Este es el relato de una explosión, del momento en que la tristeza dinamitó todas las certezas de la autora y decidió instalarse en su cuerpo. En Fármaco encontraréis un cerebro que quería desaparecer y una escritora que lo agarró y buscó cómos y porqués entre recuerdos, conductos y cavidades. Aquí hay infancia y hay madre, una niñez en escuelas de Mallorca y en campos de Castilla; hay pastillas naranjas que te ponen en pausa y pastillas rojas que te lanzan a la estratosfera; hay sueños, pesadillas y deseos: «ojalá la depresión se quitara desnudándonos, tímidamente y despacio». Y libros. Hay muchos libros, historias para escapar y otras para entender qué pasaba en su cabeza. Aquí la literatura es bálsamo, esperanza y salvación.
Supongo que todos los que llevamos la depresión a cuestas queremos leer algo con lo que sentirnos identificados y estar menos solos. Almudena lo ha descrito de una forma bellísima en estas páginas, las cuales he subrayado sin parar. Cada línea que marcaba con el lápiz era como darle la mano desde lejos y que ella me la diese a mi. Le decía "he estado ahí, yo también he sentido esto, yo tampoco lo entiendo, vámonos a dormir" Me ha dado para reflexionar, sacar conclusiones, repensarme y ponerle palabras a pensamientos que no sabía explicar.
This is a memoir in micro-essays about the author’s experience of mental illness, as she tries to write herself away from suicidal thoughts. She grew up on Mallorca, always feeling like an outsider on an island where she wasn’t a native. Did her depression stem from her childhood, she wonders? She is also a survivor of ovarian cancer, diagnosed when she was 16. As her mind bounces from subject to subject, “trying to analyze a sick brain,” she documents her doctor visits, her medications, her dreams, her retweets, and much more. She takes inspiration from famous fellow depressives such as William Styron and Virginia Woolf. Her household is obsessed with books, she says, and it’s mostly through literature that she understands her life. The writing can be poetic, but few pieces stand out on the whole. My favourite opens: “Living in between anxiety and apathy has driven me to flowerpot decorating.”
Este final de año ha estado "golpeando" de diversas formas a muchas personas que conozco: agotadas, sin ganas de hacer algo más, queriendo que termine rápido todo, tristes, pensando en que quizás el próximo sea mejor que este. La pandemia ha afectado la salud mental de las y los chilenos de manera que aún no lograremos comprender del todo. Se viene otra pandemia: la depresión. La española Almudena Sanchéz nos cuenta que es vivir con ella, de sentir que se han perdido 3 años de tu vida por completo y que si no fuera por las reacciones químicas que le provocan las pastillas recetadas no podría salir de la cama o levantarse del sofá. Con una honestidad puesta al servicio de un relato (una historia que a pesar de todo divierte) transitamos por un estado de ánimo angustioso en todo momento pero con la firme esperanza de que en algún momento debe acabarse. Es ahí donde radica la importancia de leer un libro como este, de conocer e intentar descifrar una enfermedad que está ahechándonos a todas y todos. Es una lectura necesaria para ir acabando un año como este.
Se agradece que alguien intente escribir algo sobre la realidad, pero la verdad, no me ha gustado mucho cómo lo ha hecho. Capítulos cortos a modo de relatos, algunos un simple tuit o un párrafo de tres o cuatro líneas, sin ingenio alguno, pese a lo que la autora cree. Para escribir "literatura" hay que valer, no es suficiente con haber tenido vivencias. Autoficción que no me dice nada porque la enreda con miles de metáforas y encima te lo explica al final. Podría haber sido profundo y no lo es, sino un producto típico de la época insustancial que nos ha tocado vivir. Seguro que tiene su público, gente que no ha leído a los clásicos o a autores de mayor calidad. En el campo de la autoficción, Karl Ove Knausgård le da miles de vueltas, aunque también es verdad que se enrolla un poquito contándonos su vida. Pero con todo, es mucho más interesante que lo que nos plantea aquí esta autora patria.
Supongo que si se parte de la idea de que es un libro íntegramente sobre la depresión, no vamos para ningún lado. La verdad es que Fármaco es un libro sobre la experiencia de Almudena Sánchez con la depresión y la incorporación de distintas terapias. No profundiza en la depresión, no es ni muy lineal ni muy diplomática, y si bien esto es el eje del libro, lo toca de forma superficial. A mí me gustó mucho, tiene una escritura muy interesante y una forma de comunicar ciertas ideas que me resultó atractiva.
