Hace ya muchos años que Orlando se marchó de su aldea natal, perdida en la campiña italiana. Ahora, su carrera de pintor, al igual que el resto de su vida, se encuentra en una especie de letargo, un leve extravío que pretende encauzar volviendo a los paisajes de su niñez: allí descubrirá que la vieja casona rosa de su maestra está en venta y la compra sin saber muy bien por qué. Sin embargo, como se anticipa ya desde el título, la casa no será un elemento pasivo en esta historia: comienzan a suceder algunos fenómenos insólitos que le desvelan rastros ocultos y le harán creer que tal vez haya sido la casa quien en realidad lo ha elegido a él.
En este viaje al pasado, en el que nuestro protagonista se sumerge para encontrar el sentido de su presente, el suspense y la melancolía se alían inesperadamente para alumbrar una bella novela intimista salpicada de atardeceres luminosos, huertos y flores. Laura Mancinelli realiza un hermoso ejercicio de introspección cuyo hilo conductor es una de las preguntas que han asediado al hombre desde siempre: ¿por qué hacemos lo que hacemos?, ¿cuál es el sentido de ciertas decisiones? Con humor e ironía, la autora nos muestra que a veces los mayores misterios de la existencia ocurren a plena luz del día y, trenzando delicadamente la poesía de lo maravilloso cotidiano con la memoria, nos enseña a ver los lazos secretos que nos unen a los lugares y las cosas.
Mancinelli teje con sutileza una trama de misterio trufada de idílicas estampas del campo italiano en un texto que rezuma calma y ternura, pero atravesado por un impulso decididamente vitalista: «Si la muerte corta un hilo, hay que anudar otro, y la vida misma te sugiere cómo hacerlo».
Laura Mancinelli (Udine, 18 dicembre 1933 – Torino, 7 luglio 2016) è stata una germanista, medievista e scrittrice italiana. Docente universitaria, traduttrice e autrice di romanzi storici, si è laureata nel 1956 in lettere moderne all'Università di Torino, con una tesi in letteratura tedesca.
Que elegante y exquisita lectura, de estos libros que escoges al azar y te encuentras con páginas que son como regalos para todos los sentidos, no te relata una gran historia ¿o tal vez si? Porque Abarca y engloba tantas crónicas desbordantes de una intensa riqueza, que gran cantidad de emociones a pesar de la brevedad del relato.
Un relato tranquilo, simpático y reposado, con muchas casualidades o tal vez no son casualidades y todo lo que pasa es simplemente magia.
Ante todo es una novela rebosante de recuerdos de la niñez, de emociones del presente al recordar tiempos pasados, pero también de sentimientos presentes y sensaciones nuevas totalmente desconocidas para Orlando.
Todo comienza cuando Orlando visita el pueblo de su nacimiento y sin saber cómo se da cuenta de que adquiere la casa de su querida y añorada maestra, los recuerdos comienzan a pasearse por su mente, su primera lectura, que por cierto fue Pinocho, afloran numerosas anécdotas del colegio en la que la maestra ocupara la mayor parte del espacio.
En la casa también suceden fenómenos extraños, ya que compro la casa con la única condición, dejar residir a la viuda del hermano de la maestra en el ala izquierda del caserón hasta su muerte, la señora ya bastante mayor se dedica a dar golpes a puertas y cajones a horas muy tardías del anochecer, por otra parte la casa parece enfadarse ante algunas visitas, las cueles salen despavoridas si intención de volver, en definitiva es una casa con mucho carácter.
También tenemos como segundo actor principal al peque Seppe que aparece en un árbol, en una muy peculiar anécdota, de ahí surgirá una gran amistad y cariño entre Orlando y el niño.
Orlando descubrirá muchos secretos de la maestra que ignoraba, el relato en ningún momento dejo de asombrarme, me llamaron muchos la atención los títulos de cada capítulo.
Decir que se nombra en numerosas ocasiones al otoño, que por cierto en mi estación preferida, como dice este libro que el año debería empezar en esa estación, siempre suelo decir que el otoño es la estación que lo devuelve todo a su sitio, donde debe estar.
Por supuesto es un libro que habla de libros, no falta el arte en forma de música, de comida, de pintura, en definitiva en forma de vida, ¿Es que acaso vivir no es el mayor símbolo de arte?
Las plantas y las flores son el decorado principal de esta lectura, los actores principales son los recuerdos, las emociones y sentimientos son los grandes protagonistas.
