la quiero.
Me parece que estamos ante una autora con todo un horizonte por delante. Las manos es un libro difícil, que provoca una incomodidad al que lee, porque nos coloca frente a un espejo. Uno consigue amar a Abuela, compadecerse de la desgracia de Madre y odiar al ser sin forma de Padre. Las miserias familiares sin máscara alguna. Estremece, emociona y engancha. ¿Qué más se puede pedir? Ya quiero leer siempre a Sara Olivas.
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Ojalá poderle más estrellas de las cinco que me permite Goodreads. Rompe, emociona y sana. Es una de las cosas más bonitas y más crudas que he leído en tiempo. Arte y magia en estado puro. Un trozo de mi corazón lo tiene este libro desde ya mismo. Gracias, Sara, gracias.
Gracias por escribir de la familia desde el dolor porque necesitamos referencias donde se hable de la ausencia de cariño y cómo esto repercute en lo que somos. El recorrido familiar por las manos de una abuela, el cariño ausente de una madre, la agresividad de un padre. Es bonito y a la vez triste, pero a veces si estos relatos no cuentan parece que la verdad y lo que existe es saberse siempre y desde siempre querida (y para nada es así). Me alegro mucho de leerte 🩷
A lo que ha escrito Sara no se le puede poner nombre. Las manos es un libro para leer despacito, sin prisa, saboreando cada palabra y cada emoción. Releyendo cada verso para que cale y para asegurar ese sentimiento en tu pecho, como cuando se refuerzan los tornillos de una bisagra, para que abra y cierre bien. No he llorado, porque no he podido. Se me han congelado las lágrimas en el corazón y ahora mi pecho sabe salado. Se siente amargo y crudo, aunque con ellas lo he regado y he sentido ese calorcito en el corazón que hace que broten las flores más bonitas, las favoritas de las abuelas. En Abuela he visto a las mías, a las dos, a Carmen y a la Nati, y me ha vuelto todo el amor que sembraron ellas y todas las abuelas del mundo; me han dado ganas de escribir sobre ellas para volverles a decir que las quiero. Las abuelas son seres eternos. Y, ahora, este poemario también. Lo que has escrito es desgarrador y precioso, Sara. Estoy segura de que Prudencia se siente muy orgullosa.
Las manos es un poemario que tiende a atraparte. Pretende acariciarte dulcemente, pero la caricia se vuelve golpe. Se vuelve pañuelo y lágrima. Sara tiene una forma de escribir que conmueve en lo bueno y lo malo, hace suyo el poema, lo moldea al costumbrismo y la sencillez, a los recuerdos pasados.
En este libro se explora el uso de las manos en sus vertientes de amor y odio, la representación del ¿yo? de Madre, de Abuela. También el Padre que no lo es pero tiene un vocablo.
Esta obra es dura, narra de forma brutal una relación familiar disfuncional, la pérdida y lo que ella conlleva. La búsqueda del ¿yo? cuando no se sabe nada. Leer a Sara es leer el dolor, el amor, la caricia y el golpe.
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👐En "Las manos" encontramos una voz sincera que nos cuenta desde el recuerdo la historia de sus manos, su y sus raíces. Hace de las manos un símbolo de herencia, de generaciones fusionadas y confundidas, de fuerza.
👥Al principio vemos una falta de autoreconocimiento, de identidad, que conforme avanza, de manera lenta y constante, gracias a la sinceridad de sus palabras, parece sustituirse por una reafirmación de sí misma.
👵Habla del amor hacia su abuela, del odio hacia su padre y de los sentimientos encontrados hacia su madre. Nos grita una verdad poco aceptada por la sociedad: No siempre los lazos de sangre se traducen en amor y familia.
🏚️Nos envuelve en la manta de cuadros de Abuela y su casa sin techo para darnos su mano de niña y conducirnos por su memoria y hacernos testigo del paso del tiempo, del dolor ante la pérdida, de la ausencia, del machismo disfrazado, del miedo...
🌼Sara tiene un estilo muy cotidiano que te abraza y te sienta en una silla colgada del techo para luego llamarte la atención, sacudirte y que tú misma te des cuenta de la justicia carente.
🧶Invierte el lenguaje, lo hace suyo y es por eso que cuando cierras este libro se te queda en el pecho un manojo de sentimientos que no sabría cómo definir.
Antes de nada, informar que no es un género que yo suela leer, pero cuando lo he hecho me ha gustado y lo he disfrutado mucho. En esta ocasión nos encontramos con esta autora que trasmite una sensibilidad brutal en cada una de sus líneas. Es un libro que realza a la mujer y que nos habla de la familia, desde la parte más profunda de esta. A mi me ha enternecido en muchos momentos y me ha recordado a mi abuela. Ella, mi abuela, tenía un gran amor por la poesía y no solo la leía, sino que también la escribía. De hecho, tengo guardados escritos suyos que para mí son auténticos tesoros.
Me gustan mucho los poemarios, son una forma de transmitir a los lectores, pero este sin duda me ha tocado. La autora ha sabido plasmar sentimientos duros y de la realidad diaria en las páginas. Su forma de escribir ha logrado que puedas ponerte en la piel de esa "yo" o "hija" que está escribiendo las palabras. Recomiendo muchísimo su lectura, mi poema favorito sin duda es "Las últimas palabras"