Nunca he leído nada así, y nunca leeré nada así. Si convives con la depresión, este libro es tan verdadero que duele. Pero es catártico. Ver qué alguien ha sabido darle palabras. Que alguien se ha atrevido a decirlo todo. Todo.
Llevaba unos días bastante mejor anímicamente y ayer fui a comprar este libro pensándome más fuerte de lo que realmente soy o estaba en ese momento. No sabía, de hecho, que iba sobre la depresión y el miedo a morir. Lo he leído compulsivamente, a toda velocidad. Y pese a que me ha gustado mucho, no sé si es un libro a recomendar. Escribe demasiado bien sobre esos temores y sobre lo que produce la depresión para un tiempo en el que, reconozcámoslo, estamos todas bastante jodidas.
Se me hace difícil recomendarlo, porque lo hermoso de la literatura no siempre gana al miedo sensible. Se me hace difícil porque, pese a que al final sea todo un canto a la vida, y a la esperanza, a la luz empañe lo oscuro, se pasa mal con muchas de sus páginas. Son tan tristes en tantas ocasiones que quieres leerlas rápido para no emocionarte demasiado, para que no te afecten demasiado. Rápido, tan rápido como esta reseña para un libro de esos que, seguro, quedarán en el recuerdo.
Me vuelvo a leer a Vivian Gornick y ya os comentaré por aquí.
Como persona que ha pasado por una depresión y que actualmente se halla escribiendo una novela que gira en torno a mi experiencia con la misma me acerqué a este libro con una curiosidad doble: vital y literaria.
Tengo que admitir que desde el principio me costó muchísimo conectar con la autora: los dos primeros días en que me senté a leerla estuve planteándome seriamente abandonar la lectura. Sin embargo, no era porque me pareciese pesada, al contrario: tengo que reconocer que el libro no es aburrido en ningún momento y que las sesiones de lectura han sido compulsivas, casi hipnóticas: tal vez tenga que ver la distribución de los capítulos, que son cortos y temáticamente independientes entre ellos, lo que a mí por lo menos me predispone a la voracidad lectora.
Por tanto: el libro no es un suplicio de leer, nada de eso. Se lee bien, con ganas, con interés incluso. Creo que lo que falló conmigo fueron las expectativas. Supongo que me esperaba una historia más universal sobre la depresión y me encontré con lo opuesto: un testimonio personal, intimista. La autora se retrotrae a la infancia, rescata algunos de los episodios que más la han marcado a lo largo de su vida, indaga en su significado, reflexiona sobre ellos desde la lucidez de la tristeza. Porque si algo tengo que reconocerle a la tristeza es su pasmosa y prodigiosa lucidez.
El formato del libro, compuesto, como ya he adelantado, de capítulos cortos de carácter anecdótico, me ha proporcionado una sensación de superficialidad. El libro contiene ideas que son lugares comunes de la depresión en las que me he visto reconocida, pero han sido pequeños fogonazos que no han iluminado del todo las sombras de la enfermedad. Me hubiera gustado que hubiera buceado en ellas a una profundidad mayor. Le reconozco, sin embargo, un agradable y oscuro sentido del humor que ofrece un retrato más real y no romantizado de una enfermedad como la depresión, que a menudo se equipara a una tristeza grave, solemne, cuando también cabe en el ella el absurdo, lo ridículo.
En cuanto al estilo de la autora: tiene personalidad, carácter, de eso no cabe duda. Sin embargo, de nuevo, tengo una opinión controvertida en este punto: me ha gustado mucho en ocasiones y en otras me ha sacado del hilo del relato. Me explico: he notado una influencia surrealista en su prosa. Había ideas expuestas de forma, para mí, confusa, en la que empleaba adjetivos que me descolocaban, que en lugar de acercarme al concepto me alejaban de él intentando aprehenderlo. Tal vez sea su sello personal, tal vez en ello radique su riqueza prosística, tal vez yo sea una ignorante, no lo sé, pero lo que sí sé es que a mí me ha sacado varias veces del flujo de lectura para intentar descifrar lo que me quería decir. Tal vez tenga que ver en esto la influencia de los fármacos antidepresivos bajo los que afirma haber escrito el libro, no lo sé.
En conclusión: es un libro que en definitiva no es para mí, pero que no obstante tiene calidades que me empujan a rescatar a la autora. No cierro la puerta entre nosotras y estoy abierta a leer otra obra futura suya.
