Sara Flavín siente que su vida se ha quedado en suspenso. Trabaja en algo que no le gusta. Su relación de pareja quedó truncada por un accidente. Y su padre —alto ejecutivo de una empresa— la maneja como si aún tuviera seis años.
Pero un fin de semana, su progenitor la envía a valorar la antigua casa de su abuela, cerrada desde que ella falleció. Y descubre que La Casa de los Principios no está vacía en absoluto y que los excéntricos residentes —una bibliotecaria jubilada con fama de bruja, una niña que colecciona palabras raras y un hombre tan guapo que parece salido de un cuadro— son encantadores.
Obligada por las circunstancias a permanecer en la zona, Sara decide indagar en la historia de los habitantes de la casa sin prever que tal vez descubra cosas de su propia historia.
Una novela corta feelgood para iluminar tu corazón.
Nací en Tenerife, hace la torta de tiempo y dos meses antes de lo previsto para fastidiarles a mis padres las vacaciones de verano. Aprendí a leer muy pronto. Tanto que, cuando me fui de casa, mis padres saltaban de ilusión por recuperar el espacio en las estanterías. Empecé a escribir también muy pronto y con muchas faltas de ortografía. Pero con el tiempo y los cuadernillos Rubio, conseguí enmendarme y ganar unos cuantos premios literarios (Estoy orgullosa de tener el Premio de Poesía Nacional Félix Francisco Casanova 1994 y el Juventud y Cultura de Canarias 1995).
Luego, di latín y cogí Ciencias puras. Hice Medicina, me enamoré de un traumatólogo y tuve dos hijos. Y durante muchos años no escribí nada. Me dormía por las esquinas. Y soñaba con Hugo Silva (mi marido no lo sabe).
En 2008, abrí un blog para contar mi residencia como anestesista y, ante mi sorpresa, se convirtió en un éxito con 10000 visitas/día. Ese blog me trajo dos cosas: una formación como Community Manager a cargo de una página médica y una editorial que quería publicar una novela mía en el mismo estilo del blog. Así nació "El blog de la doctora Jomeini" publicada por Nowtilus en 2012. La novela vendió tres ediciones completas (en España y Latinoamérica).
Recuperé la ilusión por escribir: a "El blog de la doctora Jomeini" siguió "Planes de boda" e "Instrucciones para sobrevivir a los hijos". En Noviembre de 2014, me decidí a adentrarme en un terreno que siempre me ha gustado: la fantasía juvenil. Publiqué "Leyendas de la Tierra Límite: Las Tierras Blancas" y empecé a escribir otro blog (El fogón) para conocer a lectores a los que les gustara lo mismo que a mí. El principio fue difícil. Cambié de registro totalmente, pero los lectores respondieron comprando 11000 copias del libro y dejándome con la boca abierta.
Pero durante todo este año, miles de mails llegaban a mi buzón preguntándome dudas sobre marketing para escritores. Así que me lié la manta a la cabeza para ayudar al resto de los compañeros a sobrevivir en esto de las redes sociales. Y abrí un segundo blog: "Marketing online para escritores" donde explico trucos de supervivencia.
Actualmente, vivo de la literatura. Mi última novela fue publicada por Planeta, pero pienso seguir autopublicando. También doy clases de marketing para escritores en la Escuela de escritores de Madrid y en la Universidad Complutense. Escribo, escribo y escribo sin parar.
