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Náufragos españoles en tierra maya. Reconstrucción del inicio de la invasión

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Luis Barjau narra la historia de los dos primeros españoles que entraron en contacto con la cultura maya: Jerónimo de Aguilar y Gonzalo Guerrero. Únicos sobrevivientes de un naufragio ocurrido en 1511, ambos recorrieron caminos distintos para sobrevivir en el mundo maya, cada uno con implicaciones de enorme trascendencia para el futuro de todo el continente. Luis Barjau reconstruye cómo uno de ellos se aferró a su religión y buscó la manera de evangelizar a los indígenas sirviendo como traductor para Hernán Cortés, mientras que el otro abrazó la civilización maya y comenzó un proceso de aculturación que dio origen al mestizaje.

160 pages, Paperback

First published August 1, 2011

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Luis Barjau

21 books2 followers

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Profile Image for Ana Flores.
Author 5 books33 followers
December 9, 2025
¿Quiénes fueron los primeros europeos en poner pie en el continente americano? ¿Quiénes y cuándo llegaron los primeros de ellos al Mayab? ¿Qué sucedió con las primeras exploraciones antes del desembarco de Cortés y sus huestes en 1519?

Entre los primeros asentamientos europeos permanentes en Santo Domingo y la llegada de la tropa de Cortés a tierras mayas hay casi una treintena de años, toda una generación de peninsulares que invadieron y se apropiaron de varias islas del Caribe esclavizando y al final exterminando a la población autóctona, razón por la cual se volvieron necesarios nuevos viajes de exploración hacia la tierra que ya sabían estaba más al occidente, siempre en busca de más esclavos.

La navegación era difícil, sin embargo, y el riesgo alto, dado que no era posible todavía enviar una gran flota hacia lo desconocido, y de ahí que los pocos intentos resultaran en nada más que contactos breves y no muy amigables con los mayas de Cozumel y el Mayab, produciéndose en cambio algunos naufragios que arrastraron a unos pocos españoles a tierra firme, con variados resultados.

Es posible incluso que haya habido más náufragos de los hasta la fecha reportados, que acabaron sus días quizá sacrificados sin que nadie se acuerde de ellos, pero eso aparte, este libro se concentra en los dos náufragos más famosos de la Conquista: Jerónimo de Aguilar y Gonzalo Guerrero, representante cada uno de una forma distinta de interacción con el Nuevo Mundo y sus gentes, y que resultan tanto héroes como villanos, de acuerdo a quién se le pregunte sobre ellos.

Jerónimo de Aguilar, el ex seminarista que gracias a su sumisión y el aferrarse a su fe y principios religiosos consiguió sobrevivir ocho años entre gentes del todo extrañas y no pocas veces agresivas, antes de ser al fin rescatado por la tropa de Cortés y convertirse en pieza clave de su comunicación con los indígenas, dado que aprendió a hablar maya y un poco sus costumbres.

Y Gonzalo Guerrero, el habilidoso marinero de Palos que, gracias a su talento y habilidades prácticas, se ganó poco a poco la confianza del jefe maya en cuyas manos cayó, a tal grado que se fue integrando a la comunidad y acabó con el tiempo casándose con Ixpilotzama, hija del jefe maya, con quien tuvo a los primeros mestizos que hubo en el continente.

Es altamente probable, como lo deja ver este libro, que la conversión de Gonzalo Guerrero no fuera tan drástica ni mucho menos tan romantizada como un poco nos lo han hecho creer, pues sin duda obedeció sobre todo a las circunstancias propias en las que se hallaba, con no pocas dudas y hasta arrepentimientos, sobre todo al enterarse de que una flota importante de sus coterráneos había al fin desembarcado en el continente y podía ser rescatado.

En todo caso, el punto es que, con dudas o sin ellas, al final decidió quedarse con su familia adoptiva maya, le dijo adiós a su antigua vida y acabó incluso peleando en contra de los invasores en los ejércitos mayas, muriendo como muchos de ellos en la batalla.

