Rebeca huye de su familia, del duelo no superado por la muerte de su padre y de una madre, casi ciega, que deja a cargo de su hermana. Ahora busca su lugar en Londres, donde sobrevive con un trabajo de cincuenta horas semanales en una sucia buhardilla compartida con ratones, a base de sopas de microondas, conversaciones imaginarias con David Attenborough y su hermana al otro lado del teléfono como único soporte. Sus nuevas amistades y futuras metas resultan tan efímeras como el empeño por comunicarse en otro idioma, y su soledad se vuelve tan profunda como el hueco donde estaba su muela. "La muela" es una novela perturbadora y delirante, que se lee con la intensidad con la que se admira un incendio y que destruye con el mismo material del que están hechos los sueños.
Rosario Villajos (Córdoba,1978) dedicó su infancia a dibujar, leer y ver películas. Ha vivido en ocho ciudades diferentes de tres países distintos. Regresó a España en 2017, desde entonces no ha dejado de escribir y dibujar. Ha publicado una sola novela gráfica, FACE (Fanfare - Ponent Mon) y tres obras narrativas, Ramona (Mrs. Danvers, 2019), La muela (Aristas Martínez, 2021) y La educación Física (Seix Barral, 2023), por la que obtuvo el Premio Biblioteca Breve. Colabora en algunos medios de forma eventual y por encargo reseñando libros, discos o escribiendo sobre cualquier tema de su interés. Compagina la literatura con un trabajo en IT de 32 horas a la semana.
Cualquiera que haya tenido que lidiar con un trabajo mal pagado, colchones sucios, relaciones abusivas o ese tipo de soledad que te hace dudar de tu propia identidad, encontrará en La muela un refugio. Uno no especialmente cálido, pero será refugio.
Acompañar a Rebeca, la protagonista, desde que llega al Londres pre-Brexit y pre-#Metoo huyendo del duelo y la culpa familiar, es sumergirte en una historia tan contemporánea y auténtica que escuece. Y eso que el retorcido sentido del humor de Rosario Villajos está presente durante todo el texto. Porque sí, es verdad que con esta novela una llega a reírse, pero pronto aprende que la carcajada se le va a quedar congelada en la cara dos frases después. Si no recuerdo mal, escuché una entrevista de la autora en la que definía este libro como la “anticomedia” romántica definitiva. Me parece acertadísimo.
Porque sí, Rebeca es divertida, pero también está sola, agotada y triste por tener soportar la precariedad de los pisos en los que malvive con ratones, la de los trabajos que consigue, la de la bicicleta en la que se mueve por una ciudad tan hostil, la de las relaciones personales que mantiene y hasta la de su propia boca y el hueco de esa muela que ya no le deja sonreír ni seguir siendo la chica más guapa del pueblo.
Hay muchas cosas que me han encantado de este libro y me encantaría poder contaros todas mientras nos tomamos una caña con unas aceitunas, pero aquí voy a destacar dos especialmente:
1. Se habla en este libro de TODO lo que nos debería importar. Aparecen entre estas páginas de la manera más natural posible temas como (la presión por) la maternidad, el feminismo, las agresiones sexuales, los entornos laborales hostiles, la salud mental, la emigración o la pobreza, entre muchas otras cosas. Por eso es una muy buena idea empezar el año leyendo La muela; para asegurarnos de que la brújula funciona y apunta al verdadero norte.
2. De entre todos los recursos que utiliza Rosario (que no son pocos), hay uno que me ha parecido sublime: aparecen a lo largo del texto frases en cursiva narradas en primera persona. Se trata de una voz del futuro (es decir, de nuestro presente) que apunta, sentencia y se burla convirtiendo a la lectora o lector del texto en cómplice. Permitiéndole con ese guiño pensar de Rebeca: “angelito, no tiene ni puta idea”.
No creo que pueda olvidarme de este libro ni de su protagonista, a quien estoy echando de menos desde que terminé de leer la novela hace ya varios días. Ojalá se cruce también en vuestro camino y os deje tan perplejas y alucinadas como a mí.
Cuando un libro es capaz de hablarte mirándote a la cara, intimida. Cuando, además, lo hace con sentido del humor, acidez y desparpajo, enamora. Y si además consigue que te sientas identificada con su historia cada dos frases… ahí sí, ahí sabes que te ha tocado la patata y que vas a tener que sacar el boli y subrayarlo hasta que se te desgaste y tengas que comprarte otro.
