En 1982, tras la guerra entre Argentina y Gran Bretaña por las islas Malvinas, el ejército inglés ordenó al oficial Cardozo que identificara a los soldados argentinos fallecidos en ese territorio y diseñara un cementerio para albergarlos.
Los resultados de su trabajo llegaron al gobierno argentino, que no los hizo públicos ni los dio a conocer a los familiares de los caídos, de modo que estos permanecieron sin identificar.
Este libro narra los esfuerzos, exitosos y recientes, por restituir una memoria opacada por la inacción institucional, el orgullo nacionalista y la sombra de la dictadura.
Leila Guerriero is an Argentinian journalist. She began her career in 1991, as an editor with the magazine Página/30, part of the Argentine newspaper Página/12. Since then her texts have appeared in various publications across Latin America and Europe: La Nación and Rolling Stone, in Argentina; El País, Altaïr and Jot Down, in Spain; Piauí, in Brazil; Leopard, in Mexico; L’Internazionale, in Italy, among others. She is the author of many books, including Los suicidas del fin del mundo (Tusquets, 2004); Frutos extraños (2009, Aguilar, Alfaguara); Una historia sencilla (2013, Anagram); and La Otra Guerra (2021, Anagram). She has received the CEMEX + FNPI New Journalism Award, González-Ruano Prize, Blue Metropolis Grand Prix and Manuel Vázquez Montalbán International Journalism Award. She is the Latin American editor for Gatopardo magazine, and works as a teacher at the Gabo Foundation, founded by Gabriel García Márquez. Her work has been translated into English, French, German, Swedish, Portuguese, Italian and Polish.
Cuando Mercedes Sosa posaba su oído sobre una canción y decidía interpretarla, sabía que estaba grabando su versión definitiva. Algo parecido pasa con Leila Guerriero, cuando decide escribir sobre un tema, deja tierra arrasada, uno sabe que ya no va a leer algo mejor sobre eso. Y este libro es otro ejemplo de esta maestra de la crónica.
En este caso se refiere al trabajo de identificación de los cadáveres argentinos en la guerra de Malvinas. Una historia que tiene de todo, hasta un villano estúpido que usa conceptos complicados, un tal César Trejo y un secuaz de apellido Cisneros.
Es la primera vez que leo uno de estos cuadernos de Anagrama. Tienen la virtud de lo breve. Yo leí de un tirón en una de mis largas caminatas para bajar de peso. Por momentos me sentí leyendo una de las largas notas que Guerriero publica en El País, no sé cómo decidió que esta historia merecía una extensión extra, pero sin dudas fue un acierto.
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Desde el primer párrafo, Leila te introduce de lleno en la historia y ya no podes volver atrás: queres conocer todo lo que ella narra porque nadie, o casi nadie, lo hace mejor que ella.
Brezhnev took Afghanistan. Begin took Beirut. Galtieri took the Union Jack. And Maggie, over lunch one day, Took a cruiser with all hands. Apparently, to make him give it back -“Get your filthy hands off my desert” – Pink Floyd (1983)
Em 1982, nos estertores de um breve mandato (Dezembro de 1981 a Junho de 1982), o presidente da Argentina, Leopoldo Galtieiri, decidiu fazer um “pissing contest” com o líder da Grã-Bretanha que, por sinal, nem pilinha tinha mas compensava a dita “inveja do pénis” freudiana com um pulso de ferro: Margaret Thatcher, Maggie para os inimigos. As ilhas Malvinas/Falkland eram há séculos um pomo de discórdia entre as duas nações e, num assomo de patriotismo condizente com a ditadura que vigorava, a Argentina decidiu invadir as ilhas que estão sob domínio britânico, num conflito que durou dois meses e provocou poucas centenas de baixas entre os ingleses e mais de 600 entre os argentinos, que quando se renderam deixaram os soldados caídos para trás.
La familia Folch supo del fin de la guerra por televisión, y del regreso de los soldados porque se corrió la voz. - Dijeron que volvía ese regimiento -dice Carmen-. Asique llamé a Ana y le dije 'ya están acá.' - Fuimos mi marido, mis hijos, mi papá, mi mamá -dice Ana-. Íbamos haciendo planes para hacer un asado. Llegamos. Empezamos a preguntar por mi hermano. Gritábamos '¡Folch! ¡Folch!' Pero no nos decían nada. Hasta que se acercó un mayor y dijo: 'No lo busque. Él murió en Malvinas.
