El libro de la Chata, hermoso, sensible y auténtico, muestra la relación de dos jóvenes que luego son padres, más tarde abuelos y finalmente viejos, pero siempre amantes.
Esta colección de poemas me hizo reír, llorar, añorar… permite que uno logre ver a través de la ventana de sus escritos, el cariño y humor cotidiano del autor hacia la musa y, aunque no tal vez de la misma manera, hacia su patria.
A veces, el sentimiento de observar borda en intromisión, pero supongo que ese es su encanto.