Una familia vive sus días en los suburbios de una ciudad francesa. Corren las últimas décadas del siglo XX. Padre y madre, exiliados de la dictadura argentina, reconstruyen su vida y deciden criar a sus hijos en la cultura del país que los adoptó. Pero la vida está hecha de casualidades y decisiones que tienen consecuencias imprevisibles. Una separación, la elección de una carrera universitaria, una amistad, entre otras cosas, depositan a Harmonica, una de las hijas y la narradora de esta novela, en Buenos Aires, donde iniciará un raro periplo para plantar un árbol genealógico.
Hay despedidas y reencuentros, hay amores frustrados, remordimientos. Hay una potencia narrativa que Monica Zwaig administra con maestría y que logra desplegar en este libro, pergeñado lejanamente en su francés natal pero escrito en un terso y elegante castellano, un castellano tan demoledor como dulce.
Una familia bajo la nieve es una hermosa novela francesa escrita en argentino.
Mónica Zwaig (1981) nació y se crió en Francia. A los 26 años viajó a la Argentina, donde vive desde entonces. Además de abogada, es actriz, dramaturga y traductora.
Un libro sobre la memoria, el exilio, el dolor y sobre las marcas del silencio. Un libro que no cae en golpes bajos, todo lo contrario, usa el humor negro que muchas veces es un recurso que permite hacerle frente a los dolores que ni siquiera se pueden nombrar.
me lo ha recomendado una amiga y para mi es perfecto. me ha gustado mucho la historia de la familia bajo la nieve y cómo se resuelven sus secretos y fantasmas. es el tipo de libro que amo leer: familia, exilio, dictadura y peronismo.
aborda el tema de la última dictadura militar argentina desde la perspectiva de sobrevivientes exiliados, algo que nunca había visto en ficción hasta ahora. muy conmovedor
Una linda novela breve. Tiene una mirada muy bien trabajada sobre la dictadura militar, centrada no tanto en el horror (aunque el horror siempre está ahí nomás) sino en cómo se sigue viviendo a partir de ahí; como ese trauma puede ser el nucleo en torno al cuál alguien construye su vida.
Es una historia íntima, tierna y ácida por partes iguales y está escrita con un estilo muy atractivo, con mucho gancho y, por sobre todas las cosas, con una voz rica y llena de personalidad.
Dejo un fragmento del comienzo a modo de evidencia:
"La casa era enorme. Fue construida por un arquitecto italiano que se suicidó después de haber terminado el horno de pizza en el garaje. Se ahorcó ahí mismo, en la ducha del garaje, donde se encontraba también el calefón. Al lado había otra pieza, a la que le dimos el nombre de sala de juegos. Ahí jugábamos al monopatín, al básquetbol y hacíamos las fiestas de cumpleaños. Cuando mis padres se mudaron a la casa, la vecina de enfrente, también conocida como la chusma del barrio, les regaló la cuerda con la que se había ahorcado el arquitecto, diciéndoles que les iba a traer buena suerte".
Un muy buen libro que aborda un tema duro utilizando el humor. Lo interesante es que está narrado desde el punto de vista de alguien que no tiene idea de la historia de sus padres. Ellos han tratado —quizás no de manera consciente— de no hablar de lo que vivieron, y la mejor forma que encuentran para callar es dejar atrás el país y el idioma materno.
La familia se exilia en Francia durante la dictadura argentina de los años 70, con dos niños pequeños y una abuela qom. Todos deben adaptarse a una tierra y a un idioma desconocidos. En Francia nacen dos hijos más, una de ellas Harmónica, la narradora de la historia, quien nos relata su historia familiar y un viaje que revelará un pasado doloroso.
Destaco en la novela la importancia del lenguaje, el poder de la música y la metáfora del ginkgo biloba como una planta capaz de soportarlo todo, incluso el desarraigo. Es de una belleza poética. Además, en lo personal, es una planta que siempre me encantó, y fue uno de los motivos por los que elegí esta lectura: su portada tan bonita, con las características hojas de dicho árbol. Sí, me dejé llevar por la portada… y me salió bien.
Esta novela es sobre entender de donde venimos para saber quienes somos, una belleza absoluta. Me encantó y me hizo sentir un poco fan de Julio Iglesias ✨️
Decidí leer este libro aprovechando que acá en Argentina fue el día de la verdad, memoria y justicia. Cuando lo empecé a leer dije, ésto me va a sensibilizar, y dicho y hecho así fue, creo que lo único malo es que la autora evita algunos temas o los trata muy por arriba, no la culpo, debe ser muy difícil escribir sobre el pasado de tus padres y la huella que dejo en ellos para siempre. Lo recomiendo, además siempre está bueno leer un libro sobre algún evento clave de la historia argentina, sobre todo ahora que la falta de memoria está muy presente.
