En educación, ir a contracorriente no es una simple actitud; ser rebeldes es una convicción para caminar hacia la sociedad que queremos. Un día, de pronto, decidimos dejar de situar el foco en el objeto de estudio y lo pusimos en los jóvenes, los verdaderos protagonistas del proceso de aprendizaje y del cambio. Y entonces comprendimos que para que los jóvenes fueran los verdaderos protagonistas también era necesario dar un giro en nuestro papel como docentes, como familias y como sociedad.
Un profe rebelde puede cambiar un aula, pero una educación rebelde que incluya a todos sin excepción puede transformar una sociedad y lograr un futuro mejor.
Buen libro con las bases de una revolución académica y social, pero para los profes jóvenes que entramos en el sistema con millones de ganas y vocación, no nos cuenta nada nuevo.
Mientras que en el primer libro se ponía el foco en el papel del docente, la forma de impartir clases y la relación con el alumnado, en este libro trata la influencia que hay en la educación de todos los otros elementos: la familia y su relación con los centros, los centros educativos como tal, y amplía los comentarios sobre los sistemas evaluativos o las distintas formas más "divergentes" de educar y enseñar valores, conocimientos aplicados a la "vida real", o anque los alumnos se encuentren a sí mismxs en la turbulenta adolescencia.
Su estilo no dista demasiado del anterior: se trata de un libro muy ameno, que se puede leer muy fácilmente, con muchos ejemplos y vivencias propias del autor en su tarea de docente y mediador entre el centro y las familias.
Por otro lado, un aspecto nuevo que me ha gustado es que incluye algunas referencias a teorías pedagógicas o a manuales. Este libro tampoco se trata de un manual de educación en el sentido estricto de la palabra, pero quizá el autor tuvo en cuenta lo que se comentaba en algunas reseñas del primer libro sobre su "poca base teórica", por decirlo de alguna forma.
Cristian me ha vuelto a transmitir su enorme pasión por la docencia con este libro. Y por la creencia que una docencia rebelde y alternativa a la tradicional es posible. Que, en definitiva, creo que es lo que buscaba con este libro.
Tot i que és millor que "Profes rebels", no aporta gaire res de nou. Critica el professorat però ni esmenta els alumnes que no volen aprendre: està dirigit a una classe fictícia on tothom vol aprendre i treballar. No la tens? És culpa teva! No els saps motivar. No dic que no calgui autocrítica (ens en cal! I molta!). Però segueix la idea de l'educació que presenta els alumnes com a víctimes del sistema, que no tenen bons professors, i no parla de l'entorn, de les famílies, de les circumstàncies, de la motivació que l'alumne duu de casa... Com en l'anterior llibre, l'autor ens sorprèn amb històries més pròpies de Disney que de la realitat d'una aula, fet que, personalment, fa que no me'l cregui massa. No obstant això, coincidim en alguns punts, però crec que la manera d'exposar-los no és la més idònia o constructiva. Com a punt de partida d'una reflexió sobre la pròpia manera de treballar està bé.