Sara, una joven que no está atravesando un buen momento, ni personal ni laboral, es enviada por su padre un fin de semana a tasar la casa de su abuela para venderla, una casa sin habitar, una casa que ella creía abandonada, arruinada, una casa que será su refugio, llena de sorpresas, secretos, una casa donde finalizará una etapa y será su nuevo comienzo, su principio, el inicio de una nueva vida. Siempre es un placer volver a leer a Ana González Duque, y esta novela es una delicia, una novela donde el dramatismo, los problemas, son absorbidos por el cariño, la ternura, la compresión, el hogar, la amistad y el amor. Me ha encantado la dulzura, la serenidad con la que Ana ha escrito una novela muy sencilla, donde aparentemente no pasa nada pero que al final todos los personajes cambian sus vidas, una novela que cuando la cierras piensas en esa casa que es tu hogar, porque no todo el mundo que tiene una casa lo puede llamar hogar, esa casa o esa persona que es tu puerto seguro, donde sabes que te puedes refugiar, un maravillosa novela feelgood
No sé muy bien porqué la historia me recuerda a los libros de Alice Kellen, es bonita y entretenida, pero el libro va a toda velocidad y hay cosas que no vienen a nada... no termino de entender algunos cambios en los personajes
Una historia de principios, de muchos tipos, que sin duda devoras y de la que cuando termina, quieres saber más. Me ha dejado el corazón calentito, muy reconfortado. Ana escribe increíblemente bien y sabe llevarte por el sendero adecuado. Me ha gustado mucho esta historia.
Una novela feel good sobre volver a empezar, ambientada en un entorno agradable y con personajes carismáticos. Es un libro ideal para quienes buscan historias placenteras con final feliz.
Sara es una mujer que se arrastra por la vida tras un episodio traumático del que no es capaz de recuperarse. Su padre, un hombre autoritario, despótico y un tanto insensible, al menos en apariencia, no la ayuda demasiado. Además, su autoestima, que nunca fue demasiado boyante, está bajo mínimos. Cuando su padre la envía a la antigua casa de su difunta abuela para valorarla y fotografiarla para ponerla a la venta, no es capaz de negarse. Pero allí la espera una sorpresa, porque la casa no está vacía ni abandonada. A causa de un percance inesperado, Sara se ve obligada a pasar unos días con sus pintorescos habitantes, y eso la cambiará para siempre. Me ha encantado la forma en que, con apenas unas pinceladas, la autora nos muestra el corazón destrozado de Sara, que sortea los ataques de ansiedad como si anduviera por un campo de minas y se pasea por el límite de una profunda depresión. Su llegada a La casa de los principios y el encuentro con Amelia, Tomás e Irene es, más que un soplo de aire fresco, una bofetada de irrealidad. Porque Sara no necesita más realidad dura, fría e hiriente. Necesita sueños y esperanzas, y es lo que encuentra en la sencilla casita y en un grupo de desconocidos que la reciben con los brazos abiertos y que no dejan de sorprenderla. Los personajes me han enamorado, por su punto de locura, por su fuerza y porque son supervivientes y luchadores. Desde Amelia, que, a pesar de su edad, o quizás precisamente por ella, cree en la magia y la hace suya, hasta Tomás, un hombre hecho a sí mismo, honesto, trabajador y con un atractivo que va mucho más allá del físico, pasando por la pequeña Irene, tan lista, tan original y tan vital, a pesar de que la vida ya le ha dado algún que otro palo importante. A pesar de ser una novela pausada, en la que no pasan grandes cosas, tiene un ritmo constante y agradable, perfecto para descubrir y disfrutar los pequeños detalles de la vida, como un atardecer, el sabor de un café o una comida sencilla, una charla amigable, o la naturaleza sin más adornos que su propia belleza. Es un soplo de buen rollo que nos invita a mirar más allá y a valorar lo que tenemos, que a menudo es mucho más de lo que creemos necesitar. Entre escenas dulces y llenas de sentimientos tropezamos de vez en cuando con algunas otras francamente divertidas, e incluso un poco surrealistas, que nos mantienen la sonrisa en la boca. También hay algún que otro susto y alguna sorpresa, como el giro final, que al menos a mí me ha encantado porque confieso que no tenía ni idea de cómo se iba a resolver el entuerto llegados a ese punto. No le puedo poner ninguna pega. Ni siquiera que se me ha hecho corta (y eso que, al leerla en una lectura conjunta he tenido que contenerme para cumplir el ritmo estipulado y no terminarla en una tarde). Tiene la extensión perfecta para contar lo que necesita, con las palabras justas y las emociones precisas, y unos personajes de los que no queda más remedio que enamorarse. Y los guiños a La historia interminable de Michael Ende son un plus para alguien que, como yo, adora ese libro (pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión 😉). Si os gustan las novelas feelgood, no os la podéis perder. Y si aún no habéis descubierto el género, puede ser la ocasión perfecta para darle una oportunidad.
