En Hiroshima, en el año 1945, Ichiro y Masuji juegan en las calles de la ciudad momentos antes de caer la bomba atómica.
En la Hiroshima actual, Sakura, una adolescente con una deformidad en la mano, sobrevive a las burlas de sus compañeros de clase y a la incomunicación familiar, piensa que su madre no la quiere y a su padre, absorbido por el trabajo, apenas lo ve. Aiko, una amiga virtual, vive en otra ciudad y no es fácil que lleguen a conocerse. Su verdadero deseo es convertirse en dibujante de manga, aunque sabe que eso nunca sucederá.
Pero la vida de Sakura da un giro cuando se cruza con el pequeño Tetsuo y con un anciano superviviente del bombardeo de Hiroshima que guarda un gran secreto.
Quise leérmelo en cuanto vi que había ganado el Premio Nacional de literatura Infantil y Juvenil de 2022, porque siempre me gusta tener algún libro en la recámara para aconsejar a los estudiantes. Leyendo la sinopsis por encima me imaginé algo que no he encontrado. Estructurado en capítulos cortos, con una lectura rápida, este autor tiene una forma de escribir bellísima, hay pocos personajes principales, pero los importantes están muy bien definidos. Está ambientado en Japón pero a distintos tiempos, lo puede resultar algo confuso para los adolescentes si no han leído mucho. Los personajes principales son tres: un superviviente de la bomba nuclear en Hiroshima, una chica que nació con una mano deformada y el hijo de un trabajador de la central nuclear. Me ha impresionado la parte de la caída de la bomba atómica, me ha hecho pensar mucho en la cantidad de personas que sufrieron y siguen sufriendo sus efectos, y en sus poco más de 150 páginas ha logrado emocionarme. El personaje que más me ha gustado y que está más elaborado es Sakura, quien le da sentido a todo, incluso al título. Ahora bien, si este libro llega a mis manos con 17 años, creo que lo habría abandonado antes de terminar la primera parte. Odio cuando en un libro infantil o juvenil explican las cosas como si ellos nos pensaran por sí mismo, pero de ahí a esto, va un abismo. Hay demasiadas descripciones y poco diálogo. No es una lectura que pueda recomendar al público para el que fue escrito, pero sí lo recomiendo a los mayores.
4,5/5: El título tiene muchísimo significado y ha sido precioso descubrirlo. No lo conocía, ni lo había visto, hasta que me lo encontré en la librería. Tengo que decir que me ha gustado mucho, ha sido muy bonito y deja una enseñanza digna de aprender.
Demasiado descriptivo. Imagino que es la gracia del libro pero aún así me ha resultado agotador, sobretodo en momentos clave donde iba a pasar algo importante y se paraban a hablar del paisaje. Exasperante. Además tengo la sensación que no había un nudo principal en el libro, ni un argumento ni prácticamente nada. Lo único que me mantenía enganchada era saber la relación entre el pasado y el presente, y aún así no me parece un argumento lo bastante fuerte como para ser esa la gracia del libro. También creo que el hecho de que no me haya gustado tanto es que esta dirigido a un público más joven que yo, y por ello se me ha hecho más bola.
Para escribir sobre la otredad (o, sin ir más lejos, sobre otra cultura) hay que, si no se pertenece a ella, al menos conocer muy bien de lo que se está hablando, y para nada es el caso.
«La rama seca del cerezo» es uno de los mejores libros que ha caído en mis manos últimamente.
Lo tiene todo: la trama, ligada desde los momentos previos al estallido de la bomba nuclear en Hiroshima hasta el reciente desastre de la central de Fukushima, los personajes, los escenarios, los temas que trata: el bullying , el suicidio juvenil, la identidad en la adolescencia... y una prosa que te lleva a pasear por las calles de Japón y respirar su cultura.
Una de esas obras literarias que, cuando lo terminas, te abrazas a él y piensas: qué libro ❤️🩹.
Premio Anaya 2021 y Premio Nacional de Literatura 2022. No me extraña nada.
