En 1944, un joven mecánico de aviación huye precipitadamente de Berlín llevando consigo los restos de un helicóptero nazi, el Kolibri.
Hans atravesará media Europa y acabará en Madrid dispuesto a enterrar las piezas de ese helicóptero en el patio trasero de su nuevo hogar.
Han pasado los años, y ahora el viejo alemán es consciente de que su tiempo se agota. Necesita redimirse, confesar a sus hijos la verdad de lo que ocurrió en aquel Berlín bombardeado, y, sobre todo, hablarles del Kolibri que esconde bajo tierra.
Desde la cama que le mantiene postrado, Hans repasará los acontecimientos más importantes de su vida: su fascinación por la aviación, su trabajo como mecánico de helicópteros, el ascenso de Hitler al poder, y la sospecha de que, tal vez, nada de lo que le ocurrió pudo haberse evitado.
Esta novela me ha gustado de principio a fin. Está muy bien escrita. Con una historia que te emociona, te engancha y que no permite que dejes de leer. Y por si fuera poco, la escritora nos premia con un desenlace inesperado.
Algunos me conocéis y sabéis que el periodo en torno a la II Guerra Mundial, me fascina. Y este libro toca esa época. Nuestro protagonista, Hans, sabe que está viviendo los últimos días de su vida. Se encuentra encamado, con incapacidad para comunicarse con sus hijos y con la necesidad imperiosa de confesarles la verdad de su precipitada salida de Berlín, siendo joven, allá en 1944. Hijo de padres alemanes puros. Su padre era un funcionario reputado del Ministerio de Justicia. Un hombre fiel a los principios patrióticos. Su madre, Helda, una mujer valiente, integrante de un grupo perteneciente a la resistencia civil que luchó contra el nazismo.
El libro nos muestra la transformación de Berlín y toda Alemania. Como cambian el color y el aspecto de las calles, las personas, los gestos militarizados y de sumisión. Como Hitler llega al poder prometiendo cambiar el curso de la historia. Como los ciudadanos querían el orden y la paz frente a la perversión del comunismo y la villanía judía. Como el ciudadano debía posicionarse entre el bando de la justicia o el de los enemigos del pueblo. Como los jóvenes eran alistados a las SA, alentados por profesores que manifestaban una fe ciega al nacionalismo y los valores que pretendían recobrar la dignidad alemana. Como las leyes y las autoridades amparaban la violencia. Además, nos cuenta su nueva vida en Madrid. En esa casa, cuyo jardín esconde un pasado que existe aunque no se quiera hablar de él.
Una siente esa extrañeza kafkiana, un poco incómoda, con el personaje principal. El final es una catarsis. Me enganchó muchísimo, me lo leí en nada; no podía parar porque siempre te deja en el abismo. Las historias de los personajes secundarios son muy interesantes y te atrapan. Fantasticamente escrito. Te deja un recuerdo literario al que se vuelve con frecuencia.