Emilia Pardo Bazán (la Coruña, 16 de septiembre de 1851-madrid, 12 de mayo de 1921), condesa de Pardo Bazán, fue una noble y aristócrata escritora prolífica, periodista y ensayista, crítica literaria, poeta, dramaturga, traductora, editor a, catedrática y conferenciante española. Fue la introductora del naturalismo en España, y, con permiso de Zola, es nuestra Maupassant española. Precursora en sus ideas acerca de los derechos de las mujeres y el feminismo, reivindica la instrucción de las mujeres como algo fundamental y dedica una parte importante de su actuación pública y literaria a defenderlo. En todas sus obras incorpora sus ideas acerca de la modernización de la sociedad española, sobre el acceso de las mujeres a todos los derechos y oportunidades que tenían los hombres.
Emilia Pardo Bazán was a Galician author and scholar from Galicia. She is known for bringing naturalism to Spanish literature, for her detailed descriptions of reality, and for her role in feminist literature of her era. Her first novel, Pascual López (1879), is a simple exercise in fantasy of no remarkable promise, though it contains good descriptive passages of romance. It was followed by a more striking story, Un viaje de novios (1881), in which a discreet attempt was made to introduce into Spain the methods of French realism. The book caused a sensation among the literary cliques, and this sensation was increased by the appearance of another naturalistic tale, La tribuna (1885), wherein the influence of Émile Zola is unmistakable. Meanwhile, the writer's reply to her critics was issued under the title of La cuestion palpitante (1883), a clever piece of rhetoric, but of no special value as regards criticism or dialectics. The best of Emilia Pardo Bazán's work is embodied in Los pazos de Ulloa (1886), the painfully exact history of a decadent aristocratic family. A sequel, with the significant title of La madre naturaleza (1887), marks a further advance in the path of naturalism. She was also a journalist, essayist and critic. She died in Madrid.
Hay de todo en esta antología. Nunca he sabido la diferencia entre «cuento» y «relato», pero hay algo instintivo que me hace elegir un sustantivo u otro. Quizá el cuento es más sencillo, con personajes más arquetípicos y tiene una enseñanza clara. Pues aquí hay unos cuantos, sobre todo al comienzo: La tigresa, Feminista, lo mismo que Pena de muerte, que ha sido de mis favoritos.
Pardo Bazán emplea en muchas ocasiones el recurso de la narración dentro de la narración, lo cual funciona muy bien en Pena de muerte, por ejemplo, donde la anécdota es contada entre profesionales de la justicia con posiciones antagónicas.
Muchos de los relatos tienen carácter oral, el más destacado de ellos es el del barco que se incendia, que me ha parecido una salvajada, muy sangriento y desesperante. Hay unos cuantos que ponen los pelos de punta, como el del tipo que confiesa su crimen a la narradora.
Si no le doy las cinco estrellas es porque ha habido uno que inicialmente era entretenido (Una pasión) pero que se lía a describir minerales durante páginas que solo recargan la idea. El último, La joven dama, es la típica noveleta o quizá cuento largo que parece obligatorio incluir al final de una antología, descompensando al resto. Pese a que me ha mantenido muy intrigado la resolución, me parece que se ha dilatado en exceso.
Adjetivaba con mucha clase, un arte a la baja.
En cuanto a feminismo, muchos de sus mensajes siguen vigentes. De todos modos, sería una forma de discriminar a Pardo Bazán acercándose a su obra solo por este motivo, porque lo que es, primero, es una excelente relatista. Lo del feminismo vino por circunstancias.