Por este motivo, la historia del videoarte que hemos realizado no ofrece un cuadro panorámico de la A hasta la Z, sino un fragmento del camino entre muchos posibles. No recoge una lista completa de nombres, ya que su objetivo es detenerse en ciertos artistas y en sus obras más relevantes —sin descuidar por supuesto sus contextos—. No es un índice de todas las obras videoartísticas, sino una revisión de algunas figuras importantes, que desde diferentes posturas han contribuido a dinamizar notablemente un medio. Esta historia del videoarte ofrece un compendio de trayectorias artísticas y de obras que, pese a lo amplio, es un compendio manejable y legible para un lector interesado en saber, no el universo babélico de lo producido por centenares de artistas desde finales de 1970 hasta el presente, sino un fragmento significativo.