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875 pages, Kindle Edition
First published January 1, 1953
Tenía pactadas con el régimen del dictador venezolano Marcos Pérez Jiménez a precio de oro y para los siguientes 10 años, una serie de cinco o seis novelas (Historias de Venezuela) propagandísticas para aquella dictadura. La catira fue la primera, publicada en 1955. Cela quiso refundar literariamente Venezuela; incluso se aplicó para crear una nueva lengua, la llanera, que fue una impostura absoluta. Se parecía al español rústico, una lengua barbárica que cortaba las palabras por el final.Más detalles pueden encontrarse en la detallada investigación que conforma Historia de un encargo: «La catira» de Camilo José Cela: Literatura, ideología y diplomacia en tiempos de la Hispanidad de Gustavo Guerrero (2008). Los artistas pueden ser genios en su disciplina pero también pueden ser perfectos inconscientes en política y absolutamente ruines en su vida pública o privada. Para mencionar tan solo un ejemplo, el gran poeta estadounidense Ezra Pound no sólo fue abiertamente antisemita, sino que llegó a trabajar como propagandista al servicio de Mussolini, por lo que, al terminar la segunda Guerra Mundial, Pound enfrentó un juicio por traición en su país de origen.
Yo bien sé por qué saltas, mi pequeño EliacimLos títulos no dan idea cabal de las verdaderas boutades del que es capaz Mrs. Caldwell:
Una velada literariomusical con la presencia, incluso, de algún ex-ministro
Las moscas
¡Boticelliano! ¡Boticelliano!
Los pensamientos del túnel
¿Es pecado el dinero?
La ruleta de aquel balneario que parecía “El cementerio marino” de Paul Valéry
El vello
Un viaje alrededor de la cama
El mar, un mar, ese mar
Las ancestrales costumbres del Tibet
Los muebles convertibles
Los miedos inexplicables
Aquella tómbola de caridad en que siempre florece la ilusión
Deséase amante de cintura estrecha
Ese aire maldito que duerme entre las casas
El portamonedas del ahogado
No ignoro tus más velados pensamientos
Me siento desesperada, aunque no desesperada con entusiasmo
Los valses vieneses, Eliacim, no son propicios para el amor, los dos lo sabemos. Los valses vieneses, hijo mío, son más bien aptos para adiestrarse en las acompasadas artes del matrimonio. El amor, Eliacim es una arritmia.A mi juicio, una excelente, original y peculiar obra. Para quien esté interesado en leer más sobre la novela, recomiendo la reseña escrita por Alejandro Jiménez que puede encontrarse en http://la-pasion-inutil.blogspot.com/...
...entre mis amigas o conocidas de la vecindad, Eliacim, sobran las que tienen el alma sorda como un pez muerto, el alma sorda y envenenada como una culebra muerta.
La sed, Eliacim, es el cable que la Providencia tiende a los cariñosos, a los enfermos, a quienes, como yo, aunque a mi me la haya negado, vivimos con la espalda apoyada entre la inercia y la casualidad, como de milagro.
[...]Pero el tiempo, Eliacim, es algo contra el cual aún no se ha descubierto la manera de luchar (p.58).