En la primavera de 1520, las principales ciudades de Castilla se levantaron contra el joven rey Carlos. El grueso del común ciudadano y campesino, aliado con un sector de las élites urbanas, le plantaba cara al mal gobierno de la corte y a los grandes del reino, que habían acaparado ilegítimamente rentas y poder. La derrota de Villalar, en abril de 1521, no acabó del todo con el sueño comunero: las semillas de aquel rayo insurgente germinarían mucho después en un imaginario histórico que alimentó las luchas democráticas de los siglos XIX y XX.
Desde la relectura minuciosa de las fuentes, Comuneros. El rayo y la semilla ofrece una nueva historia de la revolución de las Comunidades, al tiempo que trata de integrarla en un relato diferente de nuestro pasado colectivo. La historia moderna de España, que empieza convencionalmente en 1492 con conquistas y expulsiones, podría comenzar en 1520 con una promesa de emancipación. Miguel Martínez nos invita a hacer memoria del momento comunero –un pasado vencido que late como posibilidad– en diálogo con las luchas ciudadanas de nuestro presente.
Muy interesante libro de no ficción sobre la revolución comunera, ese levantamiento civil que puso en jaque el reinado de Carlos I (V en Alemania), que nos cuenta lo que fue, lo que pudo ser y no fue y la influencia que ha tenido en la Historia, no solo la española, sino también la europea.
El libro habla sobre las causas de la revolución, sobre las personas implicadas y su extracción social, sobre los distintos bandos y sus motivaciones, con abundantes referencias a textos de la época.
No soy historiadora, así que no puedo hablar sobre si el autor utiliza las fuentes adecuadas o silencia algún dato importante, pero da la impresión de ser un trabajo serio y a mí me ha parecido muy interesante. Es ameno, informativo y cuenta unos hechos cuyas consecuencias perviven hoy en día y de cuya lectura se puede sacar provecho en el presente.
Simplemente brutal. Tanto q voy a intentar hacer una reseña a ver que sale.
Me gustaría empezar desterrando la frase de no juzgar un libro por su portada. Lo siento, yo lo hago todo el rato. Con esto, lo q encontramos aquí es una portada preciosa q reinterpreta el famoso cuadro de Gisbert y que le viene como anillo al dedo al libro.
Entrando ya en el contenido, Miguel Martinez condensa en 8 capítulos perfectos tanto el desarrollo de los acontecimientos como todo lo que estuvo en juego, los rostros de los hermanados y su manido legado historiografico, culminando como no podia ser de otra forma con un Canto de Esperanza.
No solo esta muy bien documentado en la parte historiografica, sino que nos da una poderosa herramienta para la situación actual recogiendo frases de pensadores como Castelao, cuando en los debates paralmentarios acerca de los estatutos de autonomia hablaba de la imposibilidad de debatir bajo las efigies de los reyes catolicos. El legado de Benjamin esta siempre presente.
Entrando en campo comunero, la propia historia es simplemente fascinante, y debe servir de órdago para revisar el encumbrado pasado imperial que pervive como una pesada losa sobre todos nosotros. Castilla no es enemiga, sino q fue de las primeras (tras Galicia) en levantarse contra la injusticia y el despotismo y sufrio por ello.
En fin, como se puede ver m encanto. Hacer mencion tambien al cuidado por parte de la editorial, quienes me enviaron con el libro una postal manuscrita; y dar ls gracias a Ander por descubrirme este mundo.
“Malditos todos aquellos los que ajusticiar quisieran A quien lucho por el pueblo y perdio tan justa guerra”
Un ensayo -más político que histórico- sobre el movimiento comunero, muy completo y aun así dentro de lo accesible. Desde su caldo de cultivo hasta la acción bélica, pero cubriendo todo su pensamiento e ideas políticas: cómo era esa Castilla ideada y cómo buscaban organizarse para dar voz tanto a la nobleza como al vulgo. Por último, un capítulo interesantísimo sobre las resonancias de los comuneros siglos después, que contrastan con el olvido actual. Muy interesante.
Gran ensayo histórico. Muy bien documentado y narrado. Una obra que no se limita narrar lo pasado, va un paso más allá y trata de conectar ese pasado con el hoy, traerlo a nuestros días e impacta en nuestra contemporaneidad para ayudarnos a encarar nuestro presente y futuro con la ayuda de lo pasado. Muy bueno.
Una mirada actual para recordarnos que la España republicana y pluronacional, sin caer en banalismos fascistas, también tenemos una simbología y una tradición potentísimas con la que enfrentar el relato de una derecha tan acostumbrada a ganar de la manera más burda.