Rosario Villajos ha escrito la historia de Rebeca pero podría haber escrito la mía, la tuya, o la de tu vecina. Nunca he creído en que los libros tengan una edad o un público determinado, al fin y al cabo son historias que cada una interpreta como quiere, pero desde luego la historia de Rebeca es contemporánea y ejemplo de lo que es, vive y sufre mi generación. Si tienes 34 años como yo, esta novela la sufres, la disfrutas y te la almuerzas aunque cueste masticarla.
La muela, la suya -que ya no está- y el libro en sí, es precariedad laboral, es soledad e incertidumbre, decepciones, cagadas, relaciones complicadas y viajes absurdamente largos en bicicleta a Trabajo de Mierda.
Rosario, por favor, escribe El premolar, El colmillo, La caries, El empaste… lo que tú quieras, pero quiero más.
El verdadero protagonista no es esa muela que le da título al libro, sino el hueco que deja. Es como una metáfora del hueco más grande en que se ha convertido la vida de Rebeca. Más que vivir, lo que hace es sobrevivir en Londres. Empleada en infratrabajos cercanos a la esclavitud; viviendo en infrapisos compartidos de precios abusivos, llenos de ratones y con colchones mugrientos. Sin tener amigos verdaderos, cuando se siente sola recurre a la ilusión afectiva de infranovios pescados en Tinder que son caricaturas de donjuanes, que solo buscan aprovecharse de ella o utilizar su cuerpo para verter sus desahogos esporádicos.
Rosario Villajos tiene la rara habilidad de saber encontrar imágenes poéticas en un estercolero. No hay piedad en su forma de narrar. Lo hace de forma sensible pero a la vez gamberra y oscura. Como si la vida fuese un catálogo de heridas que deja un mundo hostil, pero sin olvidar el humor y la ironía como contrapunto.
La muela es un retrato del desencanto de la generación de los ya no tan jóvenes a quienes engañaron diciendo que estudiando triunfarían, pero a quienes nadie dijo que, sin padrinos y sin quebrantar leyes, solo serían el abono con los que otros engordarían su «estado de bienestar», ya que nunca podrían acceder por sus propios méritos a una vivienda digna ni a un trabajo digno; ni siquiera a una vida digna, porque llegaron demasiado tarde a todo.
Una lectura diferente, divertida, irreverente, artística, crítica, generacional, con mucho flow y mucha miga! Una lectura tronchante que deja en evidencia la precariedad y lo absurdo del sistema y la sociedad actual.
Me parece un buen libro pero no puedo decir que haya disfrutado leyéndolo. Demasiado triste y sórdido. Dan ganas de decirle a la protagonista, vale q todo mal y todo precario pero, muchacha, encima no lo estropees más lanzándote al fango al galope. Me gusta la metáfora de la muela, me gusta en general todo, pero a la vez no me gusta. Aunq me ha gustado leerlo.
La muela es como la peli aquella de Zulawsky sobre el divorcio en la que Isabelle Adjani sufría un exorcismo asqueroso en el túnel del metro, pero en lugar aplicado al divorcio aplicado a esa barbarie normalizada que es irse a vivir a Londres, que es peor que atravesar el Sinaí. Lo menos que te puede pasar si te vas a trabajar a Londres es que te pudras por dentro lentamente y te crezca en el colchón un engendro purulento y tú te quedes mirando en lugar de salir corriendo. Si te has ido a Londres a trabajar y no te ha pasado eso es que tienes la misma humanidad que una ortiga.
"Una mancha con forma de Europa anuncia que el colchón ya ha sido usado con anterioridad". Con ese escenario geográfico y personal comienza la novela de Rosario Villajos, una lectura ácida que me ha pillado desprevenida por su estilo desenfadado. En el hueco de la muela ausente caben la inseguridad, el escepticismo toda la soledad que Rebeca acumula en ese Londres, que como todo lo que rodea su vida, parece salido de aquel colchón.