Es un libro muy fácil de leer. Me llamo bastante la atención la forma de escribir de la autora pero mas allá de eso es un libro llevadero. Sin embargo no terminó de atraparme. No me genero ninguna emoción fuerte, algo que generalmente pasa cuando se tratan estos temas tan importantes en nuestro país. Probablemente vuelva a leerlo en unos años.
Otra forma de ver la última dictadura militar argentina desde la vida de una hija de exiliados, una francesa que escribe la novela en español sin ser su lengua materna. Lectura rápida pero que deja con ganas de algo más.
Su forma de escritura es hermosa, íntima, relajada, buen ritmo. A veces une piensa cuánto más se puede escribir sobre la ultima dictadura militar pero este libro logra conectar los hilos la historia familiar con la nacional, las pequeñas tragedias con el humor, el compromiso político que parece emerger de pronto pero que quizás solo estaba esperando el momento preciso para suceder.
No se si se puede decir mucho de una novela autobiográfica sobre un tema tan delicado como el exilio de una familia por la dictadura argentina pero la forma en la que está narrado te estruja el corazón y te deja una sensación de “qué lindo haber sido espectadora de esta historia”. Hermoso de principio a fin.
Interesante mirada desde el lugar de hija. Conmueve la mirada de niña y el uso del castellano casi coloquial de una autora que lo aprendió de grande y en forma poco académica. Vale la pena leerlo.
Sencillamente hermoso y doloroso por igual. Una historia que avanza con una fluidez atrapante, una voz limpia, sincera, doliente y vital. Qué se puede escribir, si no es de la familia. Recomiendo.
Me gustó muchísimo los recursos literarios que utilizó la autora, la historia está contada con una sensibilidad, honestidad y humor que me dejó con muchas ganas de leer más de ella.
"Una familia bajo la nieve" es una novela con fuertes tintes autobiográficos que gira en torno a la identidad y su conexión con la historia familiar y la lengua, el desarraigo, las relaciones familiares, y sobre todo la relación madre-hija. La narradora, Harmonica, nació en Francia de padres argentinos exiliados durante la dictadura militar. Durante su infancia en los suburbios de París experimenta el silencio familiar con respecto a los hechos que llevaron a sus padres y hermanos de la Argentina a Francia, la crisis matrimonial de sus padres y su posterior divorcio, el abandono de su madre, y la amenaza latente de la muerte en forma de suicidios relacionados con la casa donde vive. Solo cuando en su juventud, ya recibida de abogada y consciente de lo que es una revolución y de los crímenes de lesa humanidad perpetrados en Sudamérica en la década del 70, viaje finalmente a Argentina, logrará empezar a comprender la historia familiar y a recomponer su relación rota con su mamá.
Me pareció muy interesante que la autora haya empezado a escribir esta novela en francés y luego se haya decidido por el castellano. Es muy simbólico de esa tensión identitaria entre Francia y Argentina que atraviesa la novela y que tiene que ver con la experiencia del desarraigo y el regreso. Cambiar de lengua es como cambiar de piel, implica reinventarse, y creo que es un tema muy presente en la narración, que se divide en tres partes: la primera abarca la infancia de la narradora, la segunda documenta en forma de diario su descubrimiento de la Argentina y su correspondencia con su madre, y la última relata día por día su reencuentro con su madre. Me trajo a la mente dos novelas que leí recientemente: “La sal” por ese proceso de recomposición de la relación madre-hija, que requiere en cierto modo confesiones y perdones, y “Diario pinchado” por el uso del diario como refugio del dislocado.
Es una novela que tiene una gran profundidad y que creo que refleja muy bien ciertas preocupaciones generacionales de las escritoras argentinas que estuve leyendo últimamente (la relación con el pasado y la dictadura, la relación madre-hija, los límites y las posibilidades de adoptar un lenguaje nuevo). Me encantaría seguir leyendo a la autora porque me llegó mucho su prosa y también su descripción de Buenos Aires y de la política argentina desde una mirada externa pero no tanto. Una lectura muy recomendable.
No quiero decir que no me gustó, porque me gustó, pero esta novela tenía una tarea titánica: desintoxicarme del último libro que leí que me voló la cabeza, así que le doy puntos por eso.
