¿Por qué un diario? Pues quizá porque quien aquí se pone a escribir ya no confía en los demás discursos, ni en la crítica de actualidad, ni en el artículo académico, ni en el ensayo especulativo. Por eso empieza a hablar de una de las cosas que más le gustan, el cine, de una manera azarosa, como si se tratará de un monólogo interior. Y por eso inventa un personaje que es él y no es él, aunque no puede dejar de construir teorías, de regresar a sus temas de siempre... A lo largo de un año habla de Tarantino y Pedro Costa, de Hong Sang-soo y Kelly Reichardt, intenta adivinar qué es y ha sido el cine para él, e incluso se propone demostrar que las películas de los 50 y los 70 son las más importantes de la historia hasta que el empeño se revela imposible, hasta que la realidad se impone en forma de ciencia-ficción, de una pandemia que todo lo detiene. Y entonces se da cuenta de que su diario, su escritura, es solo eso: una lucha entre la 'ciencia' y la 'ficción' en la que esta última siempre sale vencedora.