Llegué a Fármaco por la recomendación de una amiga prescriptora de literatura actual en clave femenina y autoficcional. Este es el ejemplo de por qué nunca podría hablar de mi hábito de lectura como vía de escape, porque es entre las páginas donde mayor conexión establezco con la realidad. Fármaco es un diario íntimo sobre la depresión, la química que lleva asociada, la ideación suicida. Es una ventana a la vida de muchas personas que conocemos y no pueden hablar de ellas. Es rápido, abrupto, sensible, blando, llorón, frío. Es el ejemplo de que nos tienen que dejar escribir para podernos leer. Las mujeres están (estamos) contando cosas y poniéndonos en frente realidades que o bien desconocíamos o mirábamos con la mano puesta sobre los ojos.
Me queda una sensación agridulce con Fármaco. Fue imposible no identificarme con la historia, lo leí precisamente buscando eso, y si bien sé que cada persona lo transita de manera distinta, no logré empatizar del todo con la forma de contar su experiencia. Tal vez porque ya se encontraba mejor al momento de escribir este libro, o porque así lo percibió ella (cosa que dudo) pero me pareció que se toma a la ligera o a chiste ciertas situaciones. Es una apreciación personal, claro, y se que intenta transmitir esperanza en medio de la oscuridad y la negatividad que acarrea una depresión, pero al menos a mi me hizo algo de ruído.
El horror, el horror. Es lo que hay. Quien sepa de qué va esto, parafraseando una vez más a Conrad, estará bastante familiarizado con el Horror que transmiten las páginas de Almudena…Y el espectador, sobre todo si es muy cercano, sirve de ayuda en algo? Qué podemos hacer? Me gustaría preguntárselo. Tres años ya viviendo en el Infierno. Paciencia y comprensión. Ojalá este libro sirva de algo.
Tengo depresión y me sentí muy identificado con algunas cosas, incluso me dio disparadores para ponerme a escribir. Al mismo tiempo siento que le faltó algo, no me convenció mucho la forma en la que está escrito, el estilo de la autora (igual, hay que tener en cuenta que lo escribió mientras estaba transitando la enfermedad). Puede ser que haya tenido las expectativas muy altas, al estar pasando por lo mismo, pero veo que le pasó a varias personas que lo leyeron. Más allá de esto, lo recomiendo. Siempre recomendaría este libro a una persona que tiene depresión, y también a personas que quieran entender un poco qué se siente.
Fármaco: Sustancia que sirve para curar o prevenir una enfermedad, para reducir sus efectos sobre el organismo o para aliviar un dolor físico. La depresión escrita con sutileza y belleza en palabras. Escribe tan bonito que no quieres parar de leer. Te preguntas cómo es posible que esta enfermedad pueda ser tan aferrada y atroz. Cualquiera puede sufrirla. Pero por desgracia no cualquiera sale de ella. Sin duda ha sido un fascinante descubrimiento leerte. Este libro es altamente recomendable. Millones de éxitos. ❤️❤️❤️❤️❤️
«Mi punto de vista que empieza el interior de una herida y termina besando la piel de la herida, con los labios agrietados, pero yo beso mis cosas, las beso día y noche. Es lo que soy: tengo que besarme y besarme para curarme en condiciones. No esperes que nadie te bese. Bésate a ti misma».
Estuve leyendo 'Fármaco'. Y viviendo en él. Pensando en Almudena, aunque no sé si su intención era que pensáramos en ella. Yo pienso en su intención. Escribo sobre su intención, que es literaria dice. Y sí, la narrativa a la que me acostumbró en 'La acústica de los iglús', pero más impávida. Hay más cicatrices, no puede escribir igual. Sentirse igual.
«Qué precioso: llevar las lágrimas de tu abuela en la cara. Y hacerse una foto después: clic».
La honestidad de esta novela, o ensayo, no es su mayor virtud. Tampoco la manera de decorar la realidad. Ni la vulnerabilidad. El retrato de la depresión es verdad y, al mismo tiempo, no lo es. Pretende atravesar, pero las punzadas son concretas y certeras. ¿Enseñar algo, quizás? Ella dice que no. Yo la contradigo, creo que sí.