La existencia se vuelve difícil en "Una ciudad donde la gente habla sola por la calle demasiado a menudo, donde es fácil volverse loco cuando sabes que nunca vas a tener todo lo que tiene tu vecino". Resulta llamativo cómo desplazarse en esa ciudad a través del transporte público (su alternativa es la bicicleta o las interminables caminatas) no solo confirma, sino que anticipa, la existencia de un inframundo donde la vida laboral deshumaniza, la amistad es un espejismo y ni las redes sociales o las aplicaciones de citas garantizan la comunicación, obstaculizada, además, por el hecho de no compartir un idioma común. En ese contexto se gesta una obra llena de ironía, de guiños humorísticos que se convierten en la mejor herramienta contra todo ese hastío.
Este libro salió en lectura conjunta de la Tribu en abril y lo dejé aparcado un tiempo. Tenía muchas lecturas en marcha y sentía que no era el momento. Ahora lo he terminado y os dejo la reseña por aquí.
La muela de Rosario Villajos es la historia de Rebeca, una joven de treinta y pico años que se trasladó a Londres por amor y para poder progresar en el ámbito laboral. Con un estilo directo, ácido, mordaz e irónico, la autora nos narra las aventuras y las desventuras de Rebeca. Detrás del humor, la historia trata temas muy actuales como la maternidad, las agresiones sexuales, la autoestima.
Nuestra protagonista hace alusión a un hueco que tiene en la boca y que no deja de ser los sueños frustrados, el desencanto o la apatía de la vida que está viviendo. Irse a vivir a otro país no es fácil, pero si además, no hablas el idioma puede costar aún más. Todxs tenemos sueños, todxs queremos mejorar, queremos tener un grupo de amigxs, tener buena salud y hay veces que esos deseos se frustran.
La verdad sobre las condiciones de trabajo precarias de los jóvenes que van a buscarse la vida en el extranjero, más reflexiones sobre la vida y las relaciones, la salud mental.
Vaya por delante que, como persona levantina, estar rodeado de varios ingleses es para mí un círculo del infierno. Además, soy un grandísimo defensor de las provincias y mudarse a una de las dos capitales de España ya me parece un suicidio. Con lo cual que un adulto tome la decisión ya sea motivado por el amor / necesidad / ambición de mudarse a Londres es algo con lo que no puedo empatizar porque chica, avión al corazón de una jungla salvaje, sin utensilios, sola y sin vacunas y lo pasas mejor.
He estado la mitad del libro gritándole a Rebeca que se compre un Ryanair que total los británicos lo hacen todo el rato. Que como decía mi abuelo 'el extranjero muy bien, pero como España en ningún sitio'.
Pero bueno, el medidor de hostias que necesita cada uno para darse cuenta de las cosas es totalmente diferente y el del personaje principal es muy, muy, MUY alto.
Me parece que la autora a veces ha forzado un poco las situaciones en pos del cinismo y la socarronería, pero entretenido y ágil.
¡Y tiene dibujitos!*
*en realidad es una fotonovela y un par de cosas más
'La muela' es una novela ácida, cáustica, divertidísima e irónica, con una protagonista impecablemente construida y un estilo magistral que me ha enganchado desde el primer momento. Simplemente espectacular.
"La muela", de Rosario Villajos, es un relato irónico, ácido de la vida de una joven emigrante española en el Londre de 2013. Es una novela rápida de leer, escrita con un lenguaje cercano, que se vale hasta de fotogramas para hacernos llegar la historia, para meternos en la cabeza de Rebeca y sus miserias. Trata muchos temas interesantes: la maternidad, las expectativas vitales, la lucha fraterna, la vergüenza de no ser capaces de sobrevivir fuera de la casa, la autoestima medida en función de los demás... Sin embargo, su cercanía en el lenguaje puede hacer que se escapen todos estos temas; la lectura te lleva a la carrera y pierdes detalles. Todo esto no significa que no sea un buena lectura, lo es. Tiene la capacidad de ser "atrapante"... ¿Qué más le puede pasar a la buena de Rebeca?
Rebeca somos todas: aquí, sobreviviendo a lo cotidiano. Los trabajos precarios, las relaciones vacías, el estar aquí y ahora pero no por la manía del mindfulness sino por el qué remedio, qué futuro. Avanzar a pesar de la tremenda soledad que te dan las maletas y el búscate la vida que tienes más de 30 y para cuándo los hijos que tus amigas ya han parido y las que no ya mismo, y los novios no te duran y te tienes que centrar ya. Ah, la culpa, la culpa. No es tu culpa, chica, es el Neoliberalismo. It is true. Pero con humor, claro. El lenguaje de este libro es tan cercano que parece una casa. Después de todo, si yo no fuera como Rebeca me gustaría ser su amiga. Con ritmo y diversión.
