For several years, Ben Reilly-now the Amazing Spider-Man-wandered across American, trying to find a place for himself, convinced that he was doomed to live a lonely, bleak existence for the rest of his days. But that was before he arrived in Salt Lake City and found himself caught up in a series of events that would change his life forever. from Good Reads
Potřeboval jsem trochu oddychnout od TASM omnibusu a zvolil tuhle zvláštnost.
Proč?
Po milovaném DeMatteisově Posledním lovu jsem četl krátký prequel Hunting the hunter, kde si dají přes držku Kaine a Kraven... A byla to paráda. Zajímalo mě tedy, jak DeMatteis psal samotného Kaina.
Bohužel tahle záležitost není nadčasová. Trpí na neduhy své doby. Všichni psali noir a až čas (a Brubaker) ukázal, že vlastně Noir psát neuměli. Ale co na tom? To může být i milé. Jenže zároveň jsou Lost years plné nesmyslů.
Ben Reilly má účes jako MacGyver a drandí na Harleyi. Vede u toho monology o tom, jak se nemůže zastavit, protože je klon a na hnízdění ma patent originál. To ho přejde, když si v Salt Lake city najde práci asistenta na univerzitě a pozná přitažlivou zrzavou servírku. V Salt lake city je i druhý klon, Kaine. Ten sbalí policistku a vede vnitřní monology o tom, jak jakožto klon nemá duši, je zavrženíhodná příšera a jak je ta policistka jeho jediná naděje na spásu. Ta mezitím v příšeří pokoje vzdycká "Hold me, Kaine" jako klasická famme fatale Franka Millera. Netrvá dlouho a všechno se nějak divně semele dohromady.
Setup byl docela v pohodě, říkal jsem si, že to bude trochu cheesy ale zábavné. Reilly, který tu pobíhá po střechách s hlavou ve fáči trochu připomíná Romitova Daredevila. Kaine je trochu jako depresivnější verze Marva ze Sin city.
Zhruba od druhého čísla mám problém s tempem a kostrou děje. Připomínají hyperaktivní čivavu, která se utrhla z vodítka a běhá parkem sem a zpátky, přičemž ji vždy zahlédnete, jak v zubech nese něco, co nevíte odkud vzala.
Kaine....uff. Tak jo. Tohle zvládneme. :D Udělá se mu špatně, že samou bolestí nemůže ani přemýšlet a tak běží přes celé město rozbít hubu Reillymu, který je uprostřed rvačky s únosci malého kluka. Přejede Reillyho jako parní válec a uteče dramaticky pryč. Po chvilce ze stínu vystoupí Kainova policistka s ďábelským úsměvem a bouchačkou.... jako klasická famme fatale Franka Millera. Chce nepohodlného Reillyho dodělat. Kaine se ale po svém útěku jen přesunul na střechu a vše sleduje malinkým okénkem. Za chvíli jím proskočí a svou milou nařkne ze zrady a vyhrožuje, že jí zabije.... A tyhle zhovadilosti se dějí až do konce.
Divákovi k vysvětlení musí stačit že Kaine je nedokonalý klon a Ben je jím pokládán za originál a tak ho Kaine pronásleduje a vybíjí si na něm brutálně zlost, ale zabít ho nechce.
Co se týče kresby, tak JRJR je v devadesátkách na svém vrcholu, jen kolorista je takový dobový standard.
Tak trochu jsem doufal, že dostanu skvost, který se ztratil ve všem tom balastu okolo Klonové ságy. Bohužel tahle minisérie není o moc lepší.
