Tuve la suerte de ser una de las dos personas afortunadas en leer esta novela antes de ser presentada a concurso, y me dejo embelesada, así que sobra decir que la animé como una loca a que la presentara a concurso. Ahora, al volver a leerla para refrescar la memoria para la reseña, he podido corroborar que no solo es una buena novela, sino que es una gran novela que esconde más de lo que podemos quizás ver en una primera lectura, y por supuesto la hace merecedora de ese puesto como finalista en el III Premio Digital HQÑ que le han otorgado.
Y es que Mayte Esteban tiene un don, sí, y hablo con conocimiento de causa. Ésta ha sido la cuarta novela que he tenido el gusto de leer (me faltan dos para haberlas leído todas), y en cada una de ellas, he leído a una Mayte diferente; es como un camaleón, capaz de adaptarse perfectamente a cada historia que crea en su cabecita, dando como resultado novelas de alta calidad, da igual que el género sea juvenil, intimista o como en éste caso Romántica, la cuestión, es que se adentre en el género que se adentre, Mayte siempre nos sorprende con esa maestría rigurosa que tiene al escribir, dándole esa personalidad propia que tienen sus escritos, haciéndonos llegar un mensaje “extra” dentro de la historia.
Así que ni que decir tiene que ésta novela me tuvo enganchada de principio a fin. Está escrita con un estilo y una prosa ágil y cercana, con unos diálogos de los más elocuentes y divertidos y a su vez llenos de ternura que te pegaran un pellizco en el corazón. Te dará que pensar con las muchas reflexiones que encontraremos a lo largo de la trama, haciendo de una novela catalogada en Romántica, como algo más allá de una bonita historia de amor.
En La chica de las fotos, nos encontramos con una historia muy actual y divertida. Nos adentra en el mundo del cine, de la presan rosa, del cotilleo, de tertulias y medias mentiras o medias verdades que tanto (para mi desgracia, porque odio los programas de cotilleo) siguen estando de moda.
Lucía, Alberto y Rocío son los personajes principales de esta historia. Lucia y Alberto son actores de renombre que están en la cresta de la ola pero alejados del típico cliché al que podemos estar acostumbrados y Rocío, Rocío es una camarera de pisos en un hotel rural, que sin comerlo ni beberlo se verá envuelta en medio de una historia de amor, llena de, como decía antes, medias mentiras o medias verdades, según se mire, que hará que se replantee el plan de vida que ya tenía establecido para ella. Como viene siento costumbre ya para las que conocemos la pluma de Mayte, también ha creado unos personajes secundarios que son indispensables en esta historia, con unos valores de amistad muy arraigados, los cuales ayudaran a nuestros protagonistas a salir airosos de los embrollos en lo que se han metido. Y es que eso me encanta en Mayte, cuando crea personajes, se mete de tal manera en el interior de cada uno de ellos, que los hace a todos indispensables. También cabe destacar la ambientación que ha creado para la historia, el pueblo de Grimiel, una población ficticia que Mayte hace que la conozcamos palmo a palmo y que creamos en ella como si fuera real.
Y es que Mayte aparte de contar una divertida, y refrescante historia de amor o amores, nos adentra en la realidad que hay detrás del mundo del celuloide, como se pueden liar las cosas detrás de una supuesta mentirijilla sin maldad, como va creciendo el bucle de mentiras hasta no saber muy bien como pararlas, como unas fotos pueden dar tanto de sí, si son malinterpretadas, como la gente manipula la información a su gusto, sin tener en cuenta el daño que ello ocasione, cómo funcionan los montajes y los chantajes en el mundo del corazón.
En resumidas cuentas, La chica de las fotos es una lectura ágil, amena y muy refrescante, que te cautivará con su trama y sus maravillosos y entrañables personajes. Si estás buscando una novela algo más profunda que las románticas al uso… sin duda La chica de las fotos de Mayte Esteban, es tu libro.