"Aquí todos estamos muertos, y usted acaba de llegar para acompañarnos hasta que el tiempo se acabe... Pero no se preocupe; mejor camine un rato por el pueblo. Consígase una chamaca y no le haga feos a la comida que le prepare."
En un cruce de veredas durante la faena diaria, al volver a casa en medio de la penumbra, o en el viaje de ida hacia el Mictlán, los personajes de estos cuentos enfrentan el escarnio de nahua les, fantasmas, brujos y otros seres que se ocultan tras la forma de elegantes fuereños y jóvenes hermosas. Estos aliados de la Muerte y del Diablo, nacidos de añejas tragedias o rencores incurables, andan sueltos por el pueblo, haciendo de las suyas para terror y espanto de los que se topan con ellos.
Catorce relatos entrelazados que abrevan de la tradición oral indígena para ofrecer una visión renovada y mordaz de algunas leyendas mexicanas.
Escritor, periodista, editor, profesor e investigador universitario. Ha publicado más de 30 libros sobre historia, política, divulgación de la ciencia, reportaje y narrativa. Como periodista ha colaborado en El Nacional, unomásuno y La Jornada. Entre sus novelas destacan La derrota de Dios y Lobo cimarrón, de sus cuentarios le gusta Rumor de luz, y sus ensayos predilectos son Miedo absoluto y los que ha publicado sobre la comida y el arte mexicano. También ha incursionado en la literatura juvenil.
México es un país tan grande, con una cultura interminable, que conocerla en su totalidad es casi imposible. A excepción de las leyendas bien conocidas –"La llorona" o "El Charro Negro"–, el folklore de cuentos de terror nacionales se maneja de acuerdo a la región geográfica o el contexto cultural y familiar en el que uno vive. José Luis Trueba Lara, consciente de eso, reúnele en Aquí Todos Estamos Muertos catorce cuentos populares que son novedosos pero, más importante, se han transmitido a través de la tradición oral y las fuentes de investigación. Los elementos de terror esenciales se encuentran en sus páginas –aparecidos, diablos, espectros que buscan a sus hijos perdidos–, pero también conviven con aquellos rasgos culturales característicos de México –la música, las artesanías, la gastronomía, la familia, la naturaleza, incluso los negativos como el alcohol y los amores pasionales.
Lo fuerte de los catorce relatos en esta antología es la manera en que son narrados: de manera sencilla, como si uno estuviera hablando frente a frente con el narrador. Trueba Lara rescata aquella cultura oral muy propia del continente americano, entremezclada con la jerga popular del mexicano. Es así como todos los cuentos se desarrollan en un microuniverso que resulta ser el reflejo del México más puro: aquel que está fuera de las grandes ciudades.
Un buen trabajo, entretenido y que permite conocer más sobre aquellos seres que comen almas, engatusan al ingenuo y habitan en el imaginario de nuestro país.
Usualmente no me gusta cuando los autores ponen al final un epílogo para describir por qué razón han escrito algo, sin embargo las razones y bibliografía que José Luis Trueva coloca al final enriquece a los relatos, les dio esencia.
Entonces, cada relato es una muestra cómica, interesante y descriptiva de cómo se ve la muerte en los distintos pueblos de México; por ello este libro no es para cualquiera, es para aquellos que gusten de la mezcla de costumbres prehispánicas y religión católica que conforma parte de la cultura mexicana, aquellos que no sean aprensivos con las reglas gramaticales y aprecien el uso de la lengua/lenguaje cotidiano.
Porque algo que me parece muy bello es que la remembranza, uso del recurso de la memoria y bibliografía para crear cada uno de estos cuentos es poner al alcance de los lectores aquellos libros de investigación que se quedan en los museos, en las bibliotecas o sobre las mesas de café sin que sus páginas sean leídas y las leyendas de mexicanas se queden estáticas.
Una hermosa forma de llevarnos a ese pais que muchas veces olvidamos, a través de cuentos escritos de manera sencilla y cautivadora. El autor nos transporta a los mitos y leyendas de nuestro México supersticioso, a ese México que mantiene una relación extraña de amor y odio con la muerte y al mismo tiempo con lo que entiende por maldad. Lectura amena, que en momentos hace que se te enchine la piel.
Muy buen compendio de cuentos mexicanos tomados de la tradición oral, ambientados en diferentes regiones de México y con un lenguaje rústico y típico de las regiones. Solo queda pensar cuantos cuentos más se podrían hacer con los cientos y cientos de leyendas que existen a lo largo y ancho de México. Sin duda, muy recomendable especialmente para estas fechas de día de muertos.
"La Muerte no detiene el amores, pues ella sabe que, sin cariño, todos se sea hasta que se convierten en las polvaredas que se meten en los ojos para sacarnos las lágrimas. Por eso mismo hay unos que vuelven, y otros que ya nunca regresan. Y a veces, las querencias de los fríos son más calientes que los pleitos de los vivos."
Me encantó la forma en que José Luis Trueba Lara le dió una revolcada a las leyendas mexicanas. Utilizó las palabras correctas para sacarme varios sustos. Cuatro de los relatos no me convencieron pero el resto y mayoría son buenísimos.
Me encanto. De mis mejores lecturas de este año. Me encanta como se retoman varias leyendas de la tradición oral prehispánica de México y se reescriben. Además, me fascina el todo del narrador, como trata al lector como su "compadre".