¡Uff, genial! ¡Me encantó de inicio a fin!
En realidad 4,6.
Antes de decir mi opinión, quiero comenzar esta reseña contando la particular anécdota que me llevó a leer esta obra. A finales del mes de Abril, en mi ciudad, se llevó a cabo —al igual que en todos los años— la Feria Internacional del Libro de Bogotá. Quizás para los asistentes recurrentes este evento solo fue uno más en las historias de sus palmareses; pero para mí no porque, a pesar de que he amado los libros por mucho tiempo, irónicamente esta es la primera vez a la que asisto a este evento. ¿Por qué no había asistido anteriormente? Porque no soy proactivo para programar salidas, vacaciones, o demás; quizás soy muy hogareño y disfruto más estando en mí casa que afuera de ella. Pero esta vez fui porque mi hermano tomó la iniciativa, compró las boletas y me invitó: No podía rechazarle su invitación. No contaré detalles de la bella experiencia que disfruté aquel sábado, pero si mencionaré que me emocioné mucho viendo la cantidad de libros que encontré de mí agrado: Creo que se nota demasiado cuando es nuestra primera vez... Pues bien, ese día no quería irme de allí sin llevarme algún libro, y como deseaba uno bien gordito, al ver el libro de La trilogía de la Fundación de Asimov, me encapriché y quise inmediatamente llevármelo. Hasta ese día jamás había leído al autor, pero sí conocía de la existencia de aquella obra. Entonces, como me pareció una gran oportunidad para explorar su prosa y conocer sus ideas, efectivamente lo compré. El problema, se presentó más tarde, cuando llegué a mi casa, y tras leer las primeras páginas sentí que algo estaba haciendo mal. Es difícil explicar esas corazonadas que a veces nos alertan de nuestras malas decisiones, pero claramente la sentí. Entonces detuve mi lectura, mi instinto me llevó a investigar sobre el autor, y al hacerlo comprendí que aquella corazonada tenía fundamentos porque en el fondo debía alejarme a toda costa de aquel libro. El motivo era simple: No debía leer a Asimov, no de esa forma.
Existe en video de Youtube en un canal que tiene el nombre de JaviPons, en el cual se explica en profundidad sobre la forma ideal en que deberíamos leer las obras de Asimov. No es un orden obligatorio, claro está, pero he decidido seguir ese orden porque el creador del video me convenció por su claro dominio en el tema. Como quiero comprender en profundidad las referencias e ideologías del autor, pienso que vale la oportunidad seguir las recomendaciones de un experto en el autor. Para los interesados el nombre del video es «¿Cómo leer Fundación de Isaac Asimov? ¡Te comparto mi orden de libros!». Aclaro que no estoy realizando ningún tipo de publicidad, ni me están pagando por ello: Solo quiero ofrecer una información que puede ser de utilidad.
Para ser honesto, de no ser por aquel video nunca hubiera leído este libro, porque de hecho ni siquiera lo conocía. Normalmente empiezo a leer a un autor inexplorado con algunas de sus obras más conocidas, y por eso me compré La trilogía de la Fundación, pero ¿comenzar por Némesis? No. ¡Jamás lo habría elegido como mi primera opción! Pues bien, decidí entonces hacer caso, dejar aparcada mi compra en una esquina, busqué Némesis, lo inicié, y tan solo con los primeros capítulos ya estaba completamente atrapado con el libro. Desde el comienzo me encantó. Tenía miedo de que la prosa del autor fuera complicada, o que los términos relacionados a la ciencia ficción fueran complejos de entender, pero fue una grata sorpresa descubrir que todo era súper fácil de leer. Lo que descubrí fue un autor con una prosa ligera y amena que no pierde el tiempo alargando sus historias. Fue directo, siempre usando un lenguaje común, y con capítulos de duración corta, como si su intención fuera que, el lector, sintiera que no había perdido el tiempo ni con una sola página.
El argumento nos cuenta que en el año 2236 la Tierra está completamente sobrepoblada, y que afuera del planeta, esparcidos por el Sistema Solar, se encuentran «Establecimientos» en los que también viven las personas. A pesar de sus vínculos, cada Establecimiento es independiente, por lo que en cada uno de estos lugares se procura avanzar científica y tecnológicamente. Sin embargo, todo cambia, cuando un día un Establecimiento llamado Rotor descubre una estrella oculta que está mucho más cerca que cualquier otra, y aventurándose en el misterioso espacio, decide lanzarse a la aventura abandonando el Sistema Solar para siempre, y todo para intentar la colonización en otro lugar del universo. Por tanto, lo que Asimov nos cuenta son dos historias paralelas: La de los rotorianos que viajan por el espacio, y la de aquellos que intentan descubrir su paradero.