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La colección One Shot se cerró cuatro años después de su aparición, con un décimo y último tomo en el que la parte gráfica corrió de la mano del dibujante que a la postre, más aparecería en los títulos de créditos de las obras recopiladas: John Romita JR. Los años perdidos es una miniserie que cuenta el inicio del vagabundeo de Ben Reilly, justo después de los acontecimientos narrados en la primera saga del clon. En una espectacular imagen del trepamuros bajo la lluvia, dos generaciones de dibujantes arácnidos –papi e hijito- reflejan en una única viñeta multitud de sensaciones que golpean a la parroquia lectora de la misma manera que la revelación que ha caído sobre el protagonista: él no es Peter Parker sino su clon. Vive una vida que no le corresponde, con recuerdos prestados, cuando no robados por obra y gracia del Chacal. Debe desaparecer y borrarse del mapa. El primer dato que hay que tener en cuenta es el de que en ese momento, las colecciones de la franquicia arácnida están protagonizadas por Ben Reilly. Peter Parker, el que habíamos conocido durante los veinte años precedentes, resultaba ser el clon. La justificación de ese cambio era una retorcida versión del «retorno a los orígenes» que reclamaba el regreso de un lanzarredes que no estuviera casado ni a punto de perpetuar la especie con su esposa. Esta maniobra orquestal en la oscuridad se enmarca en una de las épocas más turbulentas de la historia de la casa de las ideas, con la burbuja especulativa reventada de mala manera, la hipótesis de una venta por parcelas planeando por la empresa y un conjunto de decisiones polémicas sobre la mesa. De esos días son las operaciones de cesión de los derechos cinematográficos más golosos (que aún colean, pues de aquellos polvos vinieron estos niños) y los acuerdos con Jim Lee y Rob Liefeld para cederles el control de los Vengadores y los Cuatro Fantásticos. Estrategias desesperadas que plantearon la reacción de la afición en muy diversos sentidos. La segunda saga del clon y especialmente, su conclusión, generaron una polémica de calibre comparable a la provocada por el «Mefistazo» perpetrado diez años después (en lo que parece ser un Ewige Wiederkunft de la soltería de Parker) pero, más allá de la cuestionable calidad de los tebeos que la integraron (muchos de ellos, espantosos) hay que reconocer que consiguieron remover los cimientos de la escudería de las redes. No son pocas las personas que siguen reivindicando a Ben Reilly como un buen Spider-Man y a las que hubiera encantado verle en acción junto a su «primo» Peter (tal y como estaba pensado originalmente y tal como se repetiría años después con una nueva versión de la Araña Escarlata, que todo se aprovecha en el convento de Marvel). En conclusión, teníamos arácnido nuevo de vecino, que se llamaba Ben Reilly y era divino. Una de las primeras preguntas que surgía era dónde demonios había estado y qué había hecho un clon de Peter Parker durante los cinco años –de los tebeos- / veinte años –en los tebeos-. La respuesta llegaría en la forma de esta miniserie que constituye, en mi opinión, de lo mejor que se publicó bajo la égida de la saga del clon. Sus responsables, un J. M. DeMatteis que se contaba entre los mejores guionistas de la franquicia en aquellos tiempos y un JRJR en auténtico estado de gracia. El segundo dato que hay que traer a colación es el hecho de que aquí no aparecen los pijamas más que en contadísimas ocasiones. Ésta es una historia que podría contarse perfectamente prescindiendo de la premisa superheroica, ya que presenta un thriller donde hay amor, pasión, persecuciones, peleas callejeras y una pareja que se aleja cabalgando en moto bajo el sol de Estados Unidos. ¿Cuántas películas, series televisivas, novelas… hemos consumido que contengan estas premisas? Unas cuantas, por la parte que me toca. Al principio de todo tenemos a un Peter Parker «clon» que decide hacer mutis por el foro sin tener un destino prefijado. Vive una vida que, como se ha dicho, no le corresponde, por lo que sus sentimientos, reacciones y respuestas vitales son consideradas por su parte como pertenecientes a otro ser, al original. Sin rumbo fijo, se embarca en una guagua que podría llevarle a cualquier parte. Quiere renegar de todo lo que es y representa, pero sus instintos parecen traicionarle cuando salva el transporte de un accidente seguro. Una charla con otro pasajero cuyas circunstancias personales son similares a las suyas le lleva a expresar de forma tan violenta como dolorosa sus sentimientos: nada tiene sentido, ni siquiera la vida… pero una vez más, sigue siendo y sintiendo que es Peter Parker / Spider-Man y, aún sin el pijama, actúa como un héroe. Es en ese momento cuando decide tomar el nombre de Ben (por su tío) Reilly (por su tía) y honrar su memoria. Un hombre nuevo intenta ocupar su lugar en el mundo y dejar el pasado atrás. Encuentra a una mujer con la que rehacer su vida que ¡oh, sorpresa! es una guapa pelirroja llamada Janine. Sin embargo, como la Indomable que grita aquello de «¡suéltame, pasado!» Ben Reilly encontrará que sus tiempos pretéritos tocan a su puerta de la peor manera posible, en la forma de Kaine, el fallido clon primigenio de Peter Parker que creara el Chacal (y del que abjurara cuando su estructura orgánica empezó a irse al garete). En la forma de un greñudo camorrista, este terrorífico persecutor someterá a su hermano de probeta a duras pruebas de las que saldrá victorioso y reforzado en sus intención de seguir adelante. Al mismo tiempo, DeMatteis aprovecha para presentar retrospectivamente elementos y detalles que encajen en la trama de la segunda saga del clon, dejando abierta la puerta para nuevas aventuras de Ben Reilly en sus días anteriores a vestir el espantoso uniforme de la Araña Escarlata (una sudadera pero ¿en qué pensaban?)