Es un libro que cuenta una historia interesante, aunque se hace bastante pesada en algunas partes. La evolución de Sakura me parece bastante acertada y el final, esperanzador.
Lo mejor de esta historia son los mensajes que encierra. Creo que a veces es necesario abrir la mente para ser capaces de comprender el alcance de nuestros propios problemas. En un escenario bien trabajado y unos personajes cargados de simbolismo este relato es perfecto para alternar entre otro tipo de lecturas. Hay mucho trabajo contextual, pero también la necesidad de contar grandes cosas, sensaciones, sueños y guerras abiertas, en muchos casos, con nosotros mismos. El cierre final en forma de cómic me ha parecido de lo más delicioso. Muy recomendable.
Libro que empoeza muy bien (con una duríssima rwcreación de la explosión tonica en Japón), pero que luego va girando hacia otra cosa, saltando líneas temporales y personajes, introduciendo temas en los que no se profundiza y que acaba naufragando por el propio lastre que se crea en la narrativa.
Le pongo un 3 porque tiene cosas originales en la trama, e incluso en allá introducción del cómic al final.
Quizás su defecto más grande es que el autor quiere hacer demasiados saltos, filigranas, personajes y temas, en demasiadas pocas páginas y le sale bastante mal, ya que la sensación es que todo es muy superficial en el libro y que era necesario profundizar más.
Aunque ganador de un premio, es un libro totalmente prescindible para una biblioteca escolar o juvenil.
Una historia muy bonita sobre la amistad, la familia y el perdón. La ambientación y la manera que tiene Rafael de contar las cosas me han gustado mucho. El título, una vez leída la historia, se entiende mucho y es todavía más bonito.
Es una novela que trata temas duros pero que sabe hacerlo con delicadeza y lanza un mensaje de luz.
Lo hemos leído en el club de lectura de los cazalibros y les ha encantado a todos. Pronto reseña.
Que bonitooooo 🥰 una lección sobre el perdón y la vida. Tres personajes inolvidables, un superviviente de la bomba atómica que cayó en Hiroshima, una chica "con una rama seca" y un inicente niño. Los tres aprenderan cosas el uno del otro y se darán cuenta d lo bonita que es la vida, aunque no fácil.
Rafael Salmerón estudió Ilustración y Diseño en la Escuela de Artes y en el Instituto Europeo di Design y Ciencias de la Educación en la facultad de La Salle.
Todos sus conocimientos de diseño y educación han sido aplicados como ilustrador a lo largo de su andadura en el mundo de la literatura infantil y juvenil. Sin embargo, es desde el 2001 que dedica la mayor parte de su tiempo a escribir sus propias historias.
Con "La rama seca del cerezo" Rafael ha recibido el Premio Nacional de literatura Infantil y Juvenil de 2022, el Premio Anaya Juvenil 2021, el Premio Fundación Cuatrogatos 2022 y Selección OEPLI 2021.
La pluma del autor es muy poética y descriptiva, escaseando la existencia de diálogo. Detalla con minuciosidad los paisajes y el ambiente lo que ocasiona que, a veces, la narración sea algo lenta. Su estilo se basa más en el disfrute de la forma más que en el contexto, aunque este también tiene su profundidad, deleitando al lector con la atmósfera en la que lo sumerge. Al mismo tiempo, no resulta un estilo recargado gracias a la concisión y brevedad de sus frases y capítulos y a la accesibilidad del vocabulario.
Si bien es cierto que la lectura va enfocada a un público juvenil considero que el autor realiza demasiadas explicaciones, intentando dar respuestas o aclaraciones al lector como si no supieran realizar sus propias cavilaciones. Admito que este recurso es algo que me molesta en lo personal, pues, aunque entiendo que puede ser apropiado según la edad, a mí me resulta demasiado dirigido, ralentizando la lectura.
