Preludia la orquesta, la batuta del dios muerto silencia el patio. Da comienzo la Semana de Pasión en la ciudad expresionista, decadente, libidinosa y mórbida de La Mala Pena. Los tejados antiguos muerden la losa del cielo negro. Las cofradías se arrastran por las calles bajo la lluvia de orujo que parpadea. Los críos juegan en el cementerio, el único lugar que permiten los adultos. Y en el osario de las lápidas, se da sepultura a la Mamá Grande, antigua gobernanta, dulcísima madrastra de esta ciudad consagrada a la transgresión y al desamparo.
En algunos barrios se asientan locales de ludibrio y vergüenza, purgatorios recreativos como El Seno Picudo, de donde entran y salen, a deshoras, extraviados personajes obligados a apaciguar su feroz apetito. En la televisión, el Noticiero Crepuscular relata que la investigación de varios homicidios quizá conduzca a un conocido fenómeno de circo que actúa como un asesino en serie.
Como un lector que mira desde las viñetas un libro que nunca termina de decir lo que tiene que decir, así mira aquella masa de edificios prohibidos quien podría ser protagonista de esta extraña historia. Lo hace desde la ventana del hotel desvencijado que custodia, un hotel repleto de escombros e infinitos pasillos, recorrido por espectros que relamen su sombra y su sufrimiento. Hablamos de Romeo, conserje alcoholizado.
Sin embargo, en este escenario poblado de nazarenos macilentos, pederastas, tullidos, pirómanos, enanos volatineros y profanadores de cadáveres, debe abrirse paso también un infalible detective, una gloria local enfundada en una máscara de cuero: es católico, es masoquista, tiene un chocho y se llama Ambigú.
Tras más de veinte años de elaboración, llega la obra maestra de Sequeiros. Un álbum gráfico espectacular y gigantesco, lleno de sueños muertos que se pudren en sus propios sueños con el cuidado de un orfebre demente y acabados de lujo.
«Una vez fueron hogueras, mis ojos... y el mundo ardía...» El asesino de La Mamá Grande. 🔥🐌🌼🔥🐜🌼🔥🥀🌼🔥🦴🌼🔥🥃🌼
🤢 Empezar diciendo que sumergirse en esta novela gráfica no es nada fácil. Cuenta con pocas páginas pero es enorme en proporciones (tamaño A3) y en significados, es oscura, es densa, turbia, nauseabunda, puede resultar hasta brillante (muchxs la consideran) si consigues empaparte en sus calles de La Mala Pena, y abrir tu mente, supongo (pero no ha sido mi caso).
👺 En ella nos encontramos con personajes variopintos como: Sepultureros borrachos; Romeo, un conserje alcoholizado; Ambigú, un "héroe" masoquista, etc.
😵 En cuanto a una breve puesta en escena os diré que la novela comienza con el asesinato de La Mamá Grande (la alcaldesa) y a partir de ahí, se nos muestran un sinfín de viñetas que a veces dan la sensación de no estar conectadas y que nos vuelan la cabeza, casi hasta el peligro de la locura 😉😉 o el mareo en mi caso.
👹 Y bien, esto puede parecer un relato de género negro o terror y para nada, es algo que va más allá... Es como otro universo a parte. Se siente (y el propio escritor afirma) que en ella vuelca todas sus obsesiones, sus demonios. Alcohólico diagnósticado, pero 9 años sobrio. Aquí nos plasma ese mundo junto con lo religioso, el sexo desenfrenado, la violencia, y muchas más miserias humanas. Que suceden también en nuestro mundo. No solo en esta ciudad inventada del autor.
🌃 Me dijeron que el libro gana de noche, leerlo en silencio, en la penumbra... Lo he intentado, pero sin éxito, es posible que antes hubiese tenido que leer otros libros del autor, posiblemente lo haga. Dicen también que gana en las relecturas, pues eso espero, si llego a comprobarlo.
Si habéis tenido el valor de leerlo me encantaría saber vuestra opinión porque ya digo, vaya tela...
Una novela gráfica llena de elementos SPLATTERPUNK, poesía alcohólica y la realidad oscura del ser humano. Plasmado todo en una ciudad pesadillesca a blanco y negro.
No había leído nunca a Sequeiros. Me queda claro que para todo hay audiencia. A mí no me gustó pero quizás me falta contexto de su obra o de su background. Sordido, soez, grotesco. Si eso te prende, pues vas.
Cómic complejo, como decía una reseña hay que dejarse arrastrar por la poesía (alcohólica) para poder "disfrutar" de la lectura de este cómic. La ilustración es embriagadora, inmensa, de un trabajo enorme que se aprecia y agradece. La historia enigmática, pero se puede seguir o intentar seguir, los personajes son como el propio ambiente, crudos. Todo en un ambiente oscuro, casi negro, una ciudad llena de muerte y sexo excesivo, depravado. Obra que imagino no está acabada (I, nein sagen), pero daría igual, se puede leer y releer continuamente, y en cada relectura aparece algo nuevo.