Leila Guerriero é uma jornalista e escritora de não-ficção argentina que também se dedica à “literatura dos filhos”, como diz Alejandro Zambra, investigando e expondo os horrores da ditadura militar (1976-1983) em que cresceu. A Argentina é hoje um país democrático, mas há ainda vacas sagradas, sendo a Guerra das Malvinas uma delas.
Mientras, desde un cementerio casi solo, los muertos irradiaban muertes que ya eran mucho más largas que sus vidas.
Tennessee Williams cunhou a expressão “bondade de estranhos” que se aplica muitíssimo bem a “La Otra Guerra” em três momentos diferentes. Num primeiro momento, quando a guerra terminou, o Governo inglês incumbiu o oficial Cardozo de construir um cemitério para os 230 soldados argentinos e identificá-los o melhor possível, com descrições físicas e coordenadas para os 120 que não tinham nenhum tipo de identificação. Esses documentos foram entregues ao Governo argentino que nunca informou as famílias enlutadas nem os tornou públicos por motivos nacionalistas e inconcebíveis à luz do bom senso: enquanto houver um argentino nas ilhas, elas continuarão a ser território nacional. Só em 2008, por um acaso, Julío Aro, ex-combatente e fundador de uma associação de stress pós-traumático, soube através de Cardozo da existência dessa documentação e, juntamente com a jornalista Gabriela Cociffi, que cobrira a guerra aos 23 anos, e o presidente do Equipo Argentino de Antropologia Forense iniciaram “uma outra guerra” para exumar os cadáveres, pressionando a Presidente Cristina Kirchner e as mães dos desaparecidos que, ao contrário da mães da Plaza de Mayo, nunca se tinham feito ouvir, por ignorância e por manipulação.
Decían que iba a ser un Carnaval de huesos. Para nosotros eran todos héroes y no necesitábamos saber donde estaba cada uno.
É neste segundo momento, em 2012, que é contactado Roger Waters, ex-vocalista dos Pink Floyd, cujo pai combateu na Segunda Guerra Mundial e permanece enterrado em local incerto em Itália. Bastaram-lhe três dias para desbloquear a situação com a Presidente Kirchner que, então, deu início ao processo de recolha de ADN junto das famílias, que se estendeu até 2018. Nessa altura, entra em cena também um benemérito, Eduardo Eurnekian, detentor de uma das maiores fortunas da Argentina que, depois de renovar o cemitério de Darwin e ter erigido um memorial, fretou vários voos para lá levar as famílias, visto que cada passagem seria equivalente a uma viagem Buenos Aires-Madrid e o Estado nunca se disponibilizou a fazê-lo.
—¿Cuando llegaste allá lo sentiste como una tierra propia? —El golpe fue sentirla ajena.
Remexendo num assunto que o discurso oficial preferia ver enterrado, Leila Guerriero traz-nos um breve mas contundente trabalho de investigação de uma situação que a mim me indigna por ser universal e intemporal: a falta de respeito pelas pessoas que foram carne para canhão e pelas suas famílias órfãs em nome de um hipernacionalismo bacoco.
Yo supe cómo habia muerto mi hermano 25 años después de la guerra. Yo pensé que esse cementerio estaba vacio. A mí me habían dicho que estaban en una fosa común. Yo sempre creí que él iba a volver.
Nadie podría haber echado luz sobre un hecho histórico tan frustrante e inhumano como Leila. Me quedo con este fragmento que, para mí, resume todo: "A mí me podés decir que tiene petróleo, lo que quieras, pero lo que pensé fue: <¿Por esta mierda Gustavo se murió?>".
