Taira es una chica con las cosas claras, sabe lo que quiere y no duda en luchar por conseguirlo. Es divertida y directa, con una personalidad arrolladora.
Nico es un chico escurridizo, es difícil llegar a él porque, si la cosa se complica, su instinto le pide huir. Es atractivo, muy buen chico y con un gran corazón, pero no sabe gestionar bien los problemas.
Taira decide que la relación con su novio de toda la vida ya no va a ninguna parte y toma cartas en el asunto. Pone su vida patas arriba para empezar una nueva etapa en la que tendrá que luchar por sus sueños. Nico se marchó de casa hace muchos años y ahora ha tenido que volver porque no le quedaba más remedio, pero si pudiera preferiría estar en cualquier otro lugar.
Cuando Taira conoce a Nico saltan chispas entre ellos, ambos tienen una conexión palpable que se niegan a aceptar. La historia está contada por los dos, que nos harán reír y sufrir con ellos, que nos enamorarán y nos sacarán de nuestras casillas alguna que otra vez.
Los protagonistas me han enamorado, he conectado muy bien con ellos y, para mí, eso es muy importante. En cuanto a los secundarios, quiero destacar a Alma, me ha encantado porque es una amiga sincera y muy alocada, que da un punto muy divertido a la lectura.
Es una historia sencilla, fresca, ágil y adictiva, con momentos muy divertidos y otros más emotivos, una historia de la que he disfrutado mucho con todas sus idas y venidas. Lo único que me hubiera gustado sería un poquito más de profundidad en el desarrollo del porqué de la actitud de Nico, aunque lo he entendido todo perfectamente me ha faltado ahondar un poco más.
En definitiva, una historia que me atrapó desde la primera página y me la leí de una sentada, porque la pluma de la autora engancha y pasan las páginas casi sin darte cuenta.
Y por último, quiero añadir que le tengo ganazas a la historia de Alma, ¡espero que llegue prontito!