Las plantas, aunque longevas, no son inmortales y hay cierta característica suya que Knives ha estado investigando para asegurarse de que esa longevidad perdure todo lo posible. Cuanto más se acerca Vash, seguido por Wolfwood, a él, más cerca está también de la respuesta. Mientras tanto Vash no pierde su sonrisa, pero sí la genuinidad.
Este volumen o tiene capítulos buenísimos o tiene otros que son un poco fotocopia de escenas de volúmenes anteriores, lo cual los hace un poco intragables. Los que son buenos son muy, muuy buenos, eso sí. Wolfwood, por ejemplo, siempre se va a comer la pantalla cuando haga un monólogo. Knives, por otro lado, por fin tiene el peso que un villano tiene que tener y no se queda simplemente a la sombra a la espera del protagonista. Y el flasback de Vash y Knives... me rompe el corazón.