Centrada en la vida de Jesús Silva, a veces la narración está más preocupada (y apurada) en entregar nombres, fechas y datos duros sobre los personajes y episodios que atraviesan al protagonista, que en contextualizar la época o profundizar sobre esos mismos personajes y episodios, por lo que buena parte del relato resulta monótono, a ratos tosco, pese a que justamente estamos ante una historia «detectivesca», con drama y tensión que, lamentablemente, la pluma de los autores no sabe aprovechar. De todas maneras, el trabajo entrega nuevos antecedentes sobre ese oscuro periodo de los primeros años del retorno a la democracia —particularmente del trabajo sucio de la PDI en esos tiempos— lo que ya es un valioso aporte.
Como biografía de un «agente en la Oficina», el libro cumple; como una historia para entender el Chile de esos años y «la pacificación en democracia», pudo ser más.