Un libro que empieza a fallar ya desde su propio título.
En primer lugar, "Eso no estaba en mi libro de Japón"; ¿cuántos libros "de Japón" tenemos los españoles en casa? En segundo lugar, literalmente CUALQUIER libro sobre Japón nos contaría las cosas que narra la autora, ya que no son más que generalidades y aspectos totalmente superficiales, archiconocidos y absolutamente tópicos sobre dicho país.
Entiendo que es una estrategia de Almuzara para sumarlo a la larga lista de libros titulada "Esto no estaba en mi libro de Historia de...", pero en este libro ni hay una sola pizca de Historia, ni hay desde luego nada que NO esté en cualquier otro libro que mencione siquiera al país nipón.
En segundo lugar, durante todo el libro el tono de la autora es como el de una invitada a "Callejeros Viajeros": te cuenta lo raros que son los japoneses con frases que se acercan demasiado al "no te vas a creer lo que me pasó tía jijijiji".
Así, nos cuenta la autora que ha aprendido mucho sobre Japón en un mes, a pesar de que se ha rodeado de extranjeros como ella (que si su amigo brasileño, un hindú muy simpático... porque claro, ¡es que los japoneses son raros!), y claro, no puede sorprendernos que lo que ha "aprendido" sean los lugares comunes más habituales que conoce cualquiera en cualquier lugar del mundo: Japón es adicción al trabajo, es Pokémon, es Anime, es Doraemon, es comer arroz, son pachinkos y luces de neón en los rascacielos de Tokio... Cualquier artículo de Wikipedia sobre cualquiera de estos asuntos aporta información mucho más veraz, contrastada y desde luego narrada en condiciones.
Pero lo peor ni siquiera es esto; lo peor es que la autora jura y perjura que le han encantado Japón y los japoneses, PERO, en cuanto deja de contarnos los aspectos de la cultura "pop" nipona y entra en algún aspecto que pueda resultar más adulto e interesante... No tarda ni diez página en reducir al país entero a una sociedad cerrada repleta de racistas, xenófobos, abusadores de niños en las escuelas y subordinados en las oficinas, machistas, maltratadores, alcohólicos, adictos a la pornografía, al juego, al suicidio, hikikomoris... Y todo ello sin dejar de insistir en que los japoneses son RAROS, RAROS, RAROS; porque claro, no se comportan igual que ella, van en silencio cuando ella lo que quiere es dar la tabarra a todo el que se encuentra, ¡y además no hablan inglés! ¿Cómo se atreven?
En definitiva, un libro que no sólo está pésimamente escrito (la falta de preposiciones es dramática, y hay errores ortográficos de bulto como escribir "girafa"; sí, con "g" de garrafal), sino que además no cuenta absolutamente nada que cualquier niño pequeño no sepa ya sobre Japón, y por encima de todo dibuja un relato sobre los japoneses que se parece demasiado a la caricatura. ¿Cómo se atreven a trabajar duro y venerar a sus antepasados, cuando lo que mola es ir pegando botes por el mundo y obligando a los locales a adaptarse a tus gustos y necesidades?
Absolutamente para olvidar.