La miniserie constituye uno de los mejores trabajos de esos años de un John Romita JR que estaba haciendo disfrutar cosa mala a la parroquia marveliana en aquellos días. Fiel a su capacidad para dibujar escenas, escenarios, personajes y cacharrería de la vida cotidiana y fiel a su condición de ilustrador arácnido (a la que dedicó larguísimas temporadas de su carrera) era el autor ideal para este encargo. Por su parte, DeMatteis está especialmente sembrado a la hora de abordar la tarea encargada, presentando un relato que se disfruta igual de bien ahora que entonces. No sería justo terminar la reseña sin mencionar al resto de personas responsables del trabajo: entintadores de primera fila como John Romita SR, Allen Milgrom y Klaus Janson; coloristas de contrastado prestigio como Paul Becton o Christie Scheele. ¿Por qué no hubo más cosas así durante esos años en la franquicia arácnida? J. M. DeMatteis volvería a reunirse con Ben y Janine en otra miniserie que tuvo dibujos de otro ilustre colaborador suyo de épocas igualmente memorables: Mike Zeck. Pero ésa, damas y caballeros, es historia para otro día.
P. S. Si quieren conocer otra reflexión sobre la miniserie en esta misma página, no se pueden perder la reseña que realizó en 2012 Jordi T. Pardo.
Aunque va bastante a rebufo del Daredevil de Miller y Romita Jr., este cómic es la prueba definitiva de que DeMatteis está en el olimpo de guionistas de Spiderman. En este caso los mimbres no podían estar menos a favor, dado que esta historia se deriva de la inefable saga del clon de los 90. La trama ahonda en el deambular de nuestro Peter Parker de toda la vida, que por entonces pensaba que él era el clon debido a las maquinaciones del Chacal. Pero, por encima de todo, tanto este cómic como el siguiente (Redención) sirven para dignificar a Kaine. He de decir que yo leí fragmentos del tinglado este del clon en su época y siempre me vi bastante atraído por el aura trágico y perturbador que rodeaba a este personaje. DeMatteis recoge esas semillas aquí y las hace crecer para revolcarse en la miseria de Kaine y su necesidad de hacerse daño a sí mismo y a su entorno. En última instancia, recurre a algo que ya había utilizado el mismo autor con anterioridad, que es exponer una versión retorcida de Spiderman para ahondar en lo que significa ser el trepamuros. Una lectura imprescindible para fanes del personaje, dibujada de forma abrumadora por el mejor Romita Jr.
Set in the five years that Ben Reilly spent travelling the world before becoming the Scarlet Spider, this story sees him and his dark reflection Kaine both recovering a small semblance of a life as they both find love in Salt Lake City. However, whilst Ben's new love helps him to come to terms with the legacy of Spider-Man, Kaine's love will lead him into ever darker and more violent territory.
Now, I always quite liked Ben Reilly, except when the writers of the Clone Saga were trying to pass him off as the real Spider-Man, so I was interested in learning about some of his adventures before his reappearance in New York. I was pretty disappointed by the results, however.
There's simply nothing terribly original or exciting about 'hero trying to avoid being a hero has to fight the mob' and even the inclusion of Kaine, the dangerously flawed clone of Peter Parker, doesn't add enough spice to the mix to make it anything more than bland.
Also, having Ben fall immediately in love with a random waitress and be totally baffled as to why when she looks exactly like Mary Jane is just stupid.
Shows how Ben Reilly, Kaine and Janine all met while Ben Reilly was abroad. It's in Salt Lake City. Ben Reilly is a transient only staying in each town for a few months with Kaine secretly in tow. Kaine and Ben come across the local mob and get embroiled when they put a hit out on a local cop. It's fine in retrospect. At the time, I hated the Clone Saga so much.
This series was a lot of things but I appreciate knowing that if Peter's hair gets long, it'll get curly. That's canon now. You can't take that from me. And he can grow a full beard.
J.M. DeMatteis es de los mejores guionistas de Spider-Man de todos los tiempos. John Romita Jr. y Klaus Janson espectaculares (como siempre). Uno de los puntos más altos de la famosa “Saga del Clon”.