Cuando supe de la publicación de este libro lo adquirí de inmediato, pues soy un gran seguidor de la obra de Barker en general y del universo vinculado a Hellraiser en particular. Lamentablemente, me he llevado una tremenda decepción, algo que sinceramente no me esperaba.
Evidentemente, las razones que me han llevado a dar una única estrella a Hellraiser: Mitología del lamento son muy personales, y entiendo que habrá lectores que no compartirán mi postura. No obstante, tengo la impresión que mi opinión podría resultar útil a quien busque en la obra de Sergio Colmenar lo mismo que yo esperaba encontrar.
En lo que a la edición se refiere, no tengo demasiadas quejas. Es bien cierto que algunas imágenes se ven algo pixeladas, y que la reproducción de ciertas fotos queda muy oscura debido al papel no satinado en el cual se ha impreso el libro. Pero, en general, el apartado gráfico resulta interesante e ilustrativo.
El problema radica en el texto en sí. Y es que Sergio Colmenar escribe de un modo harto peculiar. Es como si, en lugar de estar dando forma a un ensayo sobre cine, estuviera departiendo de forma relajada (y, probablemente, tras haber tomado un par de copas) con un grupo de amigos en una cafetería, bar o similar. De este modo, las páginas del libro están plagadas de términos como jodido, follar, pollas, coños, mierdas, hostias, pajas, puta, sudapollismo, cojones, y un largo etcétera. Como muestra de la prosa de Colmenar, un breve botón: “Si obviamos, pues, semejante soplapollez, que no hay por donde pillarla y que echa un tufo a Atkins emporrado que flipas, podemos disfrutar como gorrinos de la gratificante performance de un endiosado Pinhead.” Y así a lo largo de 200 páginas.
En fin, reitero que es más que probable que haya un buen número de lectores que disfrute con el particular estilo de Colmenar, pero yo no me cuento entre ellos y me arrepiento enormemente del dinero que me gasté en una obra que imaginaba enfocaría el tema que trata de un modo muy distinto.
Sobre la obra magna de Barker, me quedo con el excelente trabajo de Paul Kane en su magnífico volumen The Hellraiser Films and Their Legacy (obra que, por cierto, no aparece en la bibliografía de Hellraiser: Mitología del lamento, si bien no es de extrañar ya que el autor admite su falta de soltura al leer en inglés), una obra que recomiendo a quien desee disfrutar de un análisis pormenorizado de la saga, redactado con un estilo menos colorista. Lamentablemente, no se encuentra disponible en castellano, pero igual con la llegada de la nueva serie sobre Hellraiser que HBO tiene previsto rodar alguien se anima a publicarla en nuestro idioma.
Hellraiser es una película ciertamente fascinante más allá de su naturaleza común en el corpus cinematográfico de terror ochentero con los efectos prácticos como grandes estrellas y atractivos que aupaban a los "psychokiller" y otras criaturas matarifes que se volvieron icónos para la posteridad como es el caso del personaje interpretado aquí por Doug Bradley y posteriormente bautizado como Pinhead. Pero la historia detrás es tan fascinante como su gran artífice, Clive Barker. Artista multidisciplinar de lo grotesco, morboso y macabro que ya había tocado techo en su faceta literaria con los relatos compilados en sus Libros de Sangre halagados por el mismísimo Stephen King. Su pasado como director teatral acabó derivando en un acercamiento cinematográfico desde sus primeros cortometrajes hasta poder abordar su propia producción cinematográfica. Esto tras varios desencuentros con los guiones propios que acercaba a productoras y estudios que maltrataban su material hasta hacerlo ajeno solamente reconocible por aprovechar el tirón en el fandom más sibarita del nombre del bueno de Clive. HELLRAISER surge de una novelette ya planteada como una convincente base para una más que asegurada adaptación cinematográfica. Y aunque transitando ciertos cambios y perspectivas de su monumental actualización de los horrores góticos y cósmicos por su particular tamiz de sexualidad neo cárnica, para asegurarse el beneplácito económico de los demás productores queriendo no distinguirse de más de las constatadas fórmulas del terror comercial a la que se acabaría adoctrinando la consabida saga cinematográfica que hace surgir este primer trabajo.