Es sencillo conocer bien a los personajes principales, pues si bien está definidos por su personalidad y características también lo hacen en su contexto. Se trata de tres protagonistas; un superviviente de la bomba nuclear en Hiroshima, una chica que nació con una mano deformada y el hijo de un trabajador de la central nuclear, cuyas vidas se encuentran limitadas por las circunstancias que los rodean y por sus peculiaridades basadas en experiencias pasadas.
Los tres se encuentran cargados de simbolismos, encerrando en ellos diferentes preocupaciones que irán compartiendo y nutriéndose de sus propias vivencias y experiencias, descubriendo otra versión de la vida y de sí mismos.
Realmente se aprecia una gran evolución en cada uno, sin embargo, a pesar de ello se descubre una transformación, quizá, un tanto abrupta. El hecho de que la obra sea tan breve y haya tanta profundidad de contenido hace que se deje de lado, en ocasiones, la introspección de los personajes dejando de lado los avances que los llevan a un cambio de mentalidad. Por otro lado, considero que una evolución más densa podría llevar a los jóvenes a un estado de sopor mientras dura la lectura.
La trama se sucede lineal, pues se busca principalmente mantener la intriga en descubrir la relación entre el pasado y el presente de los personajes. Tiene un estilo costumbrista y la acción es casi nula.
El contexto está muy bien trabajado. La ambientación te traslada por completo a Japón, transmitiendo así su idiosincrasia y costumbres más populares.
A lo largo de la historia se tratan diferentes temáticas, algunas de ellas de gran dureza, pues encontramos los horrores causados por la bomba de Hiroshima, la pérdida, el duelo y el dolor. Así mismo, se tratan otros temas más actuales como el suicidio y el bullying a través de la inseguridad, la falta de aceptación o el rencor.
Sin embargo, los mensajes que se encierran son optimistas y llenos de vitalidad, apostando por el perdón, la familia, la amistad, el amor o la aceptación.
Cada historia invita a reflexionar y hace consciente al lector sobre las consecuencias personales y mundiales ocasionadas por acontecimientos tan catastróficos como una bomba atómica, así como su repercusión para las generaciones siguientes.
Personalmente, considero que es una lectura dura para un adolescente con poca experiencia lectora dado que se requiere de madurez mental y cierto bagaje para seguir el ritmo de esta novela. Por ese motivo no lo recomendaría tan abiertamente, si no que creo que va dirigido a un público con un carácter lector más formado.
El final, en formato cómic, ofrece un cierre original y lleno de tensión e intriga que deja con ganas de más.
En conclusión, "La rama seca del cerezo" es un libro que hace crecer, ser consciente de la realidad que vivimos y empatizar con las necesidades y el interior de los demás. Es una lectura enriquecedora y muy potente.
Increíblemente aburrida, La rama seca del cerezo trata de ser una lectura motivadora para jóvenes, de esas que intenta enseñar que es lo realmente importante. Es una lástima que fracase miserablemente, en parte por lo insubstancial de la propia trama, por los personajes tan poco inspirados y por las diferencias culturales que impiden un entendimiento completo de la historia.
El autor de este bodrio es Rafael Salmerón. No le conocía y, sinceramente, espero no volvérmelo a cruzar en mi camino lector. Sé que con esta obra ganó un premio de literatura juvenil en 2021, lo que me hace preguntarme como serían de terribles los demás manuscritos. Pero volviendo al aspecto literario, Salmerón es un autor nefasto que va a lo fácil, eso sí, con un estilo de escritura simplón, carente de atractivo y con una ejecución que dan ganas de echarse a llorar. Consigue este efecto de obra pesada gracias a una prosa lenta, soporífera, vacía y con un desarrollo terrible, un lenguaje funcional y unas descripciones tan patéticas y básicas como el resto de la obra. Pero lo “mejor” está por llegar. Y si, lo habéis adivinado, toca hablar de los personajes. El autor no se ha esmerado nada a la hora de construirlos. Te parecen tópicos, superficiales y carentes de cualquier emoción. Los separa un abismo intransitable del lector que solo puede contemplarlos desde lejos sin empatizar en momento alguno con ellos.