Bien documentado, bien estructurado, pero sobre todo emotivo, porque no hay mejor misa que morir por la República y jurar lealtad a la Santa Junta.
Fantástico estudio sobre la revolución de los comuneros, tratando desde sus raíces y motivaciones hasta los reflejos que aquel rato trae hasta nuestros días, y en los cuales nos propone el autor fijarnos para articular la sociedad de la España que debimos y podemos ser.
He de reconocer que este libro, en un principio, no me llamaba nada. Y es muy probable que, sin la publicación de este libro durante el 500 aniversario del fin de las guerras de las Comunidades de Castilla, no me hubiera adentrado aún en esta temática. El libro, sin embargo, me encantó. No solo por la forma que tiene el autor de escribir, que siendo un libro de no ficción hace muy amena la lectura. Además, la obra se centra en poner en relieve los razonamientos políticos/filosóficos que sostuvieron al movimiento comunero, muy modernos para su época, y no en ser una sucesión de hechos y datos. El autor, además, maneja una gran variedad de obras de época y tratadística política antigua. Es, sin duda, un gran libro.
La primera vez que oí hablar de los Comuneros fue en 2º de Bachillerato. Una carrera de Historia después, no volví a leer nada sobre ellos hasta que me tocó estudiar las oposiciones. Me picó muchísimo la curiosidad por el tono de la rebelión, así que no tardé en comprarme este libro.
La verdad es que me ha sorprendido. Me esperaba una narración de los hechos, sin más. No me esperaba esta radiografía tan completa de la cuestión comunera. Se narran los hechos, sí, pero también se estudian atendiendo a las (no tan) nuevas corrientes historiográficas: cultural, de las mentalidades, de género, desde abajo... De modo que el autor atiende al contenido político-ideológico de las Comunidades; a los hombres y mujeres, anónimos y con nombre y apellido (sea Padilla, sea una lavandera), que la hicieron posible; a su legado histórico... Es un acercamiento muy completo al episodio histórico y, como el título del epílogo indica, un canto de esperanza. ¿Tendremos en algún momento un revival contemporáneo de las Comunidades?
La única pega más notable que puedo poner es la forma en la que está escrito. En un libro en el que se apela al pueblo, que explicita que quiere hacer la historia de las comunidades "legible", se utiliza un vocabulario y unas construcciones muy enrevesadas en ocasiones, que tiran por tierra todo espíritu divulgativo. A lo mejor soy yo, pero he tenido que leer algunos párrafos varias veces para entender lo que me quería decir. ¿Qué necesidad hay, por ejemplo, de utilizar "inauténtico" en lugar de "falso"? Esto último es una tontería, nadie va a perderse por utilizar el primero en lugar del segundo, pero es un poco la tónica general del libro y, en ocasiones, era bastante tedioso leer.
Por lo demás, como digo, un libro bastante bueno para adentrarse en la cuestión comunera.
Este libro es un grito en el páramo del imaginario histórico español. Miguel Martínez consigue construir con brillantez un resorte que recupera con enorme capacidad intelectual y retórica la historia valiente de los comuneros, una historia que habla de libertad, esperanzas y fraternidad, de luchas que fueron y por eso son y serán. Reivindicar la memoria de las luchas comuneras nos sirve como chairas que afilan las esperanzas e impulsos para imaginar un futuro mejor. Todo aquello que pretende este libro y su capacidad para conectar pasados con presentes y futuros posibles, nos dota de asideros históricos sobre los que construir un nuevo porvenir republicano y de justicia social, no solo para Castilla, sino para todos los que hacemos comunidad en España.
El epílogo de este libro es exquisito, como exquisito es el cuidado del autor en cada frase y cada palabra que utiliza. Aunque en ocasiones el texto pueda resultar algo tedioso y lento, la riqueza narrativa e interpretativa de un episodio profundamente revolucionario de esta larga y aciaga historia de la lucha de clases cuyo eco perdura, le dota de un enorme valor intelectual.
Sin duda, la historia de los comuneros no terminó en Villalar o Toledo. Al igual que en proyectos emancipadores que nutrieron el pasado, el legado comunero volverá a liberar las fuerzas populares, esas que, como semillas enterradas, más pronto que tarde germinen en un nuevo grito de futuro.
Da gusto leer libros tan interesantes. Estamos ante un libro de Historia, qué duda cabe. Relata la historia de las comunidades, centrándose en cuatro preguntas básicas: ¿de dónde venían los comuneros? ¿Quiénes eran? ¿Qué hicieron? ¿Cuál fue su programa político? Es una historia difícil de hacer por cuanto Carlos I ordenó quemar muchas de las fuentes primarias, pero siguen quedando algunas, entre ellas, de opositores a las comunidades.
