Asimov, como siempre, asombroso. Es importante mencionar que el libro salió publicado en la década de los años 60, y aún así, es tan prolija la descripción de los elementos químicos que casi se encuentra al día.
No es un libro de astrofísica, es básicamente química divulgativa, esto es, química pero sin las ecuaciones, o cálculos de la mol, o densidad, o gráficos de cadenas cíclicas, hidrocarburos aromáticos, entre otros. Es solamente la divulgación de las propiedades de los (érase entonces, 102 elementos que existían en la tabla periódica, hasta el Nobelio.
Posteriormente, ya nosotros sabemos que gracias a la colisión (física de partículas) de elementos pesados, se pueden generar elementos nuevos, por la estabilización posterior a las colisiones, y al momento contamos con 118 elementos (hasta el Oganesón), los cuales, éstos últimos, tienen ciclos de vida extremadamente fugaces.
Asimov siempre es amigable para dar explicaciones complicadas, así que siempre lo recomendaría. El libro es tan bueno y didáctico, que me hizo dar ganas de haber estudiado ingeniería química (no sé por qué soy ingeniero en finanzas).
Muy bueno, claro, divulgativo, y pese a su relativa antigüedad, da explicaciones tan claras de cosas de uso doméstico (uso común), tal y como son las vajillas Pirex, o el Bicarbonato de Sodio, o cualquier cosa envuelta con papel aluminio, incluso sobre el por qué llamamos "plomeros" a los plomeros; siempre Asimov me recuerda a Carl Sagan por su vasta erudición sobre cualquier tema.