Villajos da una astuta vuelta de tuerca a su estilo y, tras Ramona, decide complicarse la vida en una narración multi formato que cuenta las visicitudes de una española en Inglaterra y sus relaciones con su entorno, con los presentes y con los que no están allí. Duele su aspereza y sorprende su forma de escribir. Se pasa de una página a otra con cierto temor por lo que pueda aguardar allí.
en un mundo donde nos atiborran de frases con mensajes positivos haciéndonos creer que lo mejor está por llegar, sea lo que sea eso mejor, encontrarse con un personaje como Rebeca, protagonista de #lamuela de #rosariovillajos, te hace cuestionarte que, con un poco de suerte, si aún nos queda algo que esperar será que de mal se puede ir a peor y Rebeca, querida Rebeca, tu estás instalada en guatepeor. podríamos pensar en el karma para justificar el declive de la protagonista o incluso en una racha de mala suerte de esas que cuesta levantar cabeza hasta incluso llegar a pensar en mal de ojo.... Ay, Rebeca! ¿Como has podido terminar así? La protagonista de #lamuela cuenta a priori con una serie de características que deberían llevarla a triunfar en la vida. es guapa, es rubia, no le faltan chicos alrededor y tiene talento diseñando prendas. Pero algo se tuerce en su camino. Y ese algo es un novio. Y también la enfermedad de su madre. Quizás el egoísmo, el de Rebeca, sea el culpable. Quizás todo lo que le ocurre en Londres sea por mirar hacia otro lado, por no reunir valor para enfrentarse a lo que ocurre en Barcelona mientras ella malvive en un piso compartido con personas y ratones. Y la primera llamada de atención es la pérdida de una muela. Algo en su interior se está echando a perder y eso se refleja en su exterior. Rebeca ya no sólo no ríe sino que además y sin saber como frecuenta unas compañías muy poco recomendables... Rosario Villajos crea un personaje que me ha hecho recordar a la señora March de Virginia Feito. No hay nada en Rebeca que me haga compadecerla ni un ápice, hay una constante falla en ella que te dan ganas de zarandearla para que espabile, para que vuelva al mundo real, para que reajuste su sentido de la orientación, para que compre un vuelo con ryanair y regrese a casa, llene la tripa y pueda renovar las fuerzas para volver a comenzar. Que la vida puede ir a peor es seguro pero que también puedes hacerte un mundo a tu medida donde poco importe el tiempo que te tomes en estar seguro de haber tocado fondo. El viaje al fondo de la tierra ha terminado Rebeca. Es hora de volver a la superficie. ¿ sabes cómo termina el diablo viste de Prada? Y en un último intento, vano por mi parte, de redimir a la protagonista he querido buscar en su nombre algo de la #rebeca de #daphnedumaurier, también en #yerma de #lorca puesto que es el único libro que ha leído e incluso en su particular duelo por la pérdida del padre pero.... solo su demiurga si así lo desea podrá cambiar tan aciago destino, nosotros, los lectores, mientras tanto, repasaremos con la lengua que nuestra dentadura sigue intacta.... de momento
Lo leí alentada por la reseña positiva de Dolores Bech (que, como quien la siga en Instagram sabrá, no las prodiga) y no estoy muy de acuerdo con ella. Se lee muy rápido, eso es verdad, pero no estoy segura de que sea una virtud.
Con un lenguaje fresco y directo Rebeca nos lleva de su mano es este peculiar viaje por la vida precaria una treintañera, en un país extranjero cuyo idioma no controla, donde el capitalismo más feroz campa a sus anchas y las relaciones personales son superficiales y difíciles. Ser la guapa del pueblo de poco sirve cuando sales de él, y menos aún cuando vas cumpliendo años. La Muela, esa que da título a la novela, como metáfora del vacío, ese abismo que al que nos arrastra la vida, oscuro, hiriente y a veces vergonzoso.
Os dejo dos citas:
"Una mancha con forma de Europa anuncia que el colchón ya ha sido usado con anterioridad."
"Tan reseca como la vagina de una mujer harta de hacer horas extra sin pagar en la hostelería de cualquier país."
Me encantó el aura deprimente y la trama coming of age treintañera (¿el nuevo coming of age?) No me gustó la estética del asco, aunque he de admitir que está muy conseguida y cuidada. Me enganchó muchísimo así que creo que le gustó más a mi cuerpo que a mi mente.
