Una lectura lírica, contemporánea y tierna sobre del amor, la infancia, el ser hijo y encontrarle un sentido a la vida en una época de desaliento y soledad. «Julián López es un autor exquisito.» Gabriela Cabezón Cámara Poemas urbanos, melancólicos, amorosos. En ellos transcurren los días del ser hijo y se despliegan los aprendizajes trascendentes de la infancia, intuyéndolos en el susurro sensual entre el padre y la madre o arrancándolos de sus discusiones. Siguiendo los pasos de quien sale a trabajar, de quien cocina y lava y tiende la ropa al sol. Siguiendo los pasos de quien se apura a sacarla antes de que caigan las gotas de una tormenta intempestiva. Pero también, en estos poemas, juegan tiernas las horas con la persona amada, cuando la ciudad se entrega a la armonía natural de las plantas o se irrita con la disonancia del tránsito. Entonces, el estado de ánimo transforma la mirada sobre los objetos de la casa y del cielo que la abarca. Meteoro , como cada libro de Julián López , es una máquina expresiva, una aventura lírica que se abraza a la realidad como si se arrojara sobre una bomba. Para que le estalle en el pecho. La crítica ha dicho... «Una morosidad de detalles propia de la letanía pero también del poeta.» María Moreno «Julián López es un gran arquitecto de la literatura argentina.» Flavia Pittella «Con preciosismo en el manejo del lenguaje, Julián López propone al lector una experiencia inmersiva en la memoria sensible; un viaje que es al mismo tiempo vibrante, melancólico y sexual.» Verónica Abdala «Una masa, una masa poética y narrativa.» Silvina Giaganti
De Julián López leí dos novelas que me parecieron buenísimas; La ilusión de los mamíferos y Una muchacha muy bella, que, además, me conmovió. Cuando las leía me decía "estas son las novelas de un poeta". Ese estilo, si se quiere, barroco, o de orfebrería con cada oración, suele espantarme de un relato, pero en su caso está tan bien logrado que realza la potencia y belleza de los textos.
Cuando me esteré de que había publicado un libro de poemas me lancé a buscarlo rápidamente. No soy un gran lector de poesía, empecé a hacerlo con cierta constancia y disciplina hace relativamente poco, soy un amateur sin marco teórico ni nada. En los últimos meses, creo que lo dije por acá, me di cuenta de que para mí la poesía es como una señal de radio. A unos les llega más nítida, a otros con interferencia, algunas te dan ganas de hacer el esfuerzo y quedarte escuchando, otras las ponés de fondo y las olvidás al segundo siguiente. Con Meteoro me pasó que no capté esa onda. Los poemas, sus temas y sus versos, simplemente no me llegaron. Apenas marqué dos, el que dice que fue educado en el deseo y uno que termina diciendo que la soledad es el hecho extraordinario.
Pero todo esto que escribo es muy personal, tal vez vos, que estás leyendo esta reseña, tenés otras ideas, otra historia, otra sensibilidad y este poemario te guste más porque, si algo está claro, es que Julián López escribe bárbaro.
López es un gran arquitecto, construye castillos literarios hechos de ladrillos cotidianos: un padre trabajando en un escritorio, el cajón de los tornillos de la ferretería, dos amantes que se anticipan a un melón aún no maduro durante una merienda.
Este libro de poesía dialoga íntimamente con sus dos novelas anteriores; hay aquí sin dudas un estilo. Un estilo para disfrutar.
Me movilizaron sólo tres de sus poemas (Vuelvo en micro a Buenos Aires, Todavía queda un rato para ver, y De todo lo que fue), el resto me pareció aburrido ): Sigo amando sus novelas ❣️
Hay que celebrar que lxs grandes grupos editoriales apuesten a la poesía. Ojalá esa apuesta se traslade a nuevas voces. El libro estéticamente es bello. La tapa y la ilustración y esa apuesta a tomar todo el ancho de la tapa con el título, que podría haber salido mal pero no fue este el caso. Dentro de los poemas mis preferido son el 1ro y los de la página 27 y 57. La cotidianidad, el foco en lo nimio y con adjetivación propia de Lopeź (aunque luce mucho más en su narrativa) En definitiva un buen libro para salir al ruedo de la poesía.
Voy a ser sincera. No me siento capacitada para puntuarlo. Es poesía. Lo leí pausadamente para ver si comprendía algo y no entendía mucho. No sé si porque me faltan herramientas de análisis o porque soy muy mala con el género. La cuestión es que no lo voy a puntuar porque no sería honesta al ponerle una o cinco estrellas.
Escribe muy bonito Julián López, de temas cotidianos y mayormente de forma sencilla. En la última parte hay algunos poemas que no me llegaron tanto, pero en general me gustaron mucho.
No se que me pasa con este autor, hay algo en su forma de escribir que no la entiendo. En la soledad de los mamíferos, al principio ame su forma de escribir pero luego con el correr de los relatos, me termino molestando. Ahora con meteoro me pasó que pude entender su hilo conductor, hay algo que no me permite conectarme con su poesía, debo reconocer q me gustaron 3 de sus poemas, pero 3 es muy pocos de la gran cantidad que presento. Es una lástima. Espero con el tiempo volver q leer algo de él y por fin decir, si mi amor me encanta.
Quien haya leído las dos novelas de Julian sabe que es un poeta. No hay dudas al respecto.
Me encantó este libro de Poemas. Julian sabe ver y describir como se mueve la luz en la ciudad. Como dibuja y desdibuja.