La autora argentina Leila Guerriero recupera parte de lo sucedido tras la guerra de Malvinas. Por lo tanto, en este libro, aunque breve, expone el encargo que recibió el oficial Cardozo de parte del ejército inglés. Este oficial diseñó un lugar, para que los soldados argentinos fallecidos, puedan tener descanso. Para ello, los identificó, tomó algunas notas sobre los mismos y los enterró. El gobierno argentino no difundió este hecho ni tampoco se los comunicó a las familias. Además, en esta obra, encontramos datos acerca de las confusiones, los enojos, el dolor, las versiones contradictorias de familiares, ex combatientes, periodistas, militares... pero a su vez, a pesar de lo anterior y gracias a esta lectura, tenemos la posibilidad de recuperar parte de la historia de esta guerra; viendo cómo, tiempo de después, se pudo dar cierre a un duelo.
Crónica periodística rotunda acerca del proceso de exhumación e identificación de los soldados argentinos que aún moran en Las Malvinas. Como de habitual, Guerriero construye desde lo particular, desde lo humano, una historia que puede entenderse como universal: los muertos no descansan ni dejan descansar hasta que se sabe dónde compostan sus restos.
Qué fuerte. Aún no puedo creer que la Guerra de las Malvinas terminó por ahí de 1982 y hubo familiares de soldados muertos que tuvieron que esperar más de tres décadas para saber cómo murió su familiar, identificar su cuerpo y tener una lápida para poder llorarle. MÁS DE TRES DÉCADAS. Qué importante es visibilizar estas historias que nunca serán contadas en el discurso oficial.
Leila profundiza en todo ese después de la guerra que continúa como herida abierta. Hay un presente continuo que tiene que ver con el destrato y con el dolor y con qué pasó con aquellos que se quedaron esperando, incluso sabiendo que sus familiares estaban muertos. Y también con las formas extrañas en las que se manifiesta la reparación.
A que se refiere Leila con el nombre del libro? "La otra guerra" es la que pelearon los familiares de los combatientes caídos en Malvinas. Una batalla para honrar la memoria de los héroes, cerrar etapas y obtener una esencial paz para sus vidas.
El libro detalla de una manera ágil, contundente y llena de datos y diferentes voces el desinterés, destrato y, a veces, hasta mala intención por parte del estado argentino para con los ex combatientes, caídos y sus familiares. Durante años hubo cientos de cuerpos de soldados argentinos sin identificar en Malvinas debido a que el Estado Argentino desestimo el informe y el trabajo de un oficial inglés que se encargo de sepultar y tratar de ordenar los restos.
En este caso Leila se sabe correr del centro de la narración. Sabe que su deber (y logro) es plasmar las diferentes historias, posiciones y visiones sobre esta situación.
No entiendo como este libro todavía no está editado en Argentina (lo traje por Bookdepository). Es un libro necesario. Sus casi cien pequeñas páginas se leen de una sentada. No creo que me haya durado más de tres horas. Conmueve, indigna, concientiza como el buen periodismo y excelente literatura que es.
Este libro aborda una faceta de la guerra de las Malvinas de la que no se suele hablar: qué pasó con los cuerpos de los argentinos que murieron en esos días y por qué ha sido tan complejo identificarlos y llevarlos de regreso con sus familiares. La historia se recompone mediante las voces de quienes han estado en ese proceso, atrapados en la pérdida, en problemas de orden léxico, en la negación, en la burocracia interminable, en la ininteligibilidad. Muy bueno, muy triste, muy bueno.
Leila Guerriero siendo Leila Guerriero. Simplemente de las mejores periodistas de nuestros tiempos. Un alto nivel de profesionalismo en su investigación, dedicación humana y grandísima pluma. La historia está un poco lejos de mis intereses, pero ella hace que cualquier cosa que escriba pueda ser de mi interés.
Leila no falla, y nos trae otro texto de un tema poco presente, pero del que inmediatamente uno se interesa. Pero me deja de mal humor, porque los intereses políticos siempre terminan arruinando un país, o gran parte de. Todo siempre gira en torno al egoísmo, y nunca se terminan de comprometer al 100% en ayudar a los que peor la pasan... en este caso, en familiares que perdieron a sus seres queridos en la Guerra de las Malvinas.
Hay material que indigna, sin importar la bandera ideológica del momento. Más allá de eso, hay también anécdotas de los familiares que te parten el alma. Pero como siempre digo cada vez que se leen textos así: no hay que dejar a un lado estos temas, salgamos de la zona de confort y ganemos consciencia sobre lo que sucede en el país, y en el mundo.
