La jornada previa a su muerte no pasó absolutamente nada. Sin embargo, paradójicamente, en la isla Taun la nada tiene infinidad de particulares maneras de sucederse. Los hechos aquí narrados, que acontecen a lo largo de un solo día, desembocarán en el encuentro entre el fugitivo Julio Denis ―y su sanguinaria lucha contra la falta de individualidad social― y las idénticas gemelas Grothendieck. Mientras Julio Denis intentará escapar de la remota y utópica isla Taun superando todo tipo de obstáculos inesperados que pondrán a prueba su baja tolerancia a la estupidez de las masas, las gemelas Grothendieck seguirán esquivando la evidencia de su rutina y las señales que vaticinan un inminente desastre entre lecturas de Shakespeare y posos de café.
Nuestra vida no es más que una cadencia de acontecimientos que se van sucediendo. Por lo que morir no es algo que suceda; solo es una cadencia que deja de sucederse. La muerte es la única forma de interpretar nuestra cadencia; matemáticamente, la muerte es la solución finalmente hallada a un problema de otra forma irresoluble.
Recuérdame así: una parte de tu cadencia que te hizo feliz y, por tanto, te hace feliz recordar. Cada día vivido. Cada lágrima inexistente. Cada sonrisa insubordinada. Cada momento sin pensar en mi muerte será la mejor manera de echarme de menos.
Irónico, ocurrente y de una delicadeza que te envuelve. Se nota que Luis es creativo publicitario por sus originales narraciones y diálogos y se nota aún más que es escritor por sus bellas narraciones y diálogos. Luis ha revisado sus privilegios y los ha aprovechado para hacer una crítica divertida hacia la masculinidad tóxica, en el libro tratada como una enfermedad, mientras te habla de individualistas o de gemelas que leen posos de café. Hubo un punto en el libro que dejé de subrayar porque hubiera gastado toda la mina del lápiz de no ser así. Parece que te encuentres leyendo un libro cuando en realidad estás viviéndolo: la historia se sucede en el transcurso de un día. Cada capítulo es un momento en concreto que ha conseguido hacerme reír, sentir asco o incluso cariño. Además, aún sin pedirle eso a ningún libro, he aprendido mucho y lo que es mejor, he disfrutado aprendiendo. Y no solo gracias a sus muchas referencias literarias de las que se nutren los personajes y sus propios nombres, sino también sobre teorías matemáticas o sobre cómo salir de la cárcel si algún día lo necesitara o sobre el canto de los estorninos. Me he enamorado de las gemelas Grothendieck y encaprichado de Julio Denis. Ojalá alguien viniera ahora mismo a decirme que hay una segunda parte.
"Nuestra vida que no es más que una cadencia de acontecimientos que se van sucediendo. Por lo que morir no es algo que suceda; es una cadencia que deja de sucederse. La muerte es la única forma de interpretar nuestra cadencia, matemáticamente, la muerte es la solución finalmente hallada a un problema de otra forma irresoluble". La cadencia y la no cadencia de este libro y todo el aprendizaje personal que realiza el lector durante su trayectoria es de una magnitud anormal.
Maravillosa novela y gran descubrimiento de un autor joven pero muy maduro a la hora de escribir. Prosa brillante, cómica y trágica. Lectura envolvente. El libro no me soltó hasta que cerré la última página y me quedé con ganas de más. Con una historia guardada dentro que recomendaré tantas veces como pueda. Muy hábil y llena de juegos. Un goce de libro. Felicidades, Luis Mario!
Maravillosa obra, gracias Luis Mario. Los personajes y elementos del libro nos interpelan constantemente: «Y tú, ¿qué cadencias encarnas?», parecen preguntar. Y eso nos lleva a cuestionarnos… ¿cómo debemos interpretar nuestras cadencias? ¿De qué forma decidimos entenderlas? Mi deseo es que no se degrade la esencia de esta obra, por muchas veces que sea leída.
No sé qué esperaba, pero no era esto. A veces me ha parecido un poco farragoso porque usa un lenguaje un poco complejo o espeso el cual necesitas estar concentrada para comprender bien. A pesar de eso, me ha gustado y dejado con ganas de más.
Con el mismo estilo inconfundible de “El rastro que dejan las gotas” este libro te engancha en una historia entretenida y a la vez llena de frases “subrayables”. Aprovechable de principio a fin.