La historia está buena: una hija de exiliados de la última dictadura militar argentina, intenta recomponer su historia familiar para poder entenderse mejor.
En ese sentido, cumplió bastante con lo prometido. La autora hace una radiografía super interesante sobre una familia que es de todos lados y de ninguno. Algo de esa sensación de desarraigo se transmite muy bien en la novela y genera esta sensación de vacío a medida que se avanza en la lectura.
No me terminó de enganchar la forma narrativa. Es clara, llevadera, interesante, pero a mi gusto dejó en la oscuridad muchos puntos claves, temas que a mí me llamaron la atención cuando leí la sinopsis, y desarrolló partes de la historia que no eran tan relevantes.
Entiendo que es una historia corta y que no puede abarcarlo todo... pero creo que hubiera hecho otras elecciones. Igual recomiendo; creo que puede ser un buen disparador para ahondar más en nuestra historia y la memoria de nuestro país.
Me gusta mucho cuando los libros te generan cosas (emocionantes y contradictorias) sin necesidad de estar "identificades" con el relato. El libro es una especie de novela/diario autobiográfico que está narrado velozmente sin ninguna otra necesidad que narrarse a sí mismo, no es para nada forzado el hecho de que nos habla la hija francesa de unos argentinos exiliados durante la dictadura y que por A o por B va a la tierra de sus parientes para sacar los trapitos al sol. Por momentos tiene humor negro y a veces episodios que tocan de cerca pero lo mejor que tiene es que no se juzga a si mismo, ni se adeuña de una lucha ni recurre a los golpes bajos sino que elije el camino de "las cosas como son" y la estrategia resulta muy fructifera a la hora de leer algo que es muy oscuro como los secretos familiares generados por la última dictudura sin perder la seriedad y la sensatez de lo que uno puede llegar a afrontar con estos temas.
3.5/5. Un libro muy interesante sobre la dictadura desde el punto de vista del exilio, algo que siempre parece olvidado en el medio del horror que generó. Pero además, es un libro sobre los secretos, los silencios y el desarraigo ¿cómo se construye una identidad propia cuando toda tu herencia es puro silencio? Creo que lo interesante del libro es que no profundiza en los hechos de la dictadura, sino en lo que pasa cuando se duela (o no) esa situación, qué pasa con el después, cómo sigue la vida con ese telón de fondo. Me gustó la voz de la narradora y cómo la escritura va acompañando su crecimiento y también su acercamiento a los orígenes de sus padres, y por ende, al desvelamiento de parte de su historia familiar. Más allá de ser una historia sobre una de las consecuencias de la dictadura, también funciona como un acercamiento a temas comunes: el crecimiento, la infancia, la adultez, los vínculos con nuestros padres y la construcción de un lugar propio con eso que nos antecede, pero también con lo que elegimos.
Un libro atravesado por la dictadura pero no estrictamente sobre la dictadura. A diferencia de todas las cosas que leí sobre la dictadura, el acento acá está puesto en el silencio. En el exilio que quema y en todo lo que no dicen, en el desarraigo, en la búsqueda y en el entregarse a que hay cosas que no van a saber. Incluso como lector estás esperando los detalles de esa familia y nunca sabes mucho más, creo que también es el punto. Narrado por una niña que luego es adulta, una adulta llena de dudas y preguntas sin respuesta que sigue sonando infantil. Una adulta que reconstruye su historia tambaleándose constantemente y le deja lugar a los silencios.
Desconozco si el libro es autobiográfico, aunque parece serlo, pero me tocó varias fibras sensibles. El desarraigo, la incomodidad de no pertenecer del todo a un lugar incluso a pesar del paso de los años y la construcción de una historia personal o al menos de un anecdotario. Los secretos familiares, las cosas de las que no se habla porque duelen, o despiertan viejos miedos o rencores. La distancia, los viajes, los fallidos de la memoria, los padres, la incomprensión de quienes sin embargo nos aman.
"El paso del tiempo es a la vez el mejor amigo y el peor enemigo del extranjero". Esta no es simplemente otra novela acerca del exilio, sino que aborda las relaciones familiares que culminan en el propio desarraigo de la protagonista, una hija francesa de exiliados argentinos que decide regresar al país de sus padres. El estilo de la autora es precioso; como el español rioplatense no es su primera lengua, cada palabra parece estar cuidadosamente pensada y reflexionada.
Me voy comer un poco de tierra de tulipanes y ya vuelvo.