LA CHICA DE una historia basada en hechos reales. Siempre me intrigó, cuando voy al cine, cuánto de verdad hay en el cartel que dice que la película está “basada en hechos reales”. Porque nunca una historia es 100% verdadera. Lo sé bien, me dedico a inventar historias y si no puedo inventarlas me las apropio. Podría decir que La chica de papel es casi un 100% verdadera. Porque la verdad, en este caso, está en lo que para mí es importante. Es verdad que tenía 20 años, que trabajaba en una tienda (pero de ropa, no de cosméticos), es verdad que su talle era 38, el más alto de la tienda y que la encargada la llamaba “gorda”. Es verdad que una cosa lleva a la otra y que a ella la llevó a ser Ichi, una chica frágil, dominante y dominada, vulnerable en una sociedad exigente y frívola. Es verdad que un día se metió los dedos en la boca y vomitó sin parar hasta vomitar incluso el nombre de Dios. También es cierto que, sin darse cuenta, fue lastimándose por dentro, como si lo que vomitara fuera vidrio que iba cortando y generando heridas en la garganta, por no decir el alma. También es cierto que su nuevo altar fueron las pastillas y el alcohol. Y así, lentamente, Ichi fue perdiendo el rumbo. Quise contar la vulnerabilidad. Porque es verdad que caer, en algún momento caemos todos. Lo difícil es poner el límite y mucho más ponerse de pie. La chica de papel es la historia de una fragilidad, y una reconciliación. Es la historia de un amor invisible pero latente, poderoso, tan poderoso como la voluntad de Dios.
Estudié letras en la UBA Escritora de la bilogía "Última Generación", la novela para adultos "Y Sin Embargo No Llovió", la novela para niños "Cuando Ella Supo Quien Era Goldambeck" y de los cuentos infantiles "Panambí" y "Cuentos Con Historia" Paisajista Y profesora de cine y teatro
Leí “La chica de papel” justo cuando en una materia estábamos trabajando con el poder de la palabra y este libro, por lo menos para mí, trata de eso. La palabra dicha y no dicha, ambas opciones tanto en el momento oportuno como en el no oportuno. Una palabra, una frase, un disparador, casi un arma mortal. La palabra hiere, pero también salva. Y el libro también trata de eso, de la salvación, de tocar fondo y de encontrar esa palabra que oficia de bocanada de aire y que te expulsa hacia arriba. En las páginas de este libro encontraremos una historia “casi 100% verdadera”, como podemos leer en la contratapa, una historia dura por momentos, sensible, conmovedora. Con una prosa ágil, descripciones que ponen la piel de gallina, con un toque poético que, creo, es el sello de Agustina, esta novela es de las que no se pueden dejar, que se leen de corrido, que se sufren y disfrutan a la vez. Me encanta como cuenta Agustina, como transmite.
Increíble libro. Me lo devoré. Me gustó mucho la manera de abarcar los trastornos y como estos generan consecuencias que alimentan conductas autodestructivas. La presencia de la religión como método y herramienta, y a su vez como una banda que te tapa los ojos para no ver la realidad de la manera que es. Me gustó mucho el hecho de que se visibilice la impotencia de aquellos que la aman viendo que no pueden hacer nada para ayudar o cambiar lo que sucede, según sus creencias y herramientas. Me gustó mucho, mis felicitaciones a Agustina y un abrazo a Inmaculada, por permitir que se cuente su historia.💘
This entire review has been hidden because of spoilers.
Recomiendo su lectura a madres y padres de hijos adolescentes, o a toda persona que quiera saber cómo es una vida real, dura, con adicciones. Cómo se puede salir de esa situación a través de una conversión del corazón. De perdonarse a si mismo y de encontrar el perdón y la paz.