«La lucha por escribir es siempre la misma: pequeño temblor poético frente al gran filete de la realidad»
Un libro precioso, llevadero y valiente, donde la autora habla de su propia depresión, alejada de un tono sórdido. No estoy pasando por mi mejor momento y este libro fue una gran compañía. No se lo pierdan, de verdad 💚📚
najblizje moji izkusnji z depresijo v vsej literarni zgodovini (kar sem prebrala seveda). izjemno, kljub tezki temi zelo smesno (ali ker sem se smejala dejanski sali / njenemu nacinu zapisa, ali pa ker sem se smejala svoji “neumnosti” (ko sem se pocutila tocno tako, kot je opisovala ona)). tako noro relatable, da sem se hkrati pocutila razumljeno, razkrito, osramoceno, neoriginalno, predvsem pa ne samo. veckrat sem se nasmehnila, da sem koncno prebrala nekaj, kar sem popolnoma razumela in nekdo mene.
super vsec, da ni zares raziskovala nekih vzrokov v svoji preteklosti ali govorila o svojih sprozilcih, ampak da je resnicno samo skupek njenih obcutkov in misli. super vsec, da je na case neurejeno, da skace sem ter tja, da ima rendom spomine, rendom reference, pomisleke. res, kot da bi brala svoj dnevnik, ki ne obstaja (za kar mi je po tem branju malo zal, ker omg, bi bilo zanimivo).
iskreno najboljsi izkupicek tega branja pa je bil, da sem dejansko zacutila, da se ne poistovetim s tem ZDAJ in da sem prek taksnega ekstremnega stanja in da me ni nic triggeralo, ampak sem se vsega skupaj zgolj spominjala kot neko obdobje v zivljenju, ki upam, da bo ostalo tam.
Me ha gustado mucho de este libro. Reconozco que tuve que dejarlo unos días porque me conectaba directamente con una parte de mí que creía superada. En términos generales me ha resultado duro, por eso necesitaba leerlo a plazos. También me ha enternecido y hecho reír, se agradecen esos momento. No es un libro de autoayuda, es un libro sobre la consciencia de saberse deprimido. Es honesto, nada complaciente y muy hermoso. Creo que en el fondo no quería que se acabase.
no hace tanto leía #yoga de #carrere y recuerdo comentarle a @the_slow_reader que, lo que más me había impactado del libro, fue el descubrimiento que hizo el periodista que entrevistó al escritor cuando éste se encontraba en el momento álgido de su depresión. De todo lo que en ese momento podía tener Carrére, le faltaba algo que lo agarrara a este lado de la vida, a ese lazo con la atmósfera, el sol, la tierra, los pájaros, los libros... lo conseguiría un abrazo. . Tuve dudas sobre si leer #farmaco o no. primero porque no sabía cual podía ser el grado de magnitud del relato y cuanto me podía trasladar de nuevo al fatídico 2013 y segundo porque el miedo a enfermar de nuevo de eso #quenoseve no se va nunca. Quizás uno no se da cuenta que esta en el vórtice del huracan hasta que mira sus pies y ve la distancia del suelo. Almudena Sánchez narra en primera persona su viaje al centro de la enfermedad, de su depresión. de cómo nada le servía y todo había perdido el sentido. estaba considerada como una de las mejores escritoras y no pasaba nada. tenía amor y no pasaba nada. la depresión es la nada y después solo negrura y silencio. La medicina funciona y también muchas otras cosas que más que químicas son alquímicas. Al lado del abismo también nace una raíz que nos sostiene, que si a pesar de todo hay que caer nos amortigua... . Piedad Bonnet relata en #loquenotienenombre la enfermedad que empujó al suicidio a su hijo Daniel. A veces no nombramos por miedo a materializar, a dar consistencia, pero sólo cuando llamamos a las cosas por su nombre las podemos reconocer para poder plantarles cara. Apenas usamos un 10% de nuestro cerebro y el resto es un gran desconocido. Puede que las enfermedades mentales se alojen en una parte aún inhóspita para nosotros. La curación o gran parte de ella consiste en aceptar lo que ocurre y salir a buscar ese abrazo que aferra. amor omnia vincit.
Questo é un romanzo duro, reale. Almudena Sánchez parla della sua malattia: la depressione. Lo fa partendo dagli albori, dal momento in cui ha toccato per la prima volta ció che la controllerá per molto tempo. É stata una scelta ben pensata quella di cominciare questo libro in un momento in cui avevo bisogno di non sentirmi sola. Non é una lettura facile. Credo sia poco comprensibile per coloro che non sono soliti provare stati d'animo riconducibili al disturbo dell'umore in questione. Ho trovato l'esplicitazione di pensieri caratterizzanti la mente di chi soffre. Ho trovato la volontá, seppur scostante, di uscirne fuori. Ho ritrovato i pregiudizi nei confronti degli psicofarmaci e lo sguardo curioso di chi guarda tutto da fuori. Non do, peró, piú di 3.5 ⭐️.
