No sé muy bien por dónde empezar, pero decir que me ha encantado.
No me termina de convencer lo de separar la historia en dos grupos, pero creo que ha sido una muy buena idea. Como siempre voy a empezar diciendo algún problemilla que veo, especialmente en la narrativa, como he hecho con los anteriores libros.
Hay un problema con el personaje de Egil, no por cómo está construido sino por cómo está expuesto. Me explico: es un personaje que destaca precisamente por su inteligencia. Sin embargo, en muchas ocasiones, los momentos en los que hace uso de ese gran valor, son momentos en los que lo que está diciendo no es nada súper inteligente que los demás del grupo no hubieran podido descubrir por su propio mérito. Eso no hace que Egil parezca listo, más bien hace que los demás parezcan un poco idiotas. Y puede que a un personaje le cueste, pero a todos… lo siento, pero no.
Quitando a Egil y, quizá, a Viggo e Ingrid, los demás personajes siguen sin tener un avance acorde a su edad. Siguen siendo las mismas personas que entraron con 15 años. Tiene que avanzar más aquí.
Ahora bien, gran, pero gran avance, en la exposición de la historia. Como he dicho antes, quitar protagonismo a Lasgol no es algo que esperaba y no sé todavía si me convence o no, pero ha sido una idea que ha salido muy bien. Ha logrado mantener el peso de la intriga de las dos tramas muy bien hasta el final, callando cuando tenía que callar y dejando que el lector llegue a sus propias conclusiones para terminar el final con un buen lacito. Ahora bien, que sea o no predecible, es otra cosa. A mi me lo ha parecido, pero tampoco me parece nada descarado.
Ha sabido reponer la historia que se había perdido un poco en el octavo libro, ha mejorado mucho en cosas que se me hacían criticables y, para variar, estoy deseando de seguir con el siguiente.
Bendito seas, Pedro Urvi.