Esta es una novela feelgood, es decir, de esas que te dejan con un buen sabor de boca. Además se desarrolla en un entorno precioso y un clima que hace que te sumerjas y quieras nadar en ella para siempre. También es una novela que habla de esperanza, de renovación y nuevas oportunidades.
El clima, el paraje, la ambientación y, sobre todo, los personajes te acogerán. La autora te acuna entre palabras en un texto lleno de belleza y con reflexiones positivas y optimistas lejos de las forzadas de Mr. Wonderful. Te sacará sonrisas y te hará pensar en lo realmente importante que hay en tu vida. Es una novela llena de luz que transmite paz y sosiego.
Los personajes Irene, Tomás y Amelia están llenos de fuerza y color y, sin duda, conocerlos es lo mejor del libro. Son extraños y tienen su toque de magia, de la verdad.
Una historia que me leí rapidísimo y disfruté mucho. Qué ganas de poder ir a La Casa de los Principios y desconectar del mundo por un tiempo en ese lugar tan mágico. Solo puedo decir que terminé el libro con una sonrisa.
Como buena lectura optimista y positiva, le faltan los arcoíris y los unicornios. Y es que La casa de los principios, es una lectura que, aunque lo intenta, no consigue arrancarte más emoción que el tedio. Así que estamos ante una novela muy corta (gracias a Dios), llena de hechos bonitos y personas estupendas, que no te puedes creer bajo ningún concepto.
Ana González Duque es la autora de este bodrio literario. No conocía a esta autora y, siendo justos, lo más probable es que no me la vuelva a encontrar en mi camino lector. Sin embargo, más allá del tema, me ha parecido una escritora correcta, que posee un estilo de escritura sencillo y bien ejecutado, gracias a una prosa un poco lenta y con un desarrollo a medias, un lenguaje funcional y unas descripciones algo vagas y bastante simples, que no te llenan demasiado, pero que dada la naturaleza de la novela resultan suficientes para ubicarte. Mención aparte merecen los personajes. Construidos a medias, resultan demasiado planos y sus motivaciones no muy claras. La peor con diferencia, es la protagonista Sara, una mujer joven suspendida en un Limbo emocional, con la que no puedes empatizar ni aunque lo intentes. El resto de los personajes son un arquetipo clásico de este tipo de novela: la abuela sabia, la bruja buena, el niño maltratado, la niña rara, el padre cruel y la madre ausente, completan el elenco de la obra.
La casa de los principios, pertenece a ese tipo de literatura llamada “Feelgood”. Es decir, que intenta hacerte sentir bien utilizando historias que pretenden hacerte creer que le pueden ocurrir a cualquiera. Algo que, por supuesto, es una enorme mentira. Pero para ponerlo más claro, haré una somera sinopsis de esta obra. Así que tenemos a Sara, una joven que tras perder a su marido en un accidente, lleva un año sin levantar cabeza. Con un trabajo que odia, un padre autoritario y una vida vacía, Sara recibe el encargo de ir a un pueblo perdido de la mano de Dios a inspeccionar la casa de su abuela, que falleció hace varios años. Una vez que llega, se encuentra que la casa está ocupada por una serie de personas muy peculiares que habían sido acogidos por su abuela antes de fallecer. Por problemas con el coche, Sara es obligada a convivir con esta serie de extraños y entonces obra la magia de la “Casa de los Principios” que es como llaman a la vivienda. Y hasta aquí puedo desvelar. Pero ya sabéis como va esto. La típica historia de mi vida va muy mal y luego, mágicamente, se arregla todo, con un desenlace que tiene tanta cantidad de azúcar y demás drogas de diseño, que si no lo lees con precaución es probable que te quedes ciego.