Sus detalles y miradas son de un ser urbano. Desde la lejanía de Floresta, hasta el nectar de Buenos Aires que es San Telmo. Hay palabras y frases que son caricias a esta ciudad (y su modo de vida) que viene tan golpeada en esta época.
Sabe observar terrazas, vecinos, esos corredores mínimos con techo que nos protegen de las lluvias. Julian sabe exprimir belleza.
Si "La ilusión de los mamíferos" tenia esa melancolía del final de un fin de semana, este libro tiene la plenitud de una mañana de domingo.
Es el primer poemario que leo, y me gustó mucho. Es una verdadera belleza. Muy expresivo, una aventura lírica que se abraza a la realidad. Un poemario que me transportó a la infancia, cómo lo simple y cotidiano se vuelve mágico: el olor de una tarta familiar, el ruidito a cebollas sobre aceite en la sartén, los libros en la cocina, el sol del atardecer.
Es un poemario para leer despacito, lento, suave. Para disfrutar de cada palabra, sentirlas, percibirlas. El autor nos atraviesa con su prosa.
Qué era, entonces, la belleza un hilo que me ataba la miraba a lo que habías visto a lo que habías querido.
Una lectura compleja: repleta de eufemismos hace que el entendimiento llegue a cuentagotas… pero hay versos que logran atravesarte como un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio, para decirlo en términos cortazarianos:
“puede que al fin ahora podamos vivir vos sin mí yo sin vos, para que nadie salga demasiado lastimado de estar vivo.”
Nunca hay una cadencia única, puede leerse rápido, lento, rápidolento, rápidoleeeeento; es como un vaivén rítmico que jamás se repite:
“como si eso pudiera asegurarme una encarnación lejos del mal de los dolores, lejos del perpetuo extrañar todo siempre.”
90 páginas apenas, un librito pequeño pero que se abre como si exprimieras el néctar de una flor que después reverbera por todos lados. Exquisito en su repetorio de palabras y desafiante en su estructura, de a ratos muy rebuscado, obliga a leer y releer hasta que el sentido aparece:
“y que dude, que piense si sos vos o si en verdad el amor es una cosa que atraviesa cuerpos, cuerpos que se chocan en medio del horror.”
Otras veces lo que queda es el sinsentido absoluto: un desacomodo que también vale, porque en esa dislocación, en esa perplejidad, te das cuenta de que la reverberación sigue persistiendo, incluso mucho después de la última página.
“la pregunta eterna sobre mi existencia toda en tu mirada ciervo descubierto en el bosque ciervo inaugurado de tus besos ciervito en la existencia.”
Leer Meteoro y elegirlo cada vez es dejarse golpear por un impacto: la verdadera caída de un meteorito. Primero el resplandor, luego la sacudida, después el eco que no cesa y transforma TODO lo que toca. Las novelas de Julián ya habían resonado en mí pero este libro de poemas es sin dudas uno de los grandes tesoros de mi biblioteca. Me sé de memoria algunos versos que reaparecen en momentos randoms, un día cualquiera, cual epifanía… la más gozosa epifanía del mundo:
“pero no hay cómo lidiar con lo que pasa, el poema es un ruido insuficiente y yo quiero dejar la cara ahí, en el silencio.”
"Voy a dejar una cosa acá para que madure su carne, creo que quedó en mi mano cuando vadeaba el río cerca de la orilla, creo que es el esqueleto de un pez con una cabellera de algas mal encajada o una estrella extraña o una botella de plástico esmerilada por el uso de las olas. Voy a dejar acá esta carne para que se oree para que encuentre su punto justo de maduración entre el rayo que la partió y el sacudón que le entreví ¡está viva, congéneres! miré a los ojos mientras la culebra vital se escurría a otra cosa. Voy a dejar este poema acá porque la mano se me enredó en lo que expulsa el río porque ya no lo tolera, porque no es líquido, ni nadie sabe qué cómo, para qué, por qué estoy llorando, es algo suntuoso, es pobre, creo que solamente el esqueleto de un pez que brilla según cambia el idioma del día. Voy a dejar este poema acá porque una vez estuvo vivo".
Es raro, en los comentarios que leí, muchos decían que este libro era malísimo y que habían llegado a él solo porque les había encantado su novela La ilusión de los mamíferos. A mi me pasó al revés. Abandoné la novela y en cambio este, zafó. Hasta marqué algunos poemas para leer mas tarde: Cosas olvidadas, Reposera, Sed
Los que son ligados a su infancia y a su forma de ser hijo me parecieron los mejores. Creo que en general hay muchos picos en cada uno de ellos pero si es cierto que algunos poemas no se sienten tal vez conectados con el resto o no son tan memorables. Pero me gusta mucho como escribe Julian: todo se siente muy nostálgico pero al mismo tiempo presente.
. . . Es dificil puntuar un poemario donde no puedo señalar especificamente que fue lo que no me gusto, sin embargo me paso en este que la mayoria los sentia muy rebuscados. Un lenguaje que no llega a ser de mi agrado en cuanto a poemas se trata. Sentirlo asi, complejo sin un hilo al que seguir me dejo un poco confundida y sin poder disfrutarlos. Tampoco llegue a notar el por que del titulo. Tenia muchas ganas de leerlo y me decepciono, sin embargo pretendo leer algo mas del autor que no sea de este genero.
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Encontrar autores que emanan poesía por cada átomo que los conforma y convierten en poesía todas las partículas que los intersectan me permite seguir fluyendo por una vida donde el todo consume y extingue. Pero, encontrar a Julián López fue un camino abyecto que nunca pudo mi imaginación recrear. Su poesía vive en cada momento que penetra en el cuerpo lector. Es una poesía que no muere. ❤️