En este libro el autor —nacido en enero de 1973— reconstruye el pulso y los claroscuros de Parral durante la dictadura, los ochenta y los noventa cuando sucedieron las primeras investigaciones sobre los horrores de Colonia Dignidad —enclave cercano al pueblo— y, al mismo tiempo, la búsqueda judicial de cuerpos de detenidos desaparecidos en la zona: entre ellos su padre, líder territorial de lazona durante la Unidad Popular y fundador de una toma de terrenos hoy vigente como una población cercana a la línea del tren. El relato está construido desde un prisma íntimo, sentimental, emotivo, pero también crítico con el devenir político de la transición y las esperanzas truncadas de una sociedad más comunitaria.
haz de pequeños relatos signados por el horror de una dictadura que casi todo lo permeó, en su despliegue consigue poner luz en esa zona tan cubierta por capas de silencio: los gorilas estaban –también– entre nosotros.
Desde Escorpión Azul librería invitaron al ciclo de conversaciones a 50 años del golpe llamada “Luz que entra por la herida”. La tercera sesión giró en torno a dos libros que dialogan en el espacio y la forma en que relatan el horror de la dictadura, siendo uno de ellos “En el pueblo hay una casa pequeña y oscura” de Vladimir Rivera Órdenes, publicado por @lapolleraediciones en su colección “Surcos del Territorio” que narra la experiencia de crecer en algún pueblo o ciudad de provincia, en nuestro caso, Parral.
Según Vladimir, en su pueblo la dictadura se vivía de manera muy solapada. Pese a los 34 detenidos desaparecidos, poco se conversaba del tema. Por lo mismo, su libro a través de distintos mecanismos literarios entregan a Parral y a su familia la historia sobre la que nadie se atrevía a escribir, permitiéndole enfrentar un tema que nunca había tocado: ser hijo de un detenido desaparecido. A través de recuerdos propios y de terceros (muy bien marcados por las 3 décadas de historias), el resultado es un hermoso libro que sin renunciar a establecer responsabilidades, permite a una generación por tanto tiempo callada rescatar la humanidad frente a tanto horror, y sobre todo, evita que olvidemos a quienes faltan. Por el contrario, ellos seguirán entregando luz a través de la paternidad.
“Años después, cuando ya la farsa democrática estaba impuest,a cuando cada uno ya había transado sus sueños por tarjetas de crédito, cuando buscar justicia era visto como actitud reiterativa y poco constructiva con “el país que queremos”, pensé en ese encuentro y entendí que todo siempre estuvo escrito, como una especie de Truman Show tercermundista, y nosotros, marionetas, éramos la comparsa de sueños que otros habían tenido”.
“Algunos dicen que los desaparecidos desaparecen dos veces: la primera cuando son detenidos y, la segunda, cuando son borrados”
Un cálido trabajo en honor a las memorias de una familia; sobre todo a la vida de Luis Rivera Cofré, padre del escritor, obrero y militante del Partido Socialista quien es detenido desaparecido. Su figura podría decirse que es el eje central por el que parte el libro, que va expandiéndose hasta encarnar el imaginario de Parral en cuanto a sus habitantes, costumbres e imaginarios. Todo esto con la dictadura como trasfondo. Las crónicas expuestas son una mezcla de infancias con urgentes necesidades, familias que se desmoronan tras abruptas desapariciones y retratos de milicos que tuvieron su lado humano pero terminaron vendiendo su alma al diablo. Es muy atrapante leer este ejercicio, porque te hace sentir en carne propia lo que significa ser familiar de detenido desaparecido, así como también crecer en un Chile de dictadura y en transición a la democracia. Por esto mismo, el libro se torna principalmente en torno a la emocionalidad. Personalmente, me hubiese gustado haber leído más apreciaciones de índole política, haciéndole justicia al espíritu combativo y altruista de don Luis. Esto lo menciono porque las veces que el autor arremete con tales análisis siento que lo logra con luz propia, con una aguda y concreta percepción que aúna contextos y promesas desvanecidas en pocas pero poderosas palabras. Sin embargo, entiendo que no es el propósito principal del autor; este sería más bien generar un retrato digno de su padre y personajes varios que formaron parte de su vida.
Que tiene aquello de querer saber de la vida que cada una y uno de nosotros pudo haber vivido, en el recuerdo de la infancia y adolescencia, pero que muchas veces no sabemos encontrar las palabras adecuadas para expresar eso que si las y los escritores logran hacer, y con mucha maestría en varios casos.
Wladimir Rivera Órdenes si lo logra, de su infancia y crecimiento en Parral, pero con el manto y el terrible escenario de la dictadura, porque nos enteramos que es hijo de detenido desaparecido. Y de esta forma nos vamos adentrando de la menta ficcional y biográfica de vivir en regiones pero creciendo bajo el yugo militar de la década de los 70-80's en Chile.
Maravillosa colección de La Pollera editorial, en donde distintos escritores y escritoras nos narran de lo que es crecer fuera de la Región Metropolitana. Es la segunda ¿novela? que leo de esta y también me ha fascinado.
Qué fuerte, todas las historias que no conocemos, historias concretas de personas que perdieron familia durante la dictadura chilena. Más concreto que esto no se si se encuentra. Me gusta mucho cómo cuenta cada personaje de su vida, por capítulos, tanto familiares como conocidos. Muy buena crónica y muy bien construida, da espacio para todas las relaciones que se pueden crear en una ciudad pequeña, y siempre con el fantasma de no saber lo que sucedió a tantos jóvenes desaparecidos. Muy fuerte.
Bien, oye, de todo un poquito, al hueso, hincando el diente, reflejando una vida de pueblo, de historias que se van pasando, de gente que se la llevan y no vuelve.