En definitiva, La casa de los principios, es un montón de palabrería barata sobre el amor, el destino y la importancia de los principios que resulta inverosímil y un tanto estúpido. Una novela que te deprime cuando te das cuenta de que la vida real nunca es tan bonita y que, en ocasiones, los finales y los principios son tan sutiles que cuesta mucho distinguirlos con claridad.
Lo leí del tirón. Me encanta cómo escribe la autora. Sin duda es una historia para leer en invierno, con tu mantita y disfrutar de estos personajes tan especiales que Ana ha creado. Seguro que todos los que lo hemos leído, al acabar, hemos deseado encontrar alguna vez la casa de los principios y poder vivir allí, aunque sea unos días. Es una novela "bonica", como digo yo, que te hace sonreír todo el rato, de esas que puedes releer sin problema cuando necesites un momento de paz y felicidad. Me ha encantado.
Es el primer libro que leo del género comedia romántica, a pesar de haber visto tantas películas de este estilo. La historia me ha gustado mucho, es muy bonita y tierna en algunos aspectos. Los giros me han sorprendido y aunque en la historia la autora no se extiende con grandes descripciones también me ha sorprendido el hecho de saber exactamente cómo son los lugares y cómo son los personajes. Yo soy de las que opinan que con pocas palabras se pueden explicar muchas cosas, a veces los autores se enredan a describir y parece que no vayan a terminar, por lo que me he sentido identificada con Ana. Y lo que más me ha gustado es que lo he leído con una gran sonrisa y alguna que otra carcajada. Recomendado si te gusta el género y buscas algo entretenido a la par que divertido.
Una novela escrita con ternura desde un lugar muy íntimo, de lectura rápida y no por ello menos conmovedora. Me ha gustado mucho la manera en la que se desenvuelve la acción y los toques de magia de la vida que Ana le ha dado a la historia, sin olvidar su humor y su dulzura. ¡Muy recomendable!
He leído otras obras magníficas obras de Ana, pero con esta novela ya me tiene ganada como fiel lectora.
La Casa de los Principios podría ser etiquetada como una novela romántica, pero es más un "Slice of life" romántico. Es de esas novelas cortas donde no se cuenta más de lo necesario y con un ritmo aparentemente lento, pero seguro. La historia no puede ser más sencilla; pero va a llegar directa a tu corazón por esa razón, porque podría ser tu propia historia. La protagonista está pasando por una crisis vital y su padre le envía a comprobar el estado de la casa familiar. Y no te cuento más porque aquí empieza tu aventura hacia La Casa de los Principios y es un viaje que debes hacer en solitario, solo tú.
Ana consigue contarte una historia entrañable, dulce y dura a la vez, amable y esperanzadora. Además, nos regala unos personajes inolvidables (¡Cuánto quiero a Irene y a Amelia!) y una nueva perspectiva que deberíamos poner en práctica más a menudo de lo que hacemos en nuestra vida cotidiana. La vida es difícil, está llena de obstáculos, pero no hay que temer los finales. Más bien debemos perder el miedo a los principios.
Os la recomiendo muchísimo si queréis acabar una lectura con el corazón calentito.
Esta novela se lee en un suspiro y te lleva a un lugar feliz, recordándote que nunca es tarde para volver a empezar. Me gusta que en tan poco tiempo se llene con personajes bastante entrañables, como la abuela María, Amelia o Irene.
Es un libro maravilloso. Una novela feelgood que te dejará un buen cuerpo según lees la última página. Te hace enamorarte de cada uno de los personajes, hasta los que crees odiosos.
La historia de Sara me llevó a reflexionar sobre el sentido de la vida. A si vives o sobrevives a lo largo de tu existencia. A si te conformas o no. Te enseña a que con actitud, todo se puede y que, a veces, solo hace falta creer en la magia.
