Cronwell Jara Jiménez obtuvo la licenciatura en Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UMSM). En 1983 representó al Perú en el encuentro de Jóvenes Artistas Latinoamericanos, organizado por La Casa de las Américas en La Habana. En 1987 viajó a Brasil para especializarse en guiones de telenovelas.
En 1991 integró el prestigioso jurado del Premio Casa de las Américas en novela. En 1994 participó en el Simposium Literatura Peruana Hoy (Alemania), donde presentó la ponencia “Visión de la violencia en dos novelas peruanas”. Sus cuentos han sido traducidos al inglés, italiano, francés, alemán y sueco, e integran antologías en eso idiomas.
Se ha hecho merecedor de los siguientes premios: Primer Premio de Cuento en el Concurso José María Arguedas, organizado por el Instituto Peruano-Japonés en 1979, con el relato Hueso duro; Primer Premio ENRAD-PERU, Cuentos para TV, 1979, con El Rey Momo Lorenzo se venga; y el primer Premio Copé de Cuento, 1985, con La fuga de Agamenón Castro.
¡Una maravilla! El extraordinario placer de leer una historia alucinante. Una perla rara en más de un sentido. Un texto que de ser más conocido sería un libro de culto.
¿Porqué estoy leyendo esto me preguntaba en las primeras páginas? En las últimas lloré de emoción.
La técnica, por momentos, es un poco torpe. Por ejemplo, hasta ahora tengo dudas sobre el narrador que se escoge para ingresar al mundo ficcional. Entiendo que funciona como un contrapeso para ubicar la narración en un plano de realidad específico, pero me parece que no encaja por su tono, por más que se informa que un hombre mayor contando sus memorias junto al protagonista, el Faite. También, puede cuestionarse el comienzo que, por más que comienza in media res, no conecta fácilmente con el lector. Recién en al inicio de las dos terceras partes de la novela comencé a leer fluidamente. No obstante, varios pasajes vencen por su verdad narrativa: un mundo alucinante donde los animales hablan y se pueden jugar la vida a navajazos por una ofensa. Algunas partes son memorables: el enfrentamiento del Faite con el león, su duelo con Rolo y la primera noche de amor con Rebeca, por mencionar algunas de las que más me entusiasmaron. Esos momentos me hicieron conectar con un mundo potente donde lo popular, lo mágico y lo político se conectan de manera verosímil y coherente. No me quedan claro algunos pasajes donde se incorpora la narración infantil. No sé si es un procedimiento deliberado o un desajuste al momento de componer la novela. Al final, tiene que ver con el tipo de narrador que escoge y que, a lo largo de la novela, se percibe como desconectado. Un comentario aparte merece el final que consigue cerrar ese mundo sugiriendo un acontecimiento sin mostrarlo.