Un repaso a la historia de la ciudad de Sevilla en la que se perfilan los rasgos más significativos de sus personajes y de su urbanismo, tratado de una manera amena y rigurosa.
Interesantísimo y ameno repaso a la historia de mi ciudad. Cómo se nota que prácticamente ningún alcalde democrático que ha gobernado Sevilla lo ha leído en su vida. Manda narices. La única pega es lo poco que sale el Betis y que ni se mencione al Parque Alcosa
Leí un librito titulado ‘Historia breve de Sevilla’, escrito por Rafael Sánchez Mantero. Esta vez, no es una obra de ficción, sino un relato sobre hechos que realmente ocurrieron. Aunque el contenido trataba de una historia cronológica que correspondía casi a la de toda España, creo que vale la pena contarte algunos hechos seleccionados que me parecieron notables.
La ciudad de Sevilla se desarrolló originalmente en una zona pantanosa, pero fértil, al lado del río Guadalquivir, donde la edificación de las casas requería un número de palos en el suelo. Por ello, se dice que el asentamiento fue nombrado Híspalis (isla de palos). Por la presencia de recursos minerales, hubo colonizaciones de otros países del Mediterráneo por parte de los fenicios, los griegos y los cartagineses, lo que llevó el sitio a la prosperidad. A través del río Guadalquivir, los barcos de comercio podían llegar hasta la ciudad desde el mar, pero ir más lejos era imposible debido a la escasa profundidad del río. Después de algunos siglos, los romanos, habiendo conquistado la región, la llamaron Bética, con Híspalis como capital. La urbe constituyó el primer puesto de Julio César, por lo que tuvo un gran afecto por la ciudad, hasta el punto de convertir a los sevillanos en ciudadanos romanos. Como la economía crecía con la producción de aceite, trigo, plata y oro, se desarrolló una aristocracia de terratenientes, lo que nunca cambiaría. En Hispalis nacieron los emperadores Trajano y Adriano. Cerca de Hispalis se erigió la gran ciudad lujosa para veteranos de guerra: Itálica. Cuando Roma decayó, Hispalis se convirtió en la primera ciudad de España. A causa de la expansión del cristianismo, venido desde el norte de África, también era natural que Hispalis fuera la sede episcopal de la provincia de Bética. A partir del año 400, los bárbaros invadieron desde fuera, entre ellos los vándalos, quienes dieron su nombre a Andalucía. Cuando los musulmanes entraron en España en 711, Hispalis fue bautizada como Isbiliya Mora (ciudad hermosa) y se expandió más que nunca gracias a la inmigración de pueblos árabes. Cerca del año 1000, habiendo entrado la tribu de los Almohades, ésta actuó como un balón de oxígeno. Por ello, surgió nuevamente una era de prosperidad en la que las diferentes religiones convivieron fructíferamente y se construyeron muchas edificaciones hermosas. Tras la batalla de la Reconquista en 1245, Isbiliya tuvo que firmar un acuerdo con Fernando III, el rey de Castilla, mediante el cual la mezquita musulmana más importante fue transformada en una catedral católica.
Tras la conquista de Granada por los Reyes Católicos, Cristóbal Colón descubrió las Américas, regresando con grandes cantidades de oro que llegaron a Sevilla. Este oro era necesario para comerciar con el Levante, cuya riqueza se había descubierto durante las Cruzadas anteriores, y para emprender muchas guerras, particularmente contra los Países Bajos. Sin embargo, de nuevo se abrió un período de gran prosperidad. En 1580, Sevilla contaba con 120.000 habitantes. Había muchos claustros con más de seis mil religiosos. También había el mismo número de esclavos. Desafortunadamente, en 1649, la peste redujo la población a la mitad. Luego, el monopolio del puerto americano se disolvió, hubo inundaciones, terremotos, una nueva epidemia de peste y una revuelta de la masa de pobres. Sin embargo, a pesar de todo ello, la rica vida cultural continuó. El siglo siguiente se presentó en Sevilla como uno en el que la ciudad intentó recuperarse, sin conseguirlo. La nobleza se había trasladado a Madrid, pero después de la Guerra de Sucesión, habiendo elegido la ciudad a los Borbones, estos nombraron una nueva nobleza. En este tiempo se desarrollaron la industria del tabaco y la de los textiles, lo que formaba la base del desarrollo continuo de la ciudad en las siguientes eran turbulentas. No creo que sea importante describirlas en detalle. No obstante, algunos hitos importantes fueron la Exposición Iberoamericana de 1929, el auge del turismo, que llevó a ver la ciudad como un gran museo, y la Exposición Universal de 1992. Sevilla siguió siendo una ciudad atractiva.
De muy fácil lectura, cuenta los hechos más importantes acaecidos en Sevilla desde los Tartesos hasta la Expo del 92. Aunque breve no, brevísimo! Si no conoces bien la ciudad es imposible orientarse con los nombres de calles, plazas, barrios... Se recomienda tener un buen mapa a mano para la lectura de algunos pasajes.