El rigor y la debida distancia hacia los hechos históricos estudiados no son suficientes para tapar que Miguel Martínez es un apasionado de las comunidades y de su abortado potencial político. Leyéndolo, aparte de aprender (mucho), uno no puede por menos que empaparse de aquellos hechos de hace cinco siglos y lamentar que salieran como salieron. Quizás, si hubieran triunfado Padilla, Acuña, Pacheco, Bravo, Maldonado y los demás, este país sería muy diferente.
Qué gran libro. EP Thompson, Christopher Hill, Rediker y Linebaugh, Josep Fontana o Walter Benjamin son algunos de los personajes cuyas obras sustentan la base teórica de Miguel Martínez en este libro.
Establece diálogo entre el presente y el pasado sin caer en anacronismos y contextualiza la revolución comunera con una tradición rebelde tanto en España como en Europa que se extiende desde el medievo hasta la modernidad.
Una edición estupenda hace buena compañía a la calidad del texto. Una lectura muy interesante que se dirige directamente a las personas de nuestro tiempo.
Un estudio imprescindible y muy necesario para comprender, con rigor y sin oportunismos políticos, la revolución Comunera. A los grandes acontecimientos históricos que no llegan a definirse porque fracasan les ocurre una cosa: pueden servir para inspirar acciones similares en el futuro, pero también están expuestas a que todo tipo de ideologías prostituyan su legado. Miguel Martínez devuelve a los Comuneros al lugar que les pertenece y los deja bien situados para los reconocimientos que están por venir.
Un libro importante. Repasa un episodio de lucha popular que quedó eclipsado por la pompa del Imperio en el que no se ponía el sol. Documentado a fondo, a ratos resulta árido para los que no sabemos mucha historia.
El movimiento comunero fue según el historiador Maravall la "primera revolución moderna". Además de haber triunfado, habría sido el primer régimen parlamentario basado en la soberanía nacional. Las acusaciones del almirante de Castilla nos dan una idea de lo que fue esta revolución "Vosotros queréis poner al reino por encima del rey, cosa jamás vista",
La derrota comunera en Villalar en 1521 supuso la derrota de las libertades castellanas, siendo la primera pieza en caer de un dominó absolutista y gradualmente centralizador. El político Pi i Margall en su obra "Las nacionalidades" al respecto decía lo siguiente:Castilla fue entre las naciones de España la primera que perdió sus libertades: las perdió en Villalar bajo el primer rey de la casa Austria. Esclava sirvió de instrumento para destruir las de los otros pueblos: acabó con la de Aragón y las de Cataluña bajo el primero de los Borbones".
Libro super recomendable, explicado para todo tipo de lectores. Interesante enfoque sobre cómo el pueblo español debería celebrar el 23 de abril como el primer intento democratizador de la historia de España y no la conquista y colonización celebrada cada 12 de octubre. Otro relato colectivo es posible. Ya lo decía Josep Fontana, es necesario volver la vista atrás para que podamos descubrir lo que estaba equivocado en nuestros análisis para así redefinir el progreso humano y construir nuevos objetivos para el porvenir.
Aprovecho para recomendar escuchar "Los Comuneros - Nuevo Mester de Juglaría (del poema de Luis López Álvarez)
La causa comunera era algo que había tocado de pasada durante mis años de carrera. Desconocía la profundizad del conflicto y su transcendencia en el tiempo.
Lejos de los acontecimientos más o menos conocidos por todxs, el autor me ha permitido conocer esa "historia desde abajo". Los otros protagonistas que soñaron con alzar el "mundo al revés". Son numerosos los fragmentos que he ido señalando donde se puede apreciar esa revolución. Por otro lado, eso me ha resultado más atrayente cuando he visto aplicados los marcos de titanes de la historia como E.P Thompson. Sin embargo, eso no es lo único. Hay muchos puntos más que nos da a conocer. Por ejemplo, los lenguajes, los marcos discursivos o conceptos usados por los comuneros como "República", "patria" o "bien común". Lo que conecta con un capítulo donde la memoria influyó de diversas formas en el tiempo: El trienio liberal, la Segunda República o la Guerra civil.
En conclusión, su lectura ha convertido en imprescindible para todo aquel que quiera conocer en profundidad el conflicto comunero. Una revolución que marca nuestra raíz castellana, que ensalza la historia de muchos personajes anónimos. Un manifiesto que te empuja a reivindicar este episodio como un símbolo por el cual no podemos entender muchas de las luchas emancipadoras en nuestro país.