Leí mucho sobre prostitución en su momento pero siempre femenina, así que es mi primer acercamiento a la prostitución masculina, lo que siempre es interesante.
La parte mala: se hace muy repetitivo (aparentemente todos los testimonios siguen el mismo guion) y probablemente se habría beneficiado de un mejor trabajo de edición (la literatura le falla).
Pero lo peor para mí ha sido otra cosa: siempre respeto un testimonio en primera persona, por poco que esté de acuerdo con lo que expresa, pero en este caso, y a pesar de que el autor deja claro que son simplemente unos testimonios concretos, encuentro un sesgo claro y una teorización que me ha hecho torcer el morro, por la abundancia de ideas, cuanto menos, problemáticas, y por momentos casi irresponsables, a saber: que la prostitución femenina es más fácil, que la trata existirá, sí, pero casualmente nadie la conoce, que todos los males de la prostitución vienen de la mano del abolicionismo y se resolverían con la regulación…
Como dato curioso, me ha sorprendido saber que muchos de los hombres, en su inmensa mayoría homosexuales, eran incapaces de acostarse con una mujer (aunque la clientela femenina es poca en cualquier caso), cuando no han tenido problema en hacerlo con hombres muy mayores o poco atractivos. Tiendo a pensar que la orientación sexual es más flexible de lo que creemos, y pensé que sería más fácil abstraerse al mediar una transacción económica, pero se ve que no.