Me encantó en todos los sentidos, hasta la pequeña Irene y su maravillosa forma de ver la vida (eso sí, tened un diccionario a mano).
Me ha gustado mucho esta novela #feelgood de Ana González Duque. Es una historia muy humana, esperanzadora. Narrada con sensibilidad y ternura. Porque en la vida no todo es desgracia, porque siempre hay posibilidad de reconstruir. Al terminar te deja un poso de optimismo, de mirada limpia sobre la vida. ¡Enhorabuena, Ana!👏🏼👏🏼🏡📚
Me ha gustado y me ha hecho pasar un ratito agradable y entretenido. No obstante, creo que le habría faltado un poco más de desarrollo a algunas acciones. Pero, como digo, es una lectura amena y feel good.
Pues esta historia ha sido toda una sorpresa.La verdad, es que me atrajo su portada, quizás porque en algún momento yo también miraba por una ventana similar. Es una lectura cortita, pero llena de muchos matices que hace la historia intensa y más profunda. La protagonista,Sara, llega a una vieja propiedad familiar con un propósito impuesto por su padre. Pero pronto descubrirá que la casa no está tan abandonada como creen. Y no son fantasmas precisamente,son personas con historias bastante profundas y totalmente reales. Son las historias personales las que hacen más grande este libro. Desde Tomás que se ha hecho así mismo y aún sigue soñando a lo grande. Amelía con su magia es capaz de hacer posible lo imposible, Irene con esa ilusión infantil que es la que tiene la voz de la razón. Y todos unidos por María el corazón de la casa. Como bien dice la descripción de la novela es feelgood, y es la sensación que te da, te hace sentirte bien, la historia te abraza y te lleva a esa casa, a sus naranjos y a compartir momentos con los personajes. Y tiene toque romántico, porque la vida personal de Sara está sumida en la tristeza, es algo precisamente que no le deja avanzar en todo lo demás. En la casa de los principios, encontrará precisamente ese comienzo que necesita. Y es que esa casa tiene principios para todo aquel que lo precise e incluye esa segunda oportunidad que no saben que necesitan. Es el primer libro que leo de esta autora, pero me ha parecido que tiene una forma de escribir muy bonita y delicada, describiendo el carácter de cada personaje a la perfección.
Comencé la lectura pensando que iría de fantasmas por la sinopsis, algo así como la película de "los Otros", pero conforme leía vi que no podía ser y me lo tomé más como lo que viene a ser, una simple historia cozy, de resiliencia y amores de todo tipo. Es de esas historias predecibles en todo, pero que tiene una lectura tan adorable que te mantiene interesada. La escritora cuida mucho la narración de los elementos naturales, haciendo que visualices perfectamente las escenas o anécdotas. Corta, pero suficiente para un tema que no se le puede sacar más. No me ha gustado el querer sacar fantasía donde no la hay, una "bruja" simplemente porque dice serlo, todos lo asumen sin más, que es lo que sucede con el realismo mágico, pero no se materializa en suma como para considerarlo como tal, para mí es una novela contemporánea, aunque haya querido darle un toque de realismo mágico, con "Amelia la bruja" y otro punto al final que no diré, es tan superficial que no se contempla como tal. Me pareció adorable que el libro preferido de María, fuese "la historia interminable" (de ahí el nombre de la casa) ya que también es el mío y me dan ganas de reelerlo.
Tenía muchas ganas de leer a Ana. Es una autora de la que he oído grandes cosas y me encantaba la premisa de "La casa de los Principios". Sin embargo, no creo que sea el libro para mí.
Aunque me ha encantado cómo escribe Ana, por su estilo es muy cuidado y capaz de crear imágenes preciosas...sin embargo, no llegué a conectar con la historia. De hecho, la sensación de que yo tenía es que faltaba historia...que me estaba perdiendo algo. Me hubiera encantado que fuese más largo, para explorar a los personajes con más tiempo y ver cómo sus relaciones se formaban de forma más lenta.