Un argumento clásico, prácticamente un cliché, pero que nos atrapa por la forma como el autor presenta los tópicos sobre naves, viajes espaciales, y avances científicos. En lo particular, he notado similitudes con un libro que me gustó mucho en aquel entonces, que se llama La voz de los muertos, de Orson Scott Card, segundo volumen de la saga de Ender. Se parecen en la propuesta de dificultad de adaptarse a un mundo nuevo, el peligro de lo desconocido (incluyendo enfermedades), la sensación de que los protagonistas no tienen tiempo para solucionar sus problemas, etc. No obstante, no es una particularidad que me molestó porque considero que si tenemos en cuenta las fechas de publicación de ambas obras (La voz de los muertos, 1986 y Némesis, 1989), podríamos deducir que era un argumento muy recurrente en aquellos tiempos para cualquier autor del género. Incluso fue bonito recordar aquella obra, incluso sería genial releerla. Asimismo, la decisión de Asimov de dividir su argumento en historias paralelas (Rotor y Sistema Solar) me ha parecido un recurso válido e inteligente. Ambas historias son importantes, y si él las hubiera narrado de una forma distinta, posiblemente el libro sería cansino y tedioso. Tampoco un Flashback habría sido una buena opción porque se sentiría forzado el argumento, y además hubiera sido muy largo como los de los libros de Sherlock Holmes. Él eligió la opción correcta, y estoy agradecido por ello.
Pocos fueron los personajes, pero pocos eran necesarios. Los que se utilizaron estuvieron bien desarrollados y tanto su personalidad como sus nombres nos ayudan a diferenciarlos con claridad. Sin embargo, todos los personajes son secundarios, excepto la protagonista de nombre Marlene, quien es la que permite realmente que se desarrollen los eventos del libro. En Némesis encontramos personajes tímidos que no quieren arriesgarse, pero que tampoco progresan en sus trabajos científicos, pero Marlene, que es la chispa de la «rebeldía», al salirse de la zona de confort del lugar, pasa de ser una incomodidad a una gran ayuda. Y menciono lo de incomodidad porque ella posee un don que podría desagradar a cualquiera: Basándose en el lenguaje corporal y en las palabras, ella distingue cuando los demás dicen la verdad; y si no la dicen, descubre las razones por las que aquella persona está mintiendo. Pero justamente esta habilidad es la que la hace interesante: Marlene es la debilidad de todo aquel que guarde secretos.
Si tuviera que buscar defectos mencionaría dos. El primero, que no me molesta, es que es un libro que prácticamente no posee acción. Sé que es un defecto porque la acción ayuda a que un libro posea dinámica y cambios de ritmo, pero a mí, en lo personal no me molestó porque nunca sentí que se necesitara. El libro me atrapó, cada fragmento aumentó mi curiosidad, y aunque ocurrieron eventos predecibles, me la pasé muy bien leyendo este libro de inicio a fin. Es más, creo que la acción habría estropeado el trabajo de Asimov percibiéndose todo muy exagerado. El segundo defecto, que sí me molesta, es que la solución del problema principal del argumento me pareció sacado del culo. Fue tan innecesario e artificioso. Si es un libro independiente, ¿para qué hacer un final así? No entendí para qué. De hecho, esa es mi razón para que califique este libro con cuatro estrellas y no con cinco.
Leer Némesis ha sido una grata experiencia que me motiva a continuar con mi plan original. Según el orden que seguiré, para llegar a La trilogía de la Fundación necesitaré leer primero trece libros más, en una «súper saga» que comprende veinte libros. Si la prosa de Asimov no me hubiera enganchado con este libro, posiblemente empezaría a sentir dudas por el camino tan largo que me propongo recorrer. Pero como la experiencia ha sido altamente agradable, entonces me siento con anhelos de comenzar prontamente el siguiente, y el siguiente, y luego el siguiente libro. Ahora tengo la seguridad de que tendré una buena compañía por bastantes meses, así que termino agradecido por esa esa primera visita a la feria del libro en la que elegí erróneamente la obra que aún no podía leer. Creo que el próximo año volveré. Quien sabe, quizás vuelvo a tener la fortuna de elegir una lectura equivocada.
Siguiente destino, El robot completo.