Es así que un ensayo ya solo sobre la adaptación de HELLBOUND HEART se me antojaba una gran idea. El plantear una presentación de un artista tan único como Barker y su camino hacia querer dar nueva vida a sus relatos escritos en el medio audiovisual y los desafíos y limitaciones de ese rodaje conformando esa "Mitología del Lamento" que subtitula el ensayo es lo que en cierta medida realiza Sergio Colmenar en esta entrega de la colección Noche de Lobos de Applehead Team ediciones... Pero desde luego, la perspectiva hiper personal y las "barriobajeras" formas de redactar todo este repaso por el autor hacen dolorosa mella en este ensayo que logra hacerse interesante justamente en lo que apuntaba en lo que buscaba en esta obra. El repaso inicial a Clive Barker, sus adaptaciones (propias y ajenas) y el camino a la producción de Hellraiser y su rodaje. Pero en cuanto se inicia el ensayo, Sergio Colmenar ya deja claro bastantes cosas en su relación con lo que supondrá la franquicia de Hellraiser y... ¡sorpresa! Seguramente para alcanzar una extensión deseada por la editorial a falta de que Colmenar supiese realmente abarcar como tal la película original, el autor se embarca en un ruidoso repaso (más bien enumeración) de las secuelas que van conformando una saga que, sí, se sabe que por parte de intereses como Miramax, solo buscaban justificar la presencia de Pinhead como "psychokiller" parejo a Jason o Freddy Krueger y que la mayor parte de las películas resultaban encargos o guiones ajenos manipulados por el estudio para formar parte de una mitología "Barkeriana" que pronto pasó de ese enigma metafísico de dolor y placer desatados a una reinterpretación "bdsm" del Infierno judeocristiano (y, ojo, esto ya pasaba en cierta forma con las dos primeras secuelas donde Clive Barker estaba más o menos en la producción del proyecto). El caso es que si bien se puede aceptar que esta sea una decisión coherente para este ensayo, lo que no se entiende es la facilidad de la tecla soez y desbarrada de Sergio Colmenar. Por supuesto, yo tampoco abogo por la super impostada pedantería de muchos ensayos en busca de un inexistente academicismo a la hora de tratar la ficción. Pero espero un mínimo de respeto hacia lo que supone un ensayo publicado por una editorial como para que no me parezca que esto es un compilado de entradas de un blog/fanzine escrito por un testosterónico prepuber o un "bocachancla" con cervezas de más que te pilla por banda en cualquier festival de cine de terror. Por supuesto que los cenobitas y la obra de Barker exudan mucha mala leche y perversa fetichización, pero eso no exhime de que al tratar en un medio escrito y publicado te pongas hasta a admitir tus erecciones viendo según a qué actrices de esta saga o a despotricar sin ningún cuidado con producciones que por mucho que sean encargos impersonales para ejecutivos como los Weinstein, han sido esfuerzo conjunto de realizadores, equipo técnico y artístico (para más inri, en su bio, Sergio Colmenar se descubre como cortometrajista. PUESTOCATELOS). Esto destaca en el caso de tratar Hellraiser: Revelations, que aún contando con declaraciones del cineasta Victor García y el guionista Gary J. Tunnicliffe, Colmenar no duda en para poder "escusar al primero" dejar un párrafo tan deleznable para dirigirse al guion del 2º. Cito textualmente "parece escrito por un fan en estado de embriaguez y con la polla prácticamente en la mano, masturbándose pensando en vete tú a saber qué".... Claro, por supuesto entiendo que al final los editores de Applehead Team han dado su visto bueno a todo este manuscrito. Pero como he adquirido el ejemplar cuanto menos manifestaré mi capacidad como consumidor de hablar de lo adquirido. Y desde luego que Hellraiser: Mitología del Lamento dista mucho de ser una exploración que haga aún más interesante de por sí una historia y personajes que son parte total de la ficción de horror moderna, solo por dejar rienda suelta al comportamiento tras las teclas de un arquetipo de "horror hooligan" que dejó de tener cabida hace ya muchos años. Al menos agradezco que la publicación no alcanzase la mentada en la parte final nueva película de la franquicia que dirigió David Bruckner. Tampoco espero encontrarme su parecer por redes sociales.
Primera gran decepción que me llevo con esta editorial. Por suerte, forma parte de su reciente pasado.