A pesar de esto quiero leer más de la autora.
EN:
I wanted to read this feel-good book for ages. I was ready to adore this...however, I didn't. I loved the writing style, the lyrical way in which the story was written...but the story felt a little too short and simple to me, as if I was missing pages in which what I was hoping to find more developed plots and characters.
Even if this book was not for me, I want to continue reading Ana´s work.
Le compré esta novela a mi madre, que necesitaba un poco de feel good, y de paso me la compré yo también.
Me la leí en dos o tres días en verano, en el camping, de tranquileo, con una cervecita... Hacedlo, en serio, es genial.
Es una historia preciosa, muy bien escrita, entrañable. Me recordó a mi infancia en la casa de mi abuela. Es una novela que te arropa y emociona. Los personajes son geniales, muy bien dibujados, y puedes identificarte con varios de los protagonistas.
Si tengo que poner algún "pero" sería que los conflictos que surgen a lo largo de la historia no son demasiado "trabajosos" o largos, pero si lo fueran dejaría de ser una novela feel good y, de todos modos, las resoluciones son adecuadas para lo que quiere contar.
Aparte de eso, es una novela corta genial para cuando quieres darte un respiro, con momentos que te tocan el corazoncito y te hacen sonreír.
Lectura dulce y acogedora, en la que sus personajes nos hacen sentir la amistad, el amor, el desengaño, la la ansiedad y estrés, la creencia en ciertos elementos mágicos, la vida sin prisas y en contacto con la naturaleza..... Es una obra que con pluma delicada y sencilla nos habla de la reconstrucción de las vidas rotas porque "todo final es un principio".... me encanta el mensaje que denota durante toda la obra comenzando ya desde su propio título. Además es un libro que se lee muy rápido por ser breve en extensión, ideal para una noche de desvelo como en la que me lo he leído y que ha transformado el desvelo "puñetero" en un desvelo placentero. Este es mi segundo libro de esta autora y seguro que leo más, me gusta mucho su estilo
Ay, me sabe fatal hacer una crítica de esta novelita porque realmente el argumento y la historia tienen potencial pero me ha decepcionado un poquito. Sé que la autora lo puede hacer mejor y es una pena que se haya quedado en una historia romántica muy light, sin sabor. Me hubiera gustado más sentimiento, más explicación y más pasión. Me ha sabido a poco porque, a veces, para despertar y renacer, hace falta un buen mazazo sobre la mesa, que retumbe todo tu ser. Y era eso lo que esperaba de este título tan prometedor.
Aún y así, me gusta la autora, así que la seguiré recomendando cuando la ocasión lo merezca y la seguiré leyendo. Espero con ganas la segunda parte de Proyecto Bruno!!
No podía decirle al mundo que era incapaz de volver a la normalidad. Que la normalidad era ahora un lugar distinto porque ella ya no era la misma. Los días iban pasando, ensartándose unos a otros como cuentas en un collar interminable, pero no remontaba cabeza.
"Traigo romero para los recuerdos" (Hamlet).
"Los libros han ganado más batallas que las armas" (Leonardo de Argensola).
Ella no escribía, sólo inventaba historias para que nosotros las termináramos. Decía que era sempiterno. [...] Significa que durará para siempre. Un principio sin final dura eternamente.
El aire tenía allí un sabor verde y dulce.
Sentía crecer brotes donde antes sólo había desierto.
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Una historia muy corta de apenas 120 páginas, entretenido sin más. Sara está en un estado de depresión por la perdida de su marido. Su padre la manda a la casa de su abuela, en el campo ya que la quiere vender. Cuando Sara llega se da cuenta que viven 3 personas allí y todo su mundo en cuestión de 2 días se verá de color de rosa. Poco más puedo decir ya que es tan corto que todo lo que diga será spoiler.