Todros Abulafia nació en 1247 en Toledo, en el seno de una importante familia judía; vivió buena parte de su vida en esta ciudad, al servicio de Alfonso X el Sabio y su hijo Sancho IV, en un crisol de culturas entre Oriente y Occidente. Autor de unos mil doscientos poemas, es uno de los principales poetas posclásicos de la España medieval y uno de los personajes más pintorescos de la época. El encarcelamiento en 1281 de los judíos marcó su vida y su obra, arrancado de su placentera vida aristocrática y arrojado a una existencia miserable, acosado por pulgas y chinches en las mazmorras toledanas.
Para esta edición hemos realizado una selección representativa de los diversos géneros que cultivó: poemas de amor y vino, panegíricos, poemas filosóficos, poemas sobre las circunstancias de su vida, elegías, cantos litúrgicos y poemas sobre el arte de la poesía. En todos ellos destacan su rico lenguaje figurativo, el “engarce” de citas bíblicas tan característico de los poetas hebreos y el uso de efectos musicales.
Rachel Peled Cuartas es doctora en Ciencias de las Religiones (Universidad Complutense de Madrid; Cum Laude); investigadora y traductora de literatura hispanohebrea medieval; Asociada de Investigación posdoctoral del Departamento de Estudios Iberoamericanos de la Universidad Hebrea de Jerusalén; codirectora y profesora de los programas de estudios sefardíes, lenguas del Mediterráneo medieval y hebreo bíblico del IEMSO (Universidad de Alcalá); fundadora, codirectora y profesora del Ulpán Hebreo Sefarad y del Taller de Traducción (Madrid).
María Cóndor Orduña es doctora en Historia del Arte (Universidad Autónoma de Madrid, Cum Laude) y licenciada en Filología (UAM) y en Derecho (UNED); se dedica a la investigación en historia del arte y literatura, con especial atención a temas judíos y al reflejo del antisemitismo, y a la traducción de diversas lenguas. En esta colección ha publicado La Casida de Richard Burton y, con Gustavo Falaquera, la Poesía completa de Edgar Allan Poe.
Uno casi agradece la pobre ( por no decir pobrísima) introducción, porque vas a los poemas sin expectativas, más allá de una pequeña nota biografía de las tribulaciones de Abulafia en la corte de Alfonso X y de una nota de estilo muy parca (casi rozando lo insultante para alguien como yo que nada sabe de versificación hebrea, ni de cauces métricos arábigos).
Por eso la sorpresa es mayúscula cuando pasas los poemas del vino y el amor (que son interesantes pero nada lejos de lo esperado) y llegas a una sección final de poemas maravillosos, llenos de imágenes brutales ( uno casi diría que el germen del surrealismo está ya en la Biblia, quizá eso era el "en el principio fue el verbo" Jn, 1:1) y de una claridad hondísima. Agüita clara que dibuja un surco hondo en las bifurcaciones de la fe, en la conjunción del estilo anacreóntico y el laudatorio a Dios, en el amor incondicional a una providencia que hace sufrir al poeta de las peores maneras. Yaveh, Dios de todos los ejércitos en el antiguo testamento, torna en el Dios de la poesía, aquel que le dio una vida terrible, pero le garantizó la vigencia literaria hasta 8 siglos después...
"...El llanto de mis ojos y el ardor del fuego en mis costados/ serán como el rocío de su mano generosa y la ley de fuego de sus pensamientos"
"...No te fíes del tiempo/ porque el tiempo es todo rebeldía"
"...Aunque los malvados se han juntado sobre mi alma/la miel del cadáver de los leones se ha recogido"
"En el encabezamiento de este poema anotó el poeta: Y cuando el rey me hizo arrojar al pozo junto con los otros ministros, en el lugar donde estaban los presos del rey encarcelados, no nos dio de comer ni de beber cosa alguna, solamente agua maldita. Los piojos y las rayas comían nuestra carne, las abejas nos picaban; nadie salió de allí, ni vino ninguno de nuestros amigos. Y entonces me pareció oír la voz de las tórtolas y los vencejos cuando de persigue a la perdiz en los montes, y dije estas palabras en medio de mis tribulaciones".
Buen poemario, si es cierto que cuenta con muchos poemas en referencias a la biblia y cristianismo, pero los que se salen de esta normal son realmente buenos.