La rama seca del cerezo es una novela juvenil que usa el recurso manido del “quererse a uno mismo” como reclamo para enganchar a todo aquel que tenga 12 años o menos. Esto en sí mismo no es malo, pero si se hace con tan poca gracia puede resultar hasta contraproducente. Pero me entenderéis mejor si hago una pequeña sinopsis. Esta novela nos cuenta dos historias con moraleja emocional muy diferente. La primera se ubica en 1945 en Hiroshima. Un par de amigos están jugando tranquilamente sin saber que en unos minutos el horror se desatará en su pequeña ciudad en forma de bomba atómica. En la siguiente historia damos un salto temporal hasta la actualidad, pero nos mantenemos en la ciudad. Aquí Sakura es una adolescente con una vida normal y las preocupaciones clásicas de una chica normal: ser introvertida, enfrentarse al bullying en la escuela, tener unos padres emocionalmente distantes, no tener ningún amigo, etc… Ella posee además otro handicup, nació con una malformación que hace que uno de sus brazos no sea funcional. Cuando Sakura decide hacer algo drástico al respecto se encuentra con Tetsuo, un niño que vive con sus abuelos, y con el señor Hashizume, un superviviente de la bomba que oculta un secreto. Y hasta aquí puedo desvelar, pero si habéis estado atentos ya sabéis por dónde van los tiros. La novela da vueltas sobre la culpabilidad, la expresión de las emociones (algo impensable en el Japón moderno) y las dificultades de ser diferente en una sociedad homogénea. Es una lástima que todos estos temas sean tocados de refilón porque al autor le interese más narrarnos su absurda historia con final feliz. Y es que, obviamente, el desenlace tiene que ser una oda a la esperanza perdida y recuperada, a las ilusiones y a los sueños del futuro. Y, por supuesto, esta conclusión se queda abierta con varios flecos sin cerrar.
En resumen, La rama seca del cerezo, es una lectura tediosa que incluso el público al que va dirigido encontrara desesperante. Creo que con la enorme oferta que hay para este sector del público, no es un buen libro para empezar a crear adictos a la lectura. Pero puedo estar equivocada en ese tema. De cualquier manera, igual que las ramas secas hay que podarlas para permitir el crecimiento de la planta, creo que “extirpar” esta lectura de vuestra lista es lo más conveniente.
He terminado este libro la misma tarde que lo he empezado, y me ha dejado una sensación increíblemente reconfortante. Transmite un mensaje de aceptación y perdón de una forma muy bella y clara, con un estilo precioso y frases inolvidables. La verdad es que casi no sentía que estuviera leyendo, sino viendo una película de Studio Ghibli. El final me parece muy bonito y cerrado, excepto por un personaje que no aparece directamente pero sigue siendo relevante. Aunque esa incertidumbre también le añade realismo. Lo único que no me ha gustado tanto es que, como chica de una edad similar a la de Sakura, no me han terminado de convencer sus conversaciones con su amiga.
TW: Es importante aclarar que se tratan temas duros, como descripciones de los horrores de Hiroshima, un intento de suicidio y bullying.
Dejo aquí mi parte favorita del libro, con la que he llorado y puede considerarse spoiler:
"Y, por fin, también ella se ve capaz de perdonar. Se ve capaz también de perdonarse.
Todavía tiene que acostumbrarse; sin embargo, cada vez está más cómoda con la idea: vivir. Tal vez no resulte tan difícil. Tal vez solo haya que mirar hacia adelante. Quizá se trate de ir llenando poco a poco los segundos, cargándolos de pequeños actos. Respirar, caminar, leer, comer, contemplar el cielo plano del invierno. ¡Y dibujar! Esperar en calma a que todo vaya transcurriendo, sin cargarse las espaldas con demasiado peso. Comerse el cuenco de arroz grano a grano.
