La publicación del primer volumen de esta serie sacudió al mundo y le mostró a las Niñas Rebeldes de todo el planeta que no hay fronteras ni límites para que cumplan sus sueños y sean lo que quieran ser. Y, para que siga la rebeldía, hemos preparado para ellas esta edición con la historia de cien argentinas extraordinarias. Junto con un grupo de talentosas ilustradoras, investigadoras y escritoras, también argentinas, reunimos a mujeres de todas las épocas y profesiones para rendir homenaje al gran legado de rebeldes que han levantado la voz para probar que otro mundo es posible: activistas, empresarias, deportistas, artistas, astrónomas, escritoras, científicas, cocineras o políticas. Todas sus historias se convierten en palabras de aliento que nos recuerdan lo importante que es luchar por lo que creemos.
Lo leí hace varios años, porque me habían encantado los dos primeros libros de la saga, y pensé que este sería igual de bueno. La verdad que no me gustó para nada, quizás hay un par de historias interesantes, pero el resto me parece adoctrinamiento puro. Mujeres pro aborto, feministas que sólo defienden sus intereses particulares. En mi opinión es tremendamente bajo querer entrar a las mentes de los niños para inculcar ideas sumamente erróneas. Más que un libro para niños me parece un libro de política.
Un libro que retrata, nada más ni nada menos, las historias de mujeres que dejaron su huella en este mundo,en lugar de las que no tuvieron la oportunidad de contarnos sus historias(sin contar que hay dibujos de cada mujer que se nos está contando). Este libro me dejó la esperanza de que todas tengamos un valor y un objetivo, uno que es mucho más del que la sociedad nos impone por nuestro género. Juntas somos más fuertes.
Una propuesta con intención luminosa, pero ejecución desigual. 100 Argentinas extraordinarias busca celebrar el linaje femenino local, aunque la selección de figuras genera ruido: hay presencias que no terminan de resonar con el espíritu transformador que el título promete. La lectura deja momentos valiosos, pero también una sensación de falta de curaduría simbólica. Ideal para abrir el debate sobre quiénes elegimos como referentes y por qué.