El libro es cortito al ser parte de la colección de cuadernos de Anagrama, pero se lee casi tan rápido como Una Historia Sencilla, otra pequeña gema de Leila :)
Todos los trabajos de investigación que hace Leila son, cuanto menos, excelentes.
Obviamente este libro no es una lectura ligera pero es parte de nuestra historia. Una historia de la que probablemente muchas personas no sepan el verdadero desenlace
Un libro de periodismo/no ficción sobre el caso de recuperación de restos de soldados argentinos muertos en las Islas Malvinas. Al ser un libro tan corto (90 páginas) no quiero destripar nada, así que simplemente decir que me parece un libro genial, muy bien escrito, al nivel de la gran historia que supuso. Es la primera vez que leo algo de Leila Guerriero y me ha flipado.
La manera que tiene esta autora de contar a través de su narración hechos e historias que interpelan me parece fascinante y esta claramente no fue la excepción. Es muy triste y doloroso saber todo lo ocurrido con respecto a aquellos cuerpos pero lo que me parece más terrible e inhumano de la situación es el tiempo que tuvo que pasar para que esta información salga a la luz. Gracias Leila por mostrar una parte de la historia que fue oculta para gran parte de la sociedad (me incluyo) y por contar estos acontecimientos de la forma en la que lo haces
Leí ‘Teoría de la gravedad’ hace unos meses y me encantó el estilo de Leila. Pero este libro me ha sorprendido muchísimo. Sé muy poco sobre Las Malvinas pero esta crónica es todo corazón. Hay un compromiso muy fuerte con la memoria y la historia del país, de reconstruir un conflicto en el que entra en juego el nacionalismo, los intereses del gobierno y de grupos que han intentado controlar las voces de veteranos y familias de fallecidos. Todo suena demasiado cercano incluso desde España. Pero, en lo que Guerriero destaca es en la humanidad, la capacidad de circular entre vidas tan distintas; procesos tan complejos dentro del duelo. Restitución, memoria y dignidad. Yo acabé el libro llorando a moco tendido, pero soy bastante blando así que tampoco es que sea muy revelador esto último. Muy recomendable y todo en menos de 100 páginas. Un libro muy de domingo.
Impresionante y revelador trabajo sobre los cuerpos no identificados de los soldados argentinos caídos en las Malvinas. Como siempre, Leila nunca decepciona.
es durísimo leerlo, pero creo que también necesario. Guerriero muestra, desde la brevedad y el impacto, la crudeza de la Guerra de Malvinas. una época signada por la violencia y el silencio.
"En las cruces de quienes no tenían nombre hizo grabar una leyenda: «Soldado argentino solo conocido por Dios»" Este libro le rinde homenaje a los soldados de Malvinas, una herida que en Argentina, nunca cerró. Cuenta, con el testimonio de familiares de estos soldados, cómo fue el proceso de identificación (que duró muchos más años de los que yo pude haber sospechado nunca), cómo fue darles santa sepultura, y todas las cuestiones políticas relacionadas. Es un libro cortito, pero que cala hondo, que habla de lo importante sin agregar palabras de más, sin mentiras y con una transparencia magnífica. Me quedo con muchos segmentos y oraciones chocantes del libro que, sin duda, invitan a la reflexión y a la defensa de nuestra identidad nacional: "Había gente que te decía: «No, claro, la causa Malvinas, cuestión nacional». Y nosotros estábamos en el medio de una ruta sin guita para la nafta." "—Fuimos con mi marido, mis hijos, mi papá, mi mamá —dice Ana—. Íbamos haciendo planes para hacer un asado. Llegamos. Empezamos a preguntar por mi hermano. Gritábamos: «¡Folch, Folch!». Pero no nos decían nada. Hasta que se acercó un mayor y dijo: «No lo busque. Él murió en Malvinas»." "«Yo no podría hablarles a mis alumnos de nuestros próceres, de Belgrano y San Martín, si dejo a mis compañeros ir solos a defender a la patria»." Devastador, y brutalmente honesto. 5/5 ⭐