La voce di Almudena Sánchez è davvero sagace e tagliente, diverse volte mi sono trovata a ridere fra me e me durante la lettura. Ho condiviso anche il punto di vista della scrittrice / protagonista nella maggior parte dei capitoli del manoscritto, percendo una certe sorellanza nel modo in cui determinati eventi venivamo affrontati.
MA, ed è un grande ma, raggiunto metà del libro mi sembrava di essere già arrivata alla fine. Purtroppo, anche se si tratta di un diario e non di un romanzo, non ho potuto fare a meno di desiderare un cambiamento, un avvenimento.
Questo è un libro da aprire ogni tanto, leggerne una parte e continuare così, a mio avviso. Una condivisione e non una storia.
"Los libros son mi antibiótico y mi democracia". Fármaco es un relato visceral sobre la depresión, que cuenta sin tapujos lo brutal y devastadora que es esta enfermedad. Un viaje al dolor más profundo que, sin embargo, también está lleno de esperanza. La depresión es desgarradora, te hace añicos, te deja completamente vulnerable, en medio de un oscuro vacío. Merecemos hablar de las enfermedades mentales al igual que lo hacemos de las físicas: sin tapujos, sin vergüenza, sin juicio alguno.
Primer contacto con la autora y no puedo describir lo que este libro ha causado en mí, ha llegado a mi persona como agua de mayo, abrazándome, acompañándome y siendo puramente maravilloso en cada aspecto a destacar. Almudena, escribe de una forma que te hace sentir cada palabra, y hace que no puedas soltar el libro hasta devorarlo por completo. Sencillamente maravillosa está lectura. La recomiendo a las personas que estén pasando una enfermedad tan poco visible como la depresión, y también a toda persona que no la tenga para poder entender de qué se trata y empatizar con quién la sufra.
Me ha parecido un libro con frases geniales aquí y allá, pero para mi gusto se recrea mucho en los juegos formales de la escritura y a veces el texto pierde el sentido. Como que le falta hilvanar un poco una idea con otra en vez de presentar todo de forma tan abrupta. Aún así: me gusta cómo habla sin tapujos de la incapacidad y hasta las ganas de morir a las que puede llevar una depresión. Me gusta la importancia que da a comprender la propia infancia a la hora de superar una depresión. Me gusta que rebata los múltiples prejuicios hacia este trastorno: que caer en él no es "tener cuento", no es "ser poco espabilado" y otras sandeces asimiladas al pensamiento social general (por suerte, cada vez menos). Que abogue por que los seres humanos nos permitamos ser frágiles en este mundo doloroso, sin que eso tenga que significar debilidad. Y me gusta que naturalice sin tabúes el uso de los fármacos como empujón para salir a la superficie.
"Me estoy curando y no tengo cicatriz para demostrar que he pasado por algo atroz."
"Virginia Woolf nos defiende a nosotros, enfermos depresivos. Es hora de que la fragilidad salga al escenario. Adiós a los machotes y al sacrificio femenino ilimitado. Que la blandura, el resbalón, el desgarro delicado aparezcan en los libros. Sin tanto golpe que nos doble. Sin vanidad y venganza orgullosa: llorar cinco lagrimones gordos que nos pesen en la cara, igual que cuando éramos niños. Qué Sísifo descanse, que se destense, que la piedra le chafe y descanse. Haya paz. Es de justicia humana que el tropiezo triunfe. (...)"
No sé, creo que esperaba más. Es uno de esos libros que una escoge sabiendo que va a identificarse, pero aunque comparto muchas vivencias con la autora, no logré conectar realmente. Cae mucho en lugares comunes, y quizás buscaba leer algo un poco más profundo. Agradezco la frontalidad pero le doy 3/5.
me ha gustado, pero sin más. me gusta como escribe la autora pero al final se me ha hecho bastante pesado. hay momentos en los q he conectado con como trata la depresión y esas cosillas, pero se queda muy en lo superficial. (para mi gusto)
Le sumo un punto porque lo sentí sincero, poco pretencioso. Pero al ser tan catártico se me hizo medio pesado. Las partes que más me gustaron son las que narra escenas y corta un poco con la neurosis, eso le da aire.