Quizás no es una novela de Nobel, ni que vaya a aparecer en los libros de literatura del próximo siglo, pero no puedes parar de leer. Quedas envuelta en una atmosfera de tedio, asco, impotencia y solo quieres llegar al final para ver si hay luz al final del túnel. ¿Y la hay? #sinspoilers
La historia de Rebeca puede ser la historia de cualquiera que estando preparado para el mundo laboral, con ganas de progresar y buscando un futuro emigra a consciencia, a buscarse la vida, huyendo de una realidad únicamente para enfrentarse a otra. Está ambientada en Londres aunque pienso que para vivir estas experiencias, sólo basta con ser extranjero en alguna ciudad del primer mundo, sin dominar el idioma y no conociendo el sistema
La muela es el título, pero la muela no existe, lo que hay es un hueco, ese que genera la frustración de no poder realizarse como profesional, aguantando un trabajo precario, haciendo más horas de las estipuladas, alquilando un cuchitril compartido porque para más no da y así al menos comer aunque sea a base de sopas para microondas y el arreglo de la boca ya se verá, como tantas otras, porque las prioridades cambian
Tiene un humor muy irónico haciendo chiste de las desgracias y riéndose hasta de lo más humillante, he encontardo muy originales los guiños al futuro haciendo al lector consciente de que la situación aún puede ir a peor porque está pendiente de llegar una pandemia
He leído “La muela” y me ha encantado. Todos nos podemos identificar en algo con la protagonista. La soledad, el hartazgo, la precariedad cuando emigras a un país al que no te invitaron, el “amor”, la familia, los huecos físicos y espirituales, todo mezclado de forma magistral. Excelente libro, en la onda de Lucía Berlin. Israel.
Sin excesiva sorpresa -puesto que ya conocía la novela anterior de Rosario- vuelvo a constatar que estoy ante una excelente escritora, con un dominio magistral de la técnica narrativa y un estilo absolutamente magnético, valiente y divertido...... La utilización de la ironía, el sarcasmo y la procacidad hace que las vicisitudes (desgracias y miserias incluidas) de la protagonista en su devenir londinense enganchen de manera ineludible, y provoquen abundantes sonrisas a lo largo de sus doscientas dieciocho páginas. Estoy convencido de que la inmensa mayoría de los lectores/as de esta novela disfrutaran tanto como yo con su lectura..., y estarán ansiosos esperando la próxima. Y se admiten apuestas de quien opine lo contrario.
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MA.RA.VI.LLA Como era de esperar, me he ventilado el nuevo libro de Rosario en menos tiempo de lo que tarda en desbordarse la leche del cazo. Me declaro FAN absoluta del recurso de la letra cursiva con los pensamientos de la protagonista, o sea, me representa muchísimo. Me repito como el chorizo, pero leer a Rosario es siempre una auténtica maravilla. Mención especial a la edición de Aristas Martínez, gran descubrimiento.
qué pena que no me haya gustado tanto como me gustó la educación física.. me pasa que, como ya es sabido por todos, me relaciono mal con el asco y más especialmente con las dentaduras (aunque valoro mucho que no tengamos que escribir siempre de lo oficialmente bello), y no puedo evitar que la repulsión me joda la experiencia en ocasiones. me ocurre también que creo que entran forzados todos los posicionamientos antineoliberales y los mensajes de feminismo de taza… quizá es por el contexto en el que está ambientadillo, pero jooooe!!
Una maravilla de una crueldad y una ternura terribles. Incómoda, oscura, y, de algún modo extrañísimo y turbio, humana. Que un libro te perturbe constantemente mientras consigue que vayas en el bando del personaje hasta el final, aunque todo pueda acabar fatal, es un gustazo.
Lectura muy recomendada, embriagada de una sensación agridulce: por un lado está la acritud con la que es golpeada Rebeca por la realidad de manera reiterada. Por otro lado, la ternura ante la similitud de vivencias (cualquiera podríamos ser ella) y la descripción de estas a través del sarcasmo que es lo que arranca sonrisas a pesar de estar presenciando auténticas penalidades. Ni que decir de la poderosa voz narrativa de la que ya fuimos testigos con "Ramona" y que se consolida en esta historia donde se teje una interesante simbología de la muela pérdida y el hueco que esta deja.