Demonizado por unos y enaltecido por otros, como lo es el mismo Cortés, Gonzalo Guerrero se ha convertido en el símbolo mismo de la integración y el mestizaje que, a la postre, acabaron conformando el México moderno, con su pasado indígena milenario y la hibridación forzosa con el conquistador blanco que derivaron en un particular sincretismo, bueno o malo, poco importa, pues sólo es lo que es.
Profile Image for Teresa Carreón Granados.
198 reviews
October 13, 2023
Leyendo la solapa de la portada del libro “Náufragos españoles en tierra maya. Reconstrucción del inicio de la invasión” se lee lo siguiente acerca de su autor: ‘Luis Barjau (Tabasco 1943) es un prolífico literato, investigador y académico. Maestro en etnología por la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH).’
Al maestro Barjau lo conocí durante la pandemia, cuando me dediqué a escuchar diversos programas en Radio INAH y en diferentes ocasiones lo entrevistaron cautivándome su sabiduría por ejemplo, de Malitzin y me ayudó a mirarla con otros ojos de la mujer traidora que, enamorada de Cortés, “entregó”a los españoles el llamado imperio azteca. Toda esa aseveración, comprendí después, estaba llena de errores. Y el maestro Barjau proveyó información que no había considerado.
Como lo hace nuevamente en este fantástico libro en el que se centra en dos personajes que fueron los iniciadores de la llegada de los de Castilla: Jerónimo de Aguilar y Gonzalo Guerrero.
Fueron los mayas, los primeros en presenciar la navegación muy cerca de sus costas de Cabo Catoche (ahora Tulum) de naves extrañas y ver encallar un naufragio del que sobrevivirían solo dos sujetos, que a la postre, serían reconocidos a lo largo de la historia.
“Uno, Aguilar, conservó sus costumbres aun a costa de la esclavitud, con la convicción de evangelizar a los nativos, la decisión esperanzadora de dominar todo el ámbito recién descubierto.El otro, Guerrero, se integró por completo a una de las culturas mesoamericanas, dio pie al fenómeno del mestizaje, peleó incluso contra los suyos.”p.54
Para contar esta parte de la historia de la invasión, Barjau describe la situación que guardaba la estancia de españoles en las Antillas, del mismo modo que narra cómo era la vida de los pueblos mayas al atestiguar el naufragio de la embarcación española y proceder a la captura por diferentes pueblos de los náufragos peninsulares sobrevivientes. Así, Barjau cuenta la historia que siguieron ambos fuereños, volviéndose esclavos, uno de un pueblo al norte de la península que ahora conocemos como yucateca, el otro, viviendo como esclavo y posteriormente como aguerrido combatiente de las guerras emprendidas por su señor cerca de lo que hoy conocemos como Chetumal.
El autor revisa los tres viajes a mesoamérica que llevaron a cabo en diferentes momentos Francisco Hernández de Córdoba, Juan de Grijalba y Hernán Cortés para contar el encuentro posterior de el último con los náufragos.
Y es que, en toda esta historia (como en toda la historia de la humanidad) se cuenta con múltiples leyendas y mitos volviendo héroes a unos y villanos a otros, sin que realmente tengan que ser merecedores de tales títulos, solo que el contexto en el que llevaron a cabo sus vidas, los hizo comportarse del modo que lo hicieron, dando la oportunidad a personajes que quizá, nunca los conocieron, de difundir historias que nunca atestiguaron. “El pasado prehispánico sin escritura alfabética hasta que llegaron los españoles, quienes narraron a su modo, quedó en el olvido por espacio de siglos...” p. 127
A lo largo del libro se hace mención de Fray San Buenaventura, franciscano que afirmaba haber tenido un documento escrito por el propio Guerrero, sin que exista constancia de tal documento.
“La historia de Gonzalo Guerrero viene a cuento en primer término porque recuerda una de las formas de interrelación de españoles e indígenas, y porque la descendencia del náufrago efectivamente inaugura la tradición de mestizaje que imperaría después del contacto en todo el país.”p. 129
Así pues, el que Gonzalo Guerrero no haya regresado con Hernán Cortés cuando este así se lo requirió, ha tenido infinidad de interpretaciones y múltiples críticas arguyendo que “observaron en Guerrero una escuálida fe cristiana y proclividad hacia el mal. Y en el consenso español prosperó la leyenda negra del traidor.” p. 131
Pero la verdad es que Gonzalo Guerrero, figura principal y fundacional se instaló “en un mundo donde se podían realizar libremente los actos que prohibía férreamente la moral inquisitorial, medieval, de las provincias españolas del siglo XVI.(Acomodándose) en la cumbre de una sociedad y de una cultura extraña con una religiosidad muy lejana a la cristiana, al pertenecer a la casa del halach uinic de un gran reino maya.”p. 132
Profile Image for Roberto Treviño Iturbide.
147 reviews11 followers
May 9, 2021
Libro sumamente interesante en el que Barjau explora la historia de Jerónimo de Aguilar y Gonzalo Guerrero, este último fuera quien comenzó con el mestizaje en México al integrarse a la cultura maya. Jerónimo de Aguilar, en cambio, fungió como el principal traductor para Hernán Cortés durante la conquista; él traducía del español al maya y Malintzin traducía del maya al náhuatl. Recomiendo ampliamente esta lectura.
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