Una lectura que me resultó muy simpática, relatada con una prosa exquisita, colmada de una delicada elegancia, con notas musicales ligeramente dulces y con un gran aroma a nostalgia de la niñez.
Posdata: Pero nunca olvidéis que la historia que cuenta un libro no siempre es igual.
Extractos del libro:
¿Es posible, entonces, renunciar a la persona amada por su bien?
Como si se pudiese comprender todo lo que ocurre. . Sobre todo, comprender nuestra propia razón, que quiere ir siempre por el mismo camino, como un cacharro teledirigido.
Dirigía sus ojos igual que se mira a un imputado.
Siempre hay una razón para todo.
Con cada frase las rasgaduras se hacían más frecuentes hasta que, por fin, la luz se imponía sobre el fondo oscuro, cada vez más deslumbrante, invadiendo todo el espacio con su radiante consistencia.
La música enmudeció de repente. Fue como el callar de un delirio.
Esto es mi vida: un cristal salpicado por la lluvia.
El año comenzaba en otoño. Una costumbre que se remontaba al tiempo de la escuela, cuando la larga pausa veraniega marcaba un intervalo entre un ciclo y otro de la vida. Después, en octubre, la vida empezaba de nuevo.
Orlando è nato lì, in quel piccolo paese fra il Piemonte e la Liguria. Ricorda la sua maestra quando gli diceva: “Laggiù c’è il mare”. E a lui pareva di vederla quella immensa pianura liquida. Quanto amava la sua maestra! Quanti pomeriggi aveva trascorso a casa sua! Il tempo cancella molto. Ma non tutto. Ora, Orlando il pittore, vive in città. Un giorno torna al paese e compera una casa. La casa rosa che fu della sua adorata maestra. Da molto tempo non dipinge. Chissà che la nuova casa possa, in qualche modo, rinnovare il suo estro. Il cavalletto aperto sotto il portico, la valigia ancora da disfare. Un vecchio rosaio dal tronco tormentato da raccontare sulla tela. E poi… Pare che nulla accada per caso. Nemmeno l’arrampicata sul tiglio di Seppe. Che a ben guardarlo ha negli occhi una dolcezza antica.
“…se la morte spezza un filo, bisogna annodarne un altro, ed è la vita a suggerire come…”
Bello. Ci sono ironia, sentimento, mistero e poesia. Un modo di narrare che si fa immagine, suono, profumo. Di quei libri che apri come una porta oltre la quale si schiude un mondo nuovo. E quando la riaccosti, nel tuo immaginario continua l’avventura.
Andante, non avvincente ma ammaliante. Delicato e poetico al punto giusto. I racconti della Mancinelli ambientati nel medioevo mi hanno sempre dato soddisfazione, e ora posso dire altrettanto di questo che ha un'ambientazione più contemporanea. Come nel romanzo di Maldini c'è una casa, al centro della storia, che deve rappresentare un tempo, oltre che un luogo, per una svolta nella vita del protagonista. Solo che qui la casa si fa più partecipe degli eventi, è una parte in causa assolutamente attiva: questa particolarità può essere vista in chiave semplicemente poetica, oppure può essere vista come un'allegoria della vita, del fato che attende ogni uomo.
Il racconto nel suo complesso trasmette un senso di dolce malinconia, è cosparso di accesi tramonti, vegetazione campestre e dell'orto che al pari della casa sembra quasi dialogare con i protagonisti; l'ho letto quasi tutto d'un fiato da stare qui nel mio cortile, e devo ammettere che quando alzavo gli occhi dalle pagine per guardarmi intorno, questa specie di orto vecchio stampo (in dialetto si dice "la pèca") mi è apparso in una luce un po' diversa. E in ogni caso è bello pensare ad una casa come ad un essere vivente: non proprio una persona dotata di volontà e sentimenti, ma piuttosto una specie di vegetale, una sorta di spugna che assorbe tutto quello che le passa dentro o attorno o accanto: "Certo, quella non è una casa qualsiasi. E' una casa in cui si è molto sofferto. E in cui qualcuno ha molto amato. […] E l'amore non è stato compensato dalla gioia, come dovrebbe essere. Quella casa esige un risarcimento."
La casa del tiempo nos lleva a una casa bañada por el recuerdo de la infancia del protagonista de este libro. Contada de manera sencilla, Laura Mancinelli nos deleita con sus descripciones sobre atardeceres y paisajes preciosos. Orlando rememora su vida de niño junto a la profesora del pueblo. Una bonita historia con un toque de “fantasía” que lo hace un tanto especial. ⭐️⭐️⭐️💫
Orlando se fue de su aldea en la campiña italiana hace mucho. Es pintor, pero su inspiración y su vida están pasando por un mal momento. En los lugares de su infancia cree que encontrará lo que necesita. La casa de la maestra (a quien tanto quiso y que tan bien lo trató) está en venta y él la compra ¿por qué? Ni él lo sabe. ¿Ha elegido él la casa o la casa a él?
Sencilla la historia y sencilla la forma de narrar la con un lenguaje delicado y poético. Una lectura sosegada que nos muestra como se pueden recuperar los recuerdos de la infancia que se creen perdidos a través de los lugares y las cosas. Como, a veces, volver a un lugar donde fuimos felices puede servir de revulsivo para terminar (o empezar) a entendernos y aceptarnos, a nosotros, a nuestro pasado y a esos momentos en los que la felicidad era un lugar o una persona.
Uf, a ver. A esto lo llamo yo “novela bandazos” (quien me conoce sabe que ya he mencionado esto antes y las detesto). Es, básicamente, una novela que al principio puede tener un ápice de interés pero que en el recorrido acaba convirtiéndose en un texto que, como su nombre indica, va dando bandazos, pierde la dirección y no da a ninguna parte. Y eso ha sido La casa del tiempo.
A pesar de que me lo recomendó mi librera, no he conseguido conectar con el, tan sencilla, simple y escrita tan llanamente esta historia que no me ha dicho nada.
Luego de muchos años de ausencia, Orlando regresa a su pueblo natal, en la campiña italiana, y termina comprando la casa que había sido de su maestra. Su regreso al primer lugar de pertenencia pone en evidencia la pausa en la que está su vida y su carrera como pintor. En el trabajo que le demandará aquella casa donde pasó las tardes de su infancia, Orlando recuperará partes suyas y podrá al fin, saber qué pasó con la maestra luego de que él abandonara el pueblo para seguir con sus estudios. La historia de esta mujer, solitaria y dolorosa, parece haberse anclado entre esas cuatro paredes y algo que viene desde lo más profundo parece empeñado en rechazar a todos aquellos que quieren instalarse allí con Orlando: amigos, familia, compañeras, todos huyen asustados. Acompañado por Plácido, el genial cocinero de la fonda del pueblo, Orlando deberá entonces reacondicionar una casa, resembrar un huerto, descubrir el pasado y lo que le ha dejado, tomar de nuevo los pinceles, recomponer lazos y crear nuevos y establecerse a sí mismo como su propia compañía… La autora parte de la gestión de los vínculos para dejarnos una pregunta que cada uno responderá a su modo: ¿por qué hacemos las cosas que hacemos? Una novela bellísima que se lee de un tirón pero que va agregando capas y más capas de profundidad a la lectura conforme pasan los días.
Este libro es una auténtica joya! Se trata de uno de esos libros en los que sus páginas te hacen viajar, en este caso viajamos a ese precioso país que es Italia. La historia es sencilla, pero perfectamente narrada, y con un estilo cercano y amable con un lector que sólo tiene que preocuparse de disfrutar de una historia que habla de sentimientos que todos conocemos. En definitiva un libro muy recomendable! Obviamente me es muy difícil imaginar lo qué pasará cuando lleguemos a Diciembre, y nos encontremos pensando en las mejores lecturas realizadas en este 2021, pero sí que estoy seguro de que este libro de Laura Mancinelli estará entre esas mejores lecturas.
Me gustó mucho el estilo de la autora, tiene fragmentos muy evocadores: las descripciones del pueblo y sus alrededores, los recuerdos de Orlando, el otoño, la niebla... Pero el final me pareció decepcionante, para mí el libro queda totalmente incompleto.
"Durante el viaje se distrajo viendo el danzar de la niebla formando unos densos cúmulos deshilachados que descubrían, durante unos instantes, el rojo de los cerezos otoñales, el amarillo de los álamos, la áurea desnudez de las ramas sin hojas de los caquis."
"Colocó en el caballete un lienzo nuevo para pintar el frío, el lento despertar de la vida en aquella mañana de octubre sin cielo."