Cartas de mujeres colombianas.
Treintaiséis cartas en las que el látigo reposa junto a la caricia. El bálsamo al otro extremo de la lanza con que nos atraviesan. Porque así somos de ambivalentes, de cínicos y desequilibrados. Porque así somos de humanos.
Rodolfo Lara mendoza, selección y prólogo.