Me encantó cuando lo leí y me hubiera gustado leerlo otra vez si lo tuviera. Aunque es un libro muy triste creo que es muy bonito. La amistad que tenía Utada con su amigo era preciosa, se aprecia simplemente con el hecho de que utilice su nombre y de lo mucho que valora esa sombra que dejó la explosión, que es lo último que quedaba de él. En cuanto a Aiko, su tristeza y ganas de morir se transmiten al lector de una manera que entristecen el alma. Cuando Aiko conoce al niño en la parka, tanto a ella como al lector da una sensación de salvación y alivio. Me alegro de que al final todo le saliera bien y que no se hubiese suicidado. En resumen, es un libro precioso, aunque muy triste a mi parecer. Tendría que volver a leerlo.
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El estilo del autor es hermoso; escribe con trazos poéticos sobre el rencor, la inseguridad, el duelo. Es lo que más he disfrutado de la novela. Por lo demás, me ha parecido correcta, pero no increíble. Me ha faltado una mayor profundidad en los personajes, cuya evolución es demasiado abrupta, y en general creo que el punto de inflexión es demasiado fácil, por decirlo de alguna manera. He echado de menos más presencia de cada uno, especialmente de Tetsuo. No obstante, el lenguaje delicado hace que las interacciones parezcan naturales, y he sentido realmente la ambientación en Japón en la propia forma de describir las cosas.
Suelo escoger los libros por los sentimientos que me despiertan al tocar la portada, así que no sabía que significaba el nombre del título hasta que avancé unas cuántas páginas y he de decir que fue directo al corazón. Y así, con esa sencillez y calidez, Sakura, el pequeño Tetsuo y el viejo señor "Utada" nos enseñan el valor del perdón a uno mismo para seguir adelante con la vida y encontrar las ganas de vivirla. Es una novela juvenil fácil de leer, con una historia que puede resonar dentro de muchas personas y unos nombres de capítulos que se me antojan preciosos y especiales.
No conocía al autor, no tengo que decir mucho... pero si estilo de escritura fue interesante. Lo malo en mi opinión da mucha descripción, hay pocos diálogos, pero no sé le quita mérito. Me encantó como las tres historias se conecta, y el título tiene mucho que ver con la historia, una pequeña lectura fácil de leer. ya tengo mi próxima lectura que Quiero leer del autor.
frase "los HÉROES de la vida real siempre acaban mal. O terminan muerto o, lo que es peor, se descubre que no son más que unos FARSANTES."
Algo positivo: fue una lectura rápida y fácil, quería algo así. Pero es lo único positivo que tengo para decir. Aunque no soy "Young adult" me gusta leer este tipo de libro pero este no me gustó mucho la forma de escribir, las partes japonesas no se sentían auténticas (y eso que realmente no sé mucho de Japón, aunque si vi que el escritor tenía alguien que le ayudó con esas partes), se sentía como muy forzado.
Acompañar a Sakura en este viaje ha sido mucho más precioso de lo que me imaginaba. Simplemente es algo que se debe leer alguna vez en la vida. Vas a llorar con este libro pero es tan bonito y tan reparador como un millón de abrazos. 10000% recomendado porfavor leerlo os lo ruego.
Ha sido una lectura obligatoria del instituto, pero la verdad es que me ha encantado. Muy bonito, te enseña historia, principios, y como manejar situaciones, y te explica los sentimientos de todos los personajes perfectamente. El cómic del final, un plus precioso, y que en el final se cuente cómo siguió la vida de todos los personajes, para mí, es un muy buen punto.
⭐⭐⭐⭐⭐/5
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Amo el título, tiene todo que ver con el libro. Puede ser confuso porque mezcla épocas pero si lo entiendes,te das cuenta de que es una historia muy bonita de una chica y un niño,enfrentando una inseguridad y pasando página. Con final feliz.
Una historia entrañable, merecedora de ese premio nacional de literatura. Muy bien narrada. Es el primer libro de temática japonesa que leo, y me ha abierto el apetito a más.