La hija del capitán se incluye dentro de la trilogía Martes de carnaval, perteneciente al esperpento. Constituye una ácida parodia de la dictadura de Primo de Rivera (1923 - 1939). Prohibido entonces por orden gubernativa, solo pudo ser representada libremente a partir de 1978.
Siempre que leo a Valle-Inclán, lo hago con tono de cine de barrio en mi cabeza. ¿En sus obras siempre hay algún asesinato sin querer? Y nadie le da demasiada importancia nunca, aunque la